LECTURA PATRÍSTICA

DOMINGO 21 DURANTE EL AÑO [= LH ROMANUM] []

De la Constitución pastoral Gáudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo

(Núm. 39)
LA TIERRA NUEVA Y EL CIELO NUEVO

Ni conocemos el tiempo de la nueva tierra y de la nueva humanidad, (Hech. 1. 7) ni sabemos el modo cómo el universo se transformará. Se termina la presentación de este mundo (1 Cor. 7. 31) deformado por el pecado, pero sabemos que Dios prepara una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia (2 Cor. 5. 2; 2 Ped. 3. 13) y cuya bienaventuranza llenará y sobrepasará todos los deseos de paz que brotan en el corazón del hombre. (1 Cor. 2. 9; Apoc. 21. 4-5) Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitarán en Cristo y lo que se había sembrado en vileza y corrupción se vestirá de incorrupción (1 Cor. 15. 42. 53) y, permaneciendo la caridad y sus frutos, (1 Cor. 13. 8; 1 Cor. 3. 14) este mundo que Dios creó para el hombre se verá liberado de la esclavitud de la corrupción. (Rom. 8. 19-21)

Aunque se nos advierta con toda razón que de nada le aprovecha al hombre ganar todo el mundo (Lc. 9. 25) si se pierde a sí mismo, sin embargo, la esperanza de la tierra nueva no Jebe debilitar, al contrario, debe acrecentar nuestro deseo de perfeccionar esta tierra, en la que crece aquella nueva humanidad que presenta ya en sí un vislumbre del mundo futuro. Por eso, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, con todo, este progreso tiene gran importancia para el reino de Dios, por cuanto puede contribuir a una mejor organización de la sociedad humana.

En efecto, los valores de la dignidad humana, de la comunión fraterna y de la libertad, es decir, todos aquellos bienes que son fruto de la misma naturaleza humana o del esfuerzo de los hombres y que nosotros hayamos propagado en la tierra, según el mandato del Señor y por la fuerza de su Espíritu, los volveremos a encontrar, limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo devuelva a su Padre «el reino eterno y universal, el reino de la verdad y de la vida, el reino de la santidad y. de la gracia, el reino de la justicia, del amor y de la paz». En esta tierra el reino está ya presente de una manera misteriosa, pero, cuando el Señor vuelva, llegará a su plenitud.

I. Responsorio Tradicional:

Sal. 95. 11; Is. 49. 13; Sal. 71. 7
R. Alégrese el cielo, goce la tierra, romped a cantar, montañas, porque el Señor, nuestro Dios, va a venir, * y se compadecerá de los desamparados.
V. En sus días florecerá la justicia y abundará la paz.
R. Y se compadecerá de los desamparados.

II. Responsorio en el CONO SUR: el Libro del Pueblo de Dios = Biblia Católica de la Familia = (Nueva) Biblia Católica para Jóvenes

* Sal. 95. 11

11 Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él;

* Is. 49. 13

13 ¡Griten de alegría, cielos, regocíjate, tierra! ¡Montañas, prorrumpan en gritos de alegría, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de sus pobres!

* Sal. 71. 7

7 Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna;

III. Textos bíblicos CITADOS o REFERIDOS

A = Texto tradicional | B = Texto de la traducción de Mons. Levoratti y Mons. Trusso

A. Ni conocemos el tiempo de la nueva tierra y de la nueva humanidad,

B. * Hech. 1. 7

7 Él les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad.


A. Se termina la presentación de este mundo

B. * 1 Cor. 7. 31

31 los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.


A. deformado por el pecado, pero sabemos que Dios prepara una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia

B. * 2 Cor. 5. 2

2 Por eso, ahora gemimos deseando ardientemente revestirnos de aquella morada celestial;


A. deformado por el pecado, pero sabemos que Dios prepara una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia

B. * 2 Ped. 3. 13

13 Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia.


A. y cuya bienaventuranza llenará y sobrepasará todos los deseos de paz que brotan en el corazón del hombre.

B. * 1 Cor. 2. 9

9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.


A. y cuya bienaventuranza llenará y sobrepasará todos los deseos de paz que brotan en el corazón del hombre.

B. * Apoc. 21. 4-5

4 Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.


A. y lo que se había sembrado en vileza y corrupción se vestirá de incorrupción

B. * 1 Cor. 15. 42. 53

42 Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles;

53 Lo que es corruptible debe revestirse de la incorruptibilidad y lo que es mortal debe revestirse de la inmortalidad.


A. y, permaneciendo la caridad y sus frutos,

B. * 1 Cor. 13. 8

8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;


A. y, permaneciendo la caridad y sus frutos,

B. * 1 Cor. 3. 14

14 Si la obra construida sobre el fundamento resiste la prueba, el que la hizo recibirá la recompensa;


A. se verá liberado de la esclavitud de la corrupción.

B. * Rom. 8. 19-21

19 En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. 20 Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. 21 Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.


A. de nada le aprovecha al hombre ganar todo el mundo

B. * Lc. 9. 25

25 ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?