LECTURA PATRÍSTICA

DOMINGO 21 - DURANTE EL AÑO, B [DURANTE EL AÑO]

Lectura bíblica: Jn. 6. 60-69

Balduino de Cantorbery, Tratado sobre el sacramento del altar

Parte 2, 3: SC 93, 296-300
Sobre la fe de los apóstoles

Entre los discípulos de Cristo había quienes creían y quienes no creían, y entre los no creyentes se encontraba Judas, que lo iba entregar. Cristo los conocía a todos: a los creyentes y a los incrédulos; al que lo iba a entregar y a los que iban a separarse de él.

Pero antes que se separen los que han de dejarlo, les aclara que la fe no es de todos, sino de aquellos a quienes el Padre les concede acercarse a él. Pues el misterio de la fe no puede revelarlo nadie de carne y hueso, sino el Padre que está en el cielo. Es él quien a unos otorga el don de creer y a otros no. Por qué a algunos no les otorga este don, él lo sabe: a nosotros no nos es dado saberlo; y ante una realidad tan incomprensible y tan escondida a nuestros ojos, no nos cabe otra posibilidad que exclamar y decir llenos de admiración: ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! (Rom. 11. 33)

Muchos de los discípulos que no habían creído se echa-ron atrás y se fueron, no en pos de Jesús sino en pos de Satanás. Entonces dijo Jesús a los Doce que se habían quedado con él: ¿También vosotros queréis marcharos? (Jn. 6. 67) Simón Pedro le contestó: Señor, ¿a quién vamos a acudir? (Jn. 6. 68) Si nos apartamos de ti, ¿dónde encontraremos la vida y la verdad?, ¿dónde encontraremos al autor de la vida?, ¿dónde a un doctor de la verdad como tú? Tú tienes palabras de vida eterna. (Jn. 6. 68) Tus palabras, escuchadas con reverencia y conservadas con fe profunda, dan la vida eterna. Tus palabras nos prometen la vida eterna mediante la administración de tu cuerpo y de tu sangre.

Y nosotros, dando fe a tus palabras, creemos y sabemos que tú mismo eres el Mesías, el Hijo de Dios; (Jn. 6. 69) es decir, creemos que tú eres la vida eterna, y que en tu carne y en tu sangre no nos das sino lo que tú eres. Creemos -dice- y sabemos que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios; (Jn. 6. 69) esto es, creemos y sabemos que tú eres el Hijo de Dios; por tanto, es normal que tú tengas palabras de vida eterna, y todo lo que has dicho respecto a comer tu carne y a beber tu sangre, creemos y sabemos que es verdad, porque tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.

No dijo sabemos y creemos, sino creemos y sabemos Esto puede entenderse de aquel conocimiento que se va formando en la mente mediante el crecimiento de la fe. De este conocimiento está escrito: Si no creéis, no podréis comprender. (Jn. 5. 47) Ya la misma fe es cierto conocimiento incluso en aquellos que creen simplemente, sin comprender las razones de la fe. En cambio, el conocimiento que llega a ser formulado en conceptos es propio de aquellos que con la práctica tienen una sensibilidad entrenada para conocer más plenamente las razones de la fe, siempre prontos para dar razón (1 Ped. 3. 15) de nuestra fe y de nuestra esperanza a todo el que se la pidiere.

I. Responsorio Tradicional:

Hech. 4. 12; 1 Cor. 3. 11
R. En nadie más hay salvación. * No hay, pues, bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros podamos salvarnos.
V. Nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.
R. No hay, pues, bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros podamos salvarnos.

II. Responsorio en el CONO SUR: el Libro del Pueblo de Dios = Biblia Católica de la Familia = (Nueva) Biblia Católica para Jóvenes

* Hech. 4. 12

12 Porque en ningún otro hay salvación, ni existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos salvarnos».

* 1 Cor. 3. 11

11 El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo.

III. Textos bíblicos CITADOS o REFERIDOS

A = Texto tradicional | B = Texto de la traducción de Mons. Levoratti y Mons. Trusso

A. ¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!

B. * Rom. 11. 33

33 ¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!


A. ¿También vosotros queréis marcharos?

B. * Jn. 6. 67

67 Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?».


A. Señor, ¿a quién vamos a acudir?

B. * Jn. 6. 68

68 Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.


A. Tú tienes palabras de vida eterna.

B. * Jn. 6. 68

68 Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.


A. creemos y sabemos que tú mismo eres el Mesías, el Hijo de Dios;

B. * Jn. 6. 69

69 Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».


A. y sabemos que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios;

B. * Jn. 6. 69

69 Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».


A. Si no creéis, no podréis comprender.

B. * Jn. 5. 47

47 Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?».


A. siempre prontos para dar razón

B. * 1 Ped. 3. 15

15 por el contrario, glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen.