Mt. 5 en los escritos de los Santos Padres, Magisterio, etc...

SEGUNDAs LECTURAs del OFICIO de LECTURAS: Mt. 5 [TOTAL:30]

Mt. 5. 8

Miércoles 3 de Adviento | Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías | (Libro 4, 20, 4-5: SC 100, 634-640) | DIOS SE HACE VISIBLE A LOS HOMBRES CON LA VENIDA DE CRISTO.

Los profetas anunciaban que Dios sería visto por los hombres, y así lo proclamó el mismo Señor cuando dijo: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8) Pero nadie puede ver a Dios en su grandeza y en su gloria inenarrable y seguir viviendo: el Padre es inaccesible. Sin embargo, porque ama al hombre y porque todo lo puede, aun este don concedió a los que lo aman: ver a Dios; y esto también lo anunciaron los profetas: Lo que para los hombres es imposible es posible para Dios. (Lc. 18. 27)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 19

22 de Diciembre - ADVIENTO | Del Comentario de san Beda el Venerable, presbítero, sobre el evangelio de san Lucas | (Libro 1, 46-55: CCL 120, 37-39) | MAGNIFICAT.

Pues el que no proclama la grandeza del Señor, sabiendo que es infinita, y no bendice su nombre será el último en el reino de los cielos. (Mt. 5. 19) Se dice que su nombre es santo porque, por su inmenso poder, trasciende toda creatura y está infinitamente por encima de todas las cosas creadas.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 19:

19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 8

Jueves 12 Durante el año | De las Homilías de san Gregorio de Nisa, obispo. | (Homilía 6 Sobre las bienaventuranzas: PG 44, 1263-1266) | DIOS ES COMO UNA ROCA INACCESIBLE.

Sucede, en efecto, lo mismo que en muchos lugares marítimos, en los cuales, al contemplar un monte por el lado que mira al mar, lo vemos como cortado por la mitad y completamente liso desde su cima hasta la base, y como si su cumbre estuviera suspendida sobre el abismo; la misma impresión que causa al que mira desde tan elevada altura a lo profundo del mar, la misma sensación de vértigo experimento yo al quedar como en suspenso por la grandeza de esta afirmación del Señor: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 8

Jueves 12 Durante el año | De las Homilías de san Gregorio de Nisa, obispo. | (Homilía 6 Sobre las bienaventuranzas: PG 44, 1263-1266) | DIOS ES COMO UNA ROCA INACCESIBLE.

Por lo tanto, si también a nosotros nos da la mano aquel que es la Palabra, si, viéndonos vacilar en el abismo de nuestras especulaciones, nos otorga la estabilidad, iluminando un poco nuestra inteligencia, entonces ya no temeremos, si caminamos cogidos de su mano. Porque dice: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 8

Sábado 12 Durante el año | De las Homilías de san Gregorio de Nisa, obispo. | (Homilía 6 Sobre las bienaventuranzas: PG 44, 1270-1271) | DIOS PUEDE SER HALLADO EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE.

La salud corporal es un bien para el hombre; pero lo que interesa no es saber el por qué de la salud, sino el poseerla realmente. En efecto, si uno explica los beneficios de la salud, mas luego toma un alimento que produce en su cuerpo humores malignos y enfermedades, ¿de qué le habrá servido aquella explicación, si se ve aquejado por la enfermedad? En este mismo sentido hemos de entender las palabras que comentamos, o sea, que el Señor llama dichosos no a los que conocen algo de Dios, sino a los que lo poseen en sí mismos. Dichosos, pues, los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 16

Martes 13 - Durante el año | De los Sermones de san Agustín, obispo. | (Sermón 47, Sobre las ovejas, 12-14: CCL 41, 582-584) | SI BUSCARE AGRADAR A LOS HOMBRES, NO SERIA SIERVO DE CRISTO .

Conocemos también aquellas palabras del Señor Jesucristo, maestro de los apóstoles: Alumbre vuestra luz a los hombres para que, viendo vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre celestial, (Mt. 5. 16) esto es, al que os ha hecho tales. Nosotros somos su pueblo, el rebaño que él guía. (Sal. 94. 7) Por lo tanto, él ha de ser alabado, ya que él es de quien procede la bondad que pueda haber en ti, y no tú, ya que de ti mismo no puede proceder más que maldad. Sería contradecir a la verdad si quisieras ser tú alabado cuando haces algo bueno, y que el Señor fuera vituperado cuando haces algo malo. El mismo que dijo: Alumbre vuestra luz a los hombres, dijo también en la misma ocasión: No hagáis vuestra justicia delante de los hombres. (Mt. 6. 1) Y del mismo modo que estas palabras te parecían contradictorias en boca del Apóstol, así también en el Evangelio. Pero si no enturbias el agua de tu corazón, también en ellas reconocerás la paz de las Escrituras, y participarás tú también de su misma paz.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 16:

16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Mt. 5. 8

* SEGUNDAs LECTURAs del OFICIO de LECTURAS *
* LA MISERICORDIA DIVINA Y LA MISERICORDIA HUMANA * De los Sermones de san Cesáreo de Arlés, obispo.
* DIA: Lunes 17 - Durante el año

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dulce es el nombre de misericordia, hermanos muy amados; y si el nombre es tan dulce, ¿cuánto más no lo será la cosa misma? Todos los hombres la desean, mas, por desgracia, no todos obran de manera que se hagan dignos de ella; todos desean alcanzar misericordia, pero son pocos los que quieren practicarla.

Oh hombre, ¿con qué cara te atreves a pedir, si tú te resistes a dar? Quien desee alcanzar misericordia en el cielo debe él practicarla en este mundo. Y por esto, hermanos muy amados, ya que todos deseamos la misericordia, actuemos de manera que ella llegue a ser nuestro abogado en este mundo, para que nos libre después en el futuro. Hay en el cielo una misericordia, a la cual se llega a través de la misericordia terrena. Dice, en efecto, la Escritura: Señor, tu misericordia llega al cielo.

Existe, pues, una misericordia terrena y humana, otra celestial y divina. ¿Cuál es la misericordia humana? La que consiste en atender a las miserias de los pobres. ¿Cuál es la misericordia divina? Sin duda, la que consiste en el perdón de los pecados. Todo lo que da la misericordia humana en este tiempo de peregrinación se lo devuelve después la misericordia divina en la patria definitiva. Dios, en este mundo, padece frío y hambre en la persona de todos los pobres, como dijo él mismo: Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. El mismo Dios que se digna dar en el cielo quiere recibir en la tierra.

¿Cómo somos nosotros, que cuando Dios nos da queremos recibir, y cuando nos pide no le queremos dar? Porque cuando un pobre pasa hambre es Cristo quien pasa necesidad, como dijo él mismo: Tuve hambre, y no me disteis de comer. No apartes, pues, tu mirada de la miseria de los pobres, si quieres esperar confiado el perdón de los pecados. Ahora, hermanos, Cristo pasa hambre, es él quien se digna padecer hambre y sed en la persona de todos los pobres; y lo que reciba aquí en la tierra lo devolverá luego en el cielo.

Os pregunto, hermanos, ¿qué es lo que queréis o buscáis cuando venís a la iglesia? Ciertamente la misericordia. Practicad, pues, la misericordia terrena y recibiréis la misericordia celestial. El pobre te pide a ti, y tú le pides a Dios; aquél un bocado, tú la vida eterna. Da al indigente, y merecerás recibir de Cristo, ya que él ha dicho: Dad y se os dará. No comprendo cómo te atreves o esperar recibir, si tú te niegas a dar. Por esto, cuando vengáis a la iglesia, dad a los pobres la limosna que podáis, según vuestras posibilidades.

I. Responsorio Tradicional: .

R. Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre. * Perdonad y seréis perdonados, dad y se os dará.
V. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
R. Perdonad y seréis perdonados, dad y se os dará.

Mt. 5. 7

7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Sal. 35. 6

6 Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo, tu fidelidad hasta las nubes.

Mt. 25. 40. 42

40 Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.

42 porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;

Lc. 6. 38

38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».

Lc. 11. 9

9 También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.

Mt. 5. 13

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

Vosotros sois la sal de la tierra. (Mt. 5. 13) Es como si les dijera: «El mensaje que se os comunica no va destinado a vosotros solos, sino que habéis de transmitirlo a todo el mundo. Porque no os envío a dos ciudades, ni a diez, ni a veinte; ni tan siquiera os envío a toda una nación, como en otro tiempo a los profetas, sino a la tierra, al mar y a todo el mundo, y a un mundo por cierto muy mal dispuesto». Porque, al decir: Vosotros sois la sal de la tierra, (Mt. 5. 13) enseña que todos los hombres han perdido su sabor y están corrompidos por el pecado. Por ello, exige sobre todo de sus discípulos aquellas virtudes que son más necesarias y útiles para el cuidado de los demás. En efecto, la mansedumbre, la moderación, la misericordia, la justicia son unas virtudes que no quedan limitadas al provecho propio del que las posee, sino que son como unas fuentes insignes que manan también en provecho de los demás. Lo mismo podemos afirmar de la pureza de corazón, del amor a la paz y a la verdad, ya que el que posee estas cualidades las hace redundar en utilidad de todos.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 13:

13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Mt. 5. 13

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

Vosotros sois la sal de la tierra. (Mt. 5. 13) Es como si les dijera: «El mensaje que se os comunica no va destinado a vosotros solos, sino que habéis de transmitirlo a todo el mundo. Porque no os envío a dos ciudades, ni a diez, ni a veinte; ni tan siquiera os envío a toda una nación, como en otro tiempo a los profetas, sino a la tierra, al mar y a todo el mundo, y a un mundo por cierto muy mal dispuesto». Porque, al decir: Vosotros sois la sal de la tierra, (Mt. 5. 13) enseña que todos los hombres han perdido su sabor y están corrompidos por el pecado. Por ello, exige sobre todo de sus discípulos aquellas virtudes que son más necesarias y útiles para el cuidado de los demás. En efecto, la mansedumbre, la moderación, la misericordia, la justicia son unas virtudes que no quedan limitadas al provecho propio del que las posee, sino que son como unas fuentes insignes que manan también en provecho de los demás. Lo mismo podemos afirmar de la pureza de corazón, del amor a la paz y a la verdad, ya que el que posee estas cualidades las hace redundar en utilidad de todos.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 13:

13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Mt. 5. 13

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

«No penséis -viene a decir- que el combate al que se os llama es de poca importancia y que la causa que se os encomienda es exigua:Vosotros sois la sal de la tierra». (Mt. 5. 13) ¿ Significa esto que ellos restablecieron lo que estaba podrido? En modo alguno. De nada sirve echar sal a lo que ya está podrido. Su labor no fue ésta; lo que ellos hicieron fue echar sal y conservar, así, lo que el Señor había antes renovado y liberado de la fetidez, encomendándoselo después a ellos. Porque liberar de la fetidez del pecado fue obra del poder de Cristo; pero el no recaer en aquella fetidez era obra de la diligencia y esfuerzo de sus discípulos.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 13:

13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Mt. 5. 13

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

«En efecto, si los otros han perdido el sabor, pueden recuperarlo por vuestro ministerio; pero, si sois vosotros los que os tornáis insípidos, arrastraréis también a los demás con vuestra perdición. Por esto, cuanto más importante es el asunto que se os encomienda, más grande debe ser vuestra solicitud». Y así, añade:Si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. (Mt. 5. 13)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 13:

13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Mt. 5. 11

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

Para que no teman lanzarse al combate, al oír aquellas palabras: Cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo, (Mt. 5. 11) les dice de modo equivalente: «Si no estáis dispuestos a tales cosas, en vano habéis sido elegidos. Lo que hay que temer no es el mal que digan contra vosotros, sino la simulación de vuestra parte; entonces sí que perderíais vuestro sabor y seríais pisoteados. Pero, si no cejáis en presentar el mensaje con toda su austeridad, si después oís hablar mal de vosotros, alegraos. Porque lo propio de la sal es morder y escocer a los que llevan una vida de molicie.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 11:

11 Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Mt. 5. 14

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

A continuación, propone una comparación más elevada: Vosotros sois la luz del mundo. (Mt. 5. 14) De nuevo se refiere al mundo, no a una sola nación ni a veinte ciudades, sino al orbe entero; luz que, como la sal de que ha hablado antes, hay que entenderla en sentido espiritual, luz más excelente que los rayos de este sol que nos ilumina. Habla primero de la sal, luego de la luz, para que entendamos el gran provecho que se sigue de una predicación austera, de unas enseñanzas tan exigentes. Esta predicación, en efecto, es como si nos atara, impidiendo nuestra dispersión, y nos abre los ojos al enseñarnos el camino de la virtud.No se puede ocultar una ciudadpuesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín. (Mt. 5. 14) Con estas palabras, insiste el Señor en la perfección de vida que han de llevar sus discípulos y en la vigilancia que han de tener sobre su propia conducta, ya que ella está a la vista de todos, y el palenque en que se desarrolla su combate es el mundo entero.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 14:

14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.

Mt. 5. 14

Domingo 20 - Durante el año | San Juan Crisóstomo | Homilías sobre el evangelio de san Mateo 15, 6.7 | SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO.

A continuación, propone una comparación más elevada: Vosotros sois la luz del mundo. (Mt. 5. 14) De nuevo se refiere al mundo, no a una sola nación ni a veinte ciudades, sino al orbe entero; luz que, como la sal de que ha hablado antes, hay que entenderla en sentido espiritual, luz más excelente que los rayos de este sol que nos ilumina. Habla primero de la sal, luego de la luz, para que entendamos el gran provecho que se sigue de una predicación austera, de unas enseñanzas tan exigentes. Esta predicación, en efecto, es como si nos atara, impidiendo nuestra dispersión, y nos abre los ojos al enseñarnos el camino de la virtud.No se puede ocultar una ciudadpuesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín. (Mt. 5. 14) Con estas palabras, insiste el Señor en la perfección de vida que han de llevar sus discípulos y en la vigilancia que han de tener sobre su propia conducta, ya que ella está a la vista de todos, y el palenque en que se desarrolla su combate es el mundo entero.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 14:

14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.

Mt. 5. 3

JUEVES 22 - DURANTE EL AÑO | Comienza el Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas | Sermón 95, 1-2: PL 54, 461-462 | PONDRÉ LA LEY EN SU PECHO.

Y cuál sea la doctrina de Cristo, se manifiesta en sus mismas palabras; con ellas el Señor quiere declarar los diversos grados por los que debe ir subiendo quien desea llegar a la felicidad eterna. Dichosos los pobres de espíritu (Mt. 5. 3) -dice-, porque de ellos es el reino de los cielos. A qué pobres se refiera la Verdad, tal vez quedaría confuso si dijera, sólo: Dichosos los pobres, sin añadir de qué clase de pobreza se trataba; a muchos, en efecto, se les podría ocurrir que era sólo cuestión de aquella indigencia material que muchos padecen por necesidad y que ella era suficiente para merecer el reino de los cielos. Pero al decir: Dichosos los pobres de espíritu, el Señor manifiesta que el reino de los cielos pertenece a aquellos que son pobres más por la humildad de su espíritu que por la carencia de fortuna.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 3:

3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 1-3

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas * Sermón 95, 2-3: PL 54, 462 * DICHOSOS LOS POBRES DE ESPÍRITU * Viernes 22 - Durante el año

I. Responsorio Tradicional:

R. Se acercaron a Jesús sus discípulos y él, tomando la palabra, los instruía, diciendo: * «Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.»
V. En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Mt. 5. 1-3

1 Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

* Is. 66. 2

2 Todo esto lo hizo mi mano y todo me pertenece –oráculo del Señor–. Aquel hacia quien vuelvo la mirada es el pobre, de espíritu acongojado, que se estremece ante mis palabras.

Mt. 5. 4

SÁBADO 22 - DURANTE EL AÑO | Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas | Sermón 95, 4-6: PL 54, 462-464 | FELICIDAD DEL REINO DE CRISTO.

Después de haber encomiado el Señor la bienaventuranza de la pobreza, prosiguió diciendo: Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. (Mt. 5. 4) El llanto al que aquí se promete el consuelo eterno nada tiene que ver con la tristeza de este mundo, ni hay que creer que las lágrimas que derraman los hijos de los hombres, cuando en su tristeza lloran, a nadie hagan feliz. Es muy distinta la razón de las lágrimas de las que aquí se habla, muy otra la causa de este llanto de los santos. La tristeza religiosa es la que llora los pecados propios o bien las faltas ajenas; esta tristeza no es ni tan sólo la que se lamenta ante el castigo con que Dios nos amenaza, sino que se duele simplemente ante la iniquidad que los hombres cometen, pues sabe que es mucho más digno de compasión el que hace el mal que quien lo sufre, porque el inicuo, con su pecado, se hace reo de castigo, en cambio, el justo, con su paciencia, merece la gloria.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 4:

4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Mt. 5. 5

SÁBADO 22 - DURANTE EL AÑO | Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas | Sermón 95, 4-6: PL 54, 462-464 | FELICIDAD DEL REINO DE CRISTO.

A continuación el Señor añadió: Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. (Mt. 5. 5) Aquí se promete la posesión de la tierra a los sufridos y mansos, a los humildes y modestos, y a los que están dispuestos a soportar toda clase de injurias. No se debe estimar pequeña o de baja calidad esta herencia, como si fuera algo diverso del reino de los cielos, pues, en realidad, aquí se trata de aquellos que van a entrar en el reino de Dios. En efecto, la tierra prometida a los sufridos, y cuya posesión se dará a los mansos, no es otra sino los propios cuerpos de los santos, los cuales, como premio de su humildad, serán transformados en la resurrección feliz y se verán revestidos de una gloriosa inmortalidad. Esta carne, revestida así de inmortalidad, en nada contrariará ya al espíritu, antes bien, vivirá siempre en unidad perfecta y en consentimiento pleno con el querer del alma. Entonces realmente el hombre exterior será la posesión pacífica e inmutable del hombre interior.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 5:

5 Felices los afligidos, porque serán consolados.

Mt. 5. 5-6. 4

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas * Sermón 95, 4-6: PL 54, 462-464 * FELICIDAD DEL REINO DE CRISTO * Sábado 22 - Durante el año

I. Responsorio Tradicional:

R. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. * Dichosos los que tienen hambre y sed de ser justos, porque ellos quedarán saciados.
V. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
R. Dichosos los que tienen hambre y sed de ser justos, porque elfos quedarán saciados.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Mt. 5. 5-6. 4

5 Felices los afligidos, porque serán consolados. 6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Mt. 5. 6

DOMINGO 23 DURANTE EL AÑO | Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas | (Sermón 95, 6-8: PL 54, 464-465) | LA SABIDURÍA CRISTIANA.

Después de esto el Señor prosiguió diciendo: Dichosos los que tienen hambre y sed de ser justos, porque ellos quedarán saciados. (Mt. 5. 6) Esta hambre no desea nada corporal, esta sed no apetece nada terreno; el bien del que anhela saciarse consiste en la justicia, y el objeto por el que suspira es penetrar en el conocimiento de los misterios ocultos, hasta saciarse del mismo Dios.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 6:

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mt. 5. 7

DOMINGO 23 DURANTE EL AÑO | Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas | (Sermón 95, 6-8: PL 54, 464-465) | LA SABIDURÍA CRISTIANA.

Y como este amor de Dios va siempre unido al amor que se interesa por el bien del prójimo, el hambre de justicia se ve acompañada de la virtud de la misericordia; por ello se añade a continuación: Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Mt. 5. 7)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 7:

7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Mt. 5. 8

DOMINGO 23 DURANTE EL AÑO | Del Sermón de san León Magno, papa, Sobre las bienaventuranzas | (Sermón 95, 6-8: PL 54, 464-465) | LA SABIDURÍA CRISTIANA.

Y porque todo será limpio para ti, a causa de la limosna, llegarás también a gozar de aquella otra bienaventuranza que te promete el Señor, como consecuencia de lo que hasta aquí se te ha dicho: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8) Gran felicidad es ésta, amadísimos hermanos, para la que se prepara un premio tan grande. Pues, ¿qué significa tener limpio el corazón, sino desear las virtudes de que antes hemos hablado? ¿Qué inteligencia puede llegar a concebir o qué palabras lograrán explicar la grandeza de una felicidad que consiste en ver a Dios ? Y es esto precisamente lo que se realizará cuando la naturaleza humana se transforme y podamos contemplar la divinidad no como en un espejo y borrosamente, sino cara a cara, (1 Cor. 13. 12) viendo tal como es a aquel a quien ningún hombre jamás contempló; entonces lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre (1 Cor. 2. 9; Is. 52. 15; Is. 64. 3) lo alcanzaremos en el gozo inefable de una contemplación eterna.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 15

MARTES 23 - DURANTE EL AÑO | De las Cuestiones de san Máximo Confesor, abad, a Talasio | Cuestión 63: PG 90, 667-670 | LA LUZ QUE ILUMINA A TODO HOMBRE.

La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre (Jn. 1. 9) ; al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y de su misma naturaleza. Como tal es proclamado en la Iglesia por la fe y por la piedad de los fieles. Glorificado y manifestado ante las naciones por su vida santa y por la observancia de los mandamientos, alumbra a todos los que están en la casa (es decir, en este mundo), tal como lo afirma en cierto lugar esta misma Palabra de Dios: No se enciende una lámpara para meterla bajo el celemín, sino para ponerla sobre el candelero, así alumbra a todos los que están en la casa. (Mt. 5. 15) Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que siendo Dios por naturaleza quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 15:

15 Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Mt. 5. 6

MIÉRCOLES 23 - DURANTE EL AÑO | De los Tratados de san Agustín, obispo, sobre el evangelio de san Juan | Tratado 26, 4-6: CCL 36, 261-263 | YO SALVARÉ A MI PUEBLO.

Dichosos, por tanto, dice, los que tienen hambre y sed de ser justos (Mt. 5. 6) -entiende, aquí en la tierra-, porque -allí, en el cielo- ellos quedarán saciados. Les doy ya lo que aman, les doy ya lo que desean; después verán aquello en lo que creyeron aun sin haberlo visto; comerán y se saciarán de aquellos bienes de los que estuvieron hambrientos y sedientos. ¿Dónde? En la resurrección de los muertos, porque yo los resucitaré en el último día. (Jn. 6. 39. 40. 44. 54)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 6:

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mt. 5. 20

Lunes 34 - Durante el año | De los sermones de san León Magno, papa | (Sermón 92, 1. 2. 3: PL 54, 454-455) | CUAL SEA EL TRABAJO DE CADA UNO TAL SERÁ SU GANANCIA.

Dice el Señor: Si vuestra virtud no es superior a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mt. 5. 20) Esta superioridad de nuestra virtud ha de Consistir en que la misericordia triunfe sobre el juicio. (Sant. 2. 13) Y en verdad lo más justo y adecuado es que la creatura, hecha a imagen y semejanza de Dios, imite a su creador, que ha establecido la reparación y santificación de los creyentes en el perdón de los pecados, prescindiendo de la severidad del castigo y de cualquier suplicio, y haciendo así que de reos nos convirtiéramos en inocentes y que la abolición del pecado en nosotros fuera el origen de las virtudes.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 20:

20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 14-15

San Bernabé, Apóstol | De los Tratados de san Cromacio, obispo, sobre el evangelio de san Mateo | (Tratado 5, 1. 3-4: CCL 9, 405-407) | VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO.

Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto del monte; ni se enciende una lámpara para meterla bajo el celemín, sino para ponerla sobre el candelero, así alumbra a todos los que están en la casa. (Mt. 5. 14-15) El Señor dijo a sus discípulos que eran la sal de la tierra, porque ellos, por medio de la sabiduría celestial, condimentaron los corazones de los hombres que, por obra del demonio, habían perdido su sabor. Ahora añade también que son la luz del mundo, ya que, iluminados por él mismo, que es la luz verdadera y eterna, se convirtieron ellos también en luz que disipó las tinieblas.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 14-15:

14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. 15 Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Mt. 5. 8

* SEGUNDAs LECTURAs del OFICIO de LECTURAS *
* SANTORAL *
* DICHOSOS LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ * De un sermón atribuido a san Pedro Crisólogo, obispo
* DIA: Santa Isabel de Portugal

Dichosos los que obran la paz -dice el evangelista, amadísimos hermanos-, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Con razón cobran especial lozanía las virtudes cristianas en aquel que posee la armonía de la paz cristiana, y no se llega a la denominación de hijo de Dios si no es a través de la práctica de la paz.

La paz, amadísimos hermanos, es la que despoja al hombre de su condición de esclavo y le otorga el nombre de libre y cambia su situación ante Dios, convirtiéndolo de criado en hijo, de siervo en hombre libre. La paz entre los hermanos es la realización de la voluntad divina, el gozo de Cristo, la perfección de la santidad, la norma de la justicia, la maestra de la doctrina, la guarda de las buenas costumbres, la que regula convenientemente todos nuestros actos. La paz recomienda nuestras peticiones ante Dios y es el camino más fácil para que obtengan su efecto, haciendo así que se vean colmados todos nuestros deseos legítimos. La paz es madre del amor, vínculo de la concordia e indicio manifiesto de la pureza de nuestra mente; ella alcanza de Dios todo lo que quiere, ya que su petición es siempre eficaz. Cristo, el Señor, nuestro rey, es quien nos manda conservar esta paz, ya que él ha dicho: La paz os dejo, mi paz os doy, lo que equivale a decir: «Os dejo en paz, y quiero encontraros en paz»; lo que nos dio al marchar quiere encontrarlo en todos cuando vuelva.

El mandamiento celestial nos obliga a conservar esta paz que se nos ha dado, y el deseo de Cristo puede resumirse en pocas palabras: volver a encontrar lo que nos ha dejado. Plantar y hacer arraigar la paz es cosa de Dios; arrancarla de raíz es cosa del enemigo. En efecto, así como el amor fraterno procede de Dios, así el odio procede del demonio; por esto debemos apartar de nosotros toda clase de odio, pues dice la Escritura: Quien aborrece a su hermano es un homicida.

Veis, pues, hermanos muy amados, la razón por la que hay que procurar y buscar la paz y la concordia; estas virtudes son las que engendran y alimentan la caridad. Sabéis, como dice san Juan, que el amor es de Dios; por consiguiente, el que no tiene este amor vive apartado de Dios.

Observemos, por tanto, hermanos, estos mandamientos de vida; hagamos por mantenernos unidos en el amor fraterno, mediante los vínculos de una paz profunda y el nexo saludable de la caridad, que cubre la multitud de los pecados. Todo vuestro afán ha de ser la consecución de este amor, capaz de alcanzar todo bien y todo premio. La paz es la virtud que hay que guardar con más empeño, ya que Dios está siempre rodeado de una atmósfera de paz. Amad la paz, y hallaréis en todo la tranquilidad del espíritu; de este modo aseguráis nuestro premio y vuestro gozo, y la Iglesia de Dios, fundamentada en la unidad de la paz, se mantendrá fiel a las enseñanzas de Cristo.

Mt. 5. 9

9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Jn. 14. 27

27 Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!

1 Jn. 3. 15

15 El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna.

1 Jn. 4. 7

7 Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

I. Responsorio Tradicional: .

R. Parte tu pan con el que tiene hambre, da hospedaje a los pobres que no tienen techo; * entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.
V. Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante.
R. Entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.

Mt. 5. 9

| De los sermones de san Agustín, obispo | (Sermón 53, 12: BAC X, Madrid 1983, 97-99) | PON PRIMERO PAZ EN TI MISMO.

Dichosos los pacíficos porque serán llamados hijos de Dios. (Mt. 5. 9) ¿Quiénes son los pacíficos? Los que construyen la paz. ¿Ves a dos personas discordes? Actúa en medio de ellos como servidor de la paz. Habla bien a aquel de éste y a éste de aquel. ¿Te habla mal uno airado de otro? No lo delates, encubre el insulto escuchado de la boca del airado y da el consejo cristiano de la concordia. Pero si quieres ser artífice de paz entre dos amigos tuyos en discordia, comienza a obrar la paz en ti mismo: debes pacificarte interiormente donde quizás combates contigo mismo una lucha cotidiana. ¿Acaso no luchaba consigo mismo quien decía: La carne tiene deseos contrarios al espíritu, y el espíritu a la carne. Uno y otro se oponen mutuamente para que no hagáis lo que queréis? (Gál. 5. 17) Son palabras del santo Apóstol. Me complazco en la ley de Dios según el hombre interior; veo, sin embargo, en mis miembros otra ley contraria a la ley de mi mente, que me cautiva en la ley del pecado que reside en mis miembros. (Rom. 7. 22-23)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 9:

9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Mt. 5. 9

| De los sermones de san Agustín, obispo | (Sermón 53, 12: BAC X, Madrid 1983, 97-99) | PON PRIMERO PAZ EN TI MISMO.

¿Cuál es el orden sobre el que se fundamenta esta paz? Dios impera sobre la mente, la mente sobre la carne. No existe otro orden más perfecto. Pero la carne tiene todavía sus debilidades. No era así en el paraíso; por el pecado se hizo así; por el pecado tiene el lazo de la discordia para nosotros. Pero vino el único que está sin pecado a poner de acuerdo nuestra alma y nuestra carne, y se dignó darnos como prenda al Espíritu Santo. Quienes se dejan conducir por el Espíritu, ésos son los hijos de Dios. Dichosos los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios. (Rom. 8. 14; Mt. 5. 9)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 9:

9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Mt. 5. 9

| De los sermones de san Agustín, obispo | (Sermón 53, 12: BAC X, Madrid 1983, 97-99) | PON PRIMERO PAZ EN TI MISMO.

Concluida la guerra, se firmó la paz. Escucha la voz de los triunfadores: ¿Dónde está, oh muerte, tu esfuerzo? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? (1 Cor. 15. 55) Éste es el grito de los vencedores; no quedará absolutamente ningún enemigo; nadie que luche dentro, ni nadie que tiente fuera. Dichosos, pues, los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios. (Mt. 5. 9)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 9:

9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Segundas Lecturas del Oficio de lecturas, en el ciclo BIENAL: Mt. 5 [TOTAL:16]

Mt. 5. 14

EPIFANÍA del SEÑOR, Año II, 2 ó PAR * Año o Ciclo: II. | San Hilario de Poitiers, | Tratado sobre el salmo 66 | (3-5 CSEL 22, 271-273) | ¡OH DIOS, QUE TE ALABEN LOS PUEBLOS!.

Que Jesús sea el salvador, basta analizar el significado de la palabra para caer en la cuenta, pues en hebreo Jesús significa salvador. La confirmación de este aserto la tenemos en lo que dice el ángel hablando con José de María: Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados. (Mt. 1. 21) Así pues, el ángel afirma que la razón de que se le llame Jesús es porque él está llamado a ser el salvador del pueblo. Los apóstoles se confiesan incapaces de predicar el mensaje evangélico si no son iluminados, si no irradian algo del esplendor del rostro del Señor. Pues, según el evangelio, también ellos son luz del mundo. (Mt. 5. 14)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 14:

14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.

Mt. 5. 15

DOMINGO 12 - DURANTE EL AÑO, II * Año o Ciclo: II. | De los escritos de san Máximo Confesor | Cuestiones a Talasio (63: PG 90, 667-670) | LA LUZ QUE ALUMBRA A TODO HOMBRE.

La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que, viniendo a este mundo, alumbra a todo hombre; (Jn. 1. 9) al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y de su misma naturaleza. Como tal es proclamado en la Iglesia por la fe y por la piedad de los fieles. Glorificado y manifestado ante las naciones por su vida santa y por la observancia de los mandamientos, alumbra a todos los que están en la casa (es decir, en este mundo), tal como lo afirma en cierto lugar esta misma Palabra de Dios: No se enciende una lámpara para meterla debajo el celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. (Mt. 5. 15) Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 15:

15 Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Mt. 5. 15

DOMINGO 12 - DURANTE EL AÑO, II * Año o Ciclo: II. | De los escritos de san Máximo Confesor | Cuestiones a Talasio (63: PG 90, 667-670) | LA LUZ QUE ALUMBRA A TODO HOMBRE.

No coloquemos, pues, bajo el celemín, con nuestros pensamientos racionales, la lámpara encendida (es decir, la palabra que ilumina la inteligencia), a fin de que no se nos pueda culpar de haber colocado bajo la materialidad de la letra la fuerza incomprensible de la sabiduría; coloquémosla, más bien, sobre el candelero y que alumbre a todos los de casa. (Mt. 5. 15) Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que, siendo Dios por naturaleza, quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 15:

15 Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Mt. 5. 8

VIERNES 14 - DURANTE EL AÑO, I * Año o Ciclo: I. | San Gregorio de Nisa, | Homilía 6 sobre las bienaventuranzas | (PG 44, 1270-1271) | DIOS PUEDE SER HALLADO EN EL CORAZóN DEL HOMBRE.

La salud corporal es un bien para el hombre; pero lo que interesa no es saber el porqué de la salud, sino el poseerla realmente. En efecto, si uno explica los beneficios de la salud, mas luego toma un alimento que produce en su cuerpo humores malignos y enfermedades, ¿de qué le habrá servido aquella explicación, si se ve aquejado por la enfermedad? En este mismo sentido hemos de entender las palabras que comentamos, o sea, que el Señor llama dichosos no a los que conocen algo de Dios, sino a los que lo poseen en sí mismos. Dichosos, pues, los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 8

MARTES 23 - DURANTE EL AÑO, I * Año o Ciclo: I. | San Beda el Venerable,| Homilía 1 | 16: CCL. 122, 117-118 | SOMOS EL PUEBLO DE DIOS.

Meditemos atentamente el egregio ejemplo de David, profeta y rey, quien, no pudiendo encontrar solaz para su alma en la abundancia de honores y riquezas que trae consigo el ajetreo del reino, elevando finalmente la mirada del alma al deseo de las cosas celestiales, se acordó de Dios y se llenó de júbilo. Afanémonos, pues, en apartar de nuestro cuerpo y de nuestra alma el obstáculo de los vicios que acostumbran a impedir la visión de Dios, a fin de que merezcamos conseguirla. Pues a él no se llega si no es caminando en la rectitud de corazón, ni es posible contemplar su rostro inmaculado si no es por los limpios de corazón. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8) Lo cual se digne concedernos el que se ha dignado prometerlo, Jesucristo, Dios y Señor nuestro, que vive y reina con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 3

LUNES 34 DURANTE EL AÑO, CICLO o AÑO 1, I o IMPAR * Año o Ciclo: I. | San León Magno, | Sermón 95 sobre las bienaventuranzas | (1-2: CCL 138A, 582-584) | METERé MI LEY EN SU PECHO.

Las mismas divinas palabras de Cristo nos atestiguan cómo es la doctrina de Cristo, de modo que los que anhelan llegar a la bienaventuranza eterna puedan identificar los peldaños de esa dichosa subida. Y así dice: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. (Mt. 5. 3) Podría no entenderse de qué pobres hablaba la misma Verdad, si, al decir: Dichosos los pobres, no hubiera añadido cómo había de entenderse esa pobreza; porque podría parecer que para merecer el reino de los cielos basta la simple miseria en que se ven tantos por pura necesidad, que tan gravosa y molesta les resulta. Pero, al decir: Dichosos los pobres en el espíritu, da a entender que el reino de los cielos será de aquellos que lo han merecido más por la humildad de sus almas que por la carencia de bienes.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 3:

3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 1-3

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* San León Magno, | Sermón 95 sobre las bienaventuranzas * (2-3: CCL 138A, 584-585) * Dichosos los pobres en el espíritu * Martes 34 - Durante el año

I. Responsorio Tradicional:

R. Se acercaron sus discípulos y Jesús les enseñaba diciendo: * Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
V. ¿En quién voy a fijarme? En el humilde y contrito que se es-tremece ante mi palabra.
R. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Mt. 5. 1-3

1 Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 46

MARTES 34 DURANTE EL AÑO, II ó 2 ó PAR * Año o Ciclo: II. | De una homilía de un autor del siglo II | (Caps 13, 2-14, 5: Funk 1, 159-161) | LA IGLESIA VIVA ES EL CUERPO DE CRISTO.

Cuando nos oyen decir que Dios afirma: Si amáis sólo a los que os aman no es grande vuestro mérito, pero grande es vuestra virtud si amáis a vuestros enemigos y a quienes os odian, (Mt. 5. 46; Lc. 6. 32) se llenan de admiración ante la sublimidad de estas palabras; pero luego, al contemplar cómo ni amamos a los que nos odian y que ni siquiera sabemos amar a los que nos aman, se ríen de nosotros, y con ello el nombre de Dios es blasfemado.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 46:

46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?

Mt. 5. 4

MIÉRCOLES 34 DURANTE EL AÑO, I * Año o Ciclo: I. | San León Magno, | Sermón 95 sobre las bienaventuranzas | (4-5: CCL 138A, 585-587) | LA DICHA DEL REINO DE CRISTO.

Sigue el Señor: Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. (Mt. 5. 4; Is. 65. 9) Se promete la posesión de la tierra a los sufridos y mansos, a los humildes y sencillos y a los que están dispuestos a tolerar toda clase de injusticias. No se ha de mirar esta herencia como vil y deleznable, como si estuviera separada de la patria celestial; de lo contrario no se entiende quién podría entrar en el reino de los cielos. Porque la tierra prometida a los sufridos, en cuya posesión han de entrar los mansos, es la carne de los santos. Esta carne vivió en humillación, por eso mereció una resurrección que la transforma y la reviste de inmortalidad gloriosa, sin temer nada que pueda contrariar al espíritu, sabiendo que van a estar siempre de común acuerdo.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 4:

4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Mt. 5. 6

JUEVES 34 DURANTE EL AÑO, IMPAR * Año o Ciclo: I. | San León Magno, | Sermón 95 sobre las bienaventuranzas | (6-7: CCL 138A, 587-588) | FELIZ EL ALMA QUE AMBICIONA ESTE MANJAR.

Después de esto, el Señor prosiguió, diciendo: Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. (Mt. 5. 6) Esta hambre no desea nada corporal, esta sed no apetece nada terreno; el bien de que anhela saciarse consiste en la justicia, y el objeto por el que suspira es penetrar en el conocimiento de los misterios ocultos, hasta saciarse del mismo Dios.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 6:

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mt. 5. 8

JUEVES 34 DURANTE EL AÑO, IMPAR * Año o Ciclo: I. | San León Magno, | Sermón 95 sobre las bienaventuranzas | (6-7: CCL 138A, 587-588) | FELIZ EL ALMA QUE AMBICIONA ESTE MANJAR.

Y porque todo será limpio para ti, a causa de la limosna, llegarás también a gozar de aquella otra bienaventuranza que te promete el Señor, como consecuencia de lo que hasta aquí se te ha dicho: Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. (Mt. 5. 8; Sal. 73. 1)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 8:

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 6

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* San León Magno, | Sermón 95 sobre las bienaventuranzas * (6-7: CCL 138A, 587-588) * Feliz el alma que ambiciona este manjar * Jueves 34 - Durante el año

I. Responsorio Tradicional:

R. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. * Porque en ti está la fuente de la vida y tu luz nos hace ver la luz.
V. Se sacian de la abundancia de tu casa; les das a beber del torrente de tus delicias.
R. Porque en ti está la fuente de la vida y tu luz nos hace ver la luz.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Mt. 5. 6

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

* Sal. 35. 10. 9

10 En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.

9 Se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber del torrente de tus delicias.

Mt. 5. 14

* Segundas Lecturas del Oficio de lecturas, en el ciclo BIENAL *
* Lunes 1 de Cuaresma, año Par * San Gregorio de Nacianzo, Sermón 14, sobre el amor a los pobres
* DIA: Lunes 1 - Cuaresma

Reconoce de dónde te viene que existas, que tengas vida, inteligencia y sabiduría, y, lo que está por encima de todo, que conozcas a Dios, tengas la esperanza del reino de los cielos y aguardes la contemplación de la gloria (ahora, ciertamente, de forma enigmática y como en un espejo, pero después de manera más plena y pura); reconoce de dónde te viene que seas hijo de Dios, coheredero de Cristo, y, dicho con toda audacia, que seas, incluso, convertido en Dios. ¿De dónde y por obra de quién te vienen todas estas cosas?

Limitándonos a hablar de las realidades pequeñas que se hallan al alcance de nuestros ojos, ¿de quién procede el don y el beneficio de que puedas contemplar la belleza del cielo, el curso del sol, la órbita de la luna, la muchedumbre de los astros y la armonía y el orden que resuenan en todas estas cosas, como en una lira?

¿Quién te ha dado las lluvias, la agricultura, los alimentos, las artes, las casas, las leyes, la sociedad, una vida grata y a nivel humano, así como la amistad y familiaridad con aquellos con quienes te une un verdadero parentesco?

¿A qué se debe que puedas disponer de los animales, en parte como animales domésticos y en parte como alimento?

¿Quién te ha constituido dueño y señor de todas las cosas que hay en la tierra?

¿Quién ha otorgado al hombre, para no hablar de cada cosa una por una, todo aquello que le hace estar por encima de los demás seres vivientes?

¿Acaso no ha sido Dios, el mismo que ahora solicita tu benignidad, por encima de todas las cosas y en lugar de todas ellas? ¿No habríamos de avergonzarnos, nosotros, que tantos y tan grandes beneficios hemos recibido o esperamos de él, si ni siquiera le pagáramos con esto, con nuestra benignidad? Y si él, que es Dios y Señor, no tiene a menos llamarse nuestro Padre, ¿vamos nosotros a renegar de nuestros hermanos?

No consintamos, hermanos y amigos míos, en administrar de mala manera lo que, por don divino, se nos ha concedido, para que no tengamos que escuchar aquellas palabras: Avergonzaos, vosotros, que retenéis lo ajeno, proponeos la imitación de la equidad de Dios, y nadie será pobre.

No nos dediquemos a acumular y guardar dinero, mientras otros tienen que luchar en medio de la pobreza, para no merecer el ataque acerbo y amenazador de las palabras del profeta Amós: Escuchad, los que decís: «¿Cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado para ofrecer el grano?».

Imitemos aquella suprema y primordial ley de Dios, que hace llover sobre los justos y los pecadores, y hace salir igualmente el sol para todos; que pone la tierra, las fuentes, los ríos y los bosques a disposición de todos sus habitantes; el aire se lo entrega a las aves, y el agua a los que viven en ella, y a todos da, con abundancia, los subsidios para su existencia, sin que haya autoridad de nadie que los detenga, ni ley que los circunscriba, ni fronteras que los separen; se lo entregó todo en común, con amplitud y abundancia, y sin deficiencia alguna. Así enaltece la uniforme dignidad de la naturaleza con la igualdad de sus dones, y pone de manifiesto las riquezas de su benignidad.

Lc. 6. 35; Mt. 5. 45; Lc. 6. 36

I. Responsorio Tradicional: .

R. Amad a vuestros enemigos; haced el bien sin esperar nada a cambio; así seréis hijos de vuestro Padre celestial, * que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos y pecadores.
V. Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre.
R. que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos y pecadores.

Lc. 6. 35

35 Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Mt. 5. 45

45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Lc. 6. 36

36 Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.

Éx. 6. 2-13

2 Dios habló a Moisés y le dijo: “Yo soy el Señor. 3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como el Dios Todopoderoso, pero no me di a conocer a ellos con mi nombre ‘el Señor’. 4 También establecí mi alianza con ellos, para darles la tierra de Canaán, esa tierra donde ellos residieron como extranjeros. 5 Y cuando escuché los gemidos de los israelitas, esclavizados por los egipcios, me acordé de mi alianza. 6 Por eso, anuncia esto a los israelitas: Yo soy el Señor. Yo los libraré de los trabajos forzados que les imponen los egipcios, los salvaré de la esclavitud a que ellos los someten, y los rescataré con el poder de mi brazo, infligiendo severos y justos castigos. 7 Haré de ustedes mi Pueblo y yo seré su Dios. Así tendrán que reconocer que soy yo, el Señor, el que los libró de los trabajos forzados de Egipto. 8 Después los introduciré en la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se la daré en posesión. Yo soy el Señor”. 9 Moisés refirió estas palabras a los israelitas, pero ellos no quisieron escucharlo, porque estaban desalentados a causa de la dura servidumbre.

10 Entonces el Señor dijo a Moisés: 11 “Preséntate al Faraón, el rey de Egipto, y dile que deje partir de su país a los israelitas”. 12 Moisés se excusó ante el Señor, diciendo: “Si los israelitas no quisieron escucharme, ¿cómo me va a escuchar el Faraón, a mí que no tengo facilidad de palabra?”. 13 Pero el Señor habló a Moisés y a Aarón, y les dio órdenes para los israelitas y para el Faraón, rey de Egipto, a fin de hacer salir de Egipto a los israelitas.

Mt. 5. 3-5

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* Las Confesiones, de san Agustín, obispo * (Lib.9, 10-11: CCL 27, 147.148-149 * SOMOS ILUMINADOS POR TI *

I. Responsorio Tradicional:

R. «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. * Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
V. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
R. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Mt. 5. 3-5

3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 5 Felices los afligidos, porque serán consolados.

* Mt. 5. 6

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

* Mt. 5. 7

7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

HOMILÍAS PATRÍSTICAS, para el EVANGELIO DEL DOMINGO: Mt. 5 [TOTAL:20]

Mt. 5. 16

DOMINGO 6 de PASCUA, B * Año o Ciclo: B. | De los tratados sobre el evangelio de san Juan, de San Agustín, obispo | (82, 1-4: CCL 36, 532-534) | AMAMOS A CRISTO EN LA MEDIDA EN QUE GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS.

En este discurso a los discípulos, el Salvador vuelve insistentemente sobre el tema de la gracia que nos salva, diciendo: Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. (Jn. 15. 8) Y si con esto recibe gloria Dios Padre, con que demos fruto abundante y así seamos discípulos suyos, no lo adjudiquemos a nuestra propia gloria, como si hubiera de atribuirse a nuestra capacidad lo que hemos realizado. Suya es esta gracia y a él -no a nosotros- le corresponde la gloria. Por eso, habiendo dicho en otro lugar: Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, (Mt. 5. 16) para que no se creyeran los autores de tales obras buenas, añadió a renglón seguido: y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt. 5. 16) Con esto recibe gloria el Padre, con que demos fruto abundante y así seamos discípulos suyos Y ¿quién nos hace discípulos sino aquel cuya misericordia nos ha prevenido? Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las obras buenas. (Ef. 2. 10)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 16:

16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Mt. 5. 16

DOMINGO 6 de PASCUA, B * Año o Ciclo: B. | De los tratados sobre el evangelio de san Juan, de San Agustín, obispo | (82, 1-4: CCL 36, 532-534) | AMAMOS A CRISTO EN LA MEDIDA EN QUE GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS.

En este discurso a los discípulos, el Salvador vuelve insistentemente sobre el tema de la gracia que nos salva, diciendo: Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. (Jn. 15. 8) Y si con esto recibe gloria Dios Padre, con que demos fruto abundante y así seamos discípulos suyos, no lo adjudiquemos a nuestra propia gloria, como si hubiera de atribuirse a nuestra capacidad lo que hemos realizado. Suya es esta gracia y a él -no a nosotros- le corresponde la gloria. Por eso, habiendo dicho en otro lugar: Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras, (Mt. 5. 16) para que no se creyeran los autores de tales obras buenas, añadió a renglón seguido: y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt. 5. 16) Con esto recibe gloria el Padre, con que demos fruto abundante y así seamos discípulos suyos Y ¿quién nos hace discípulos sino aquel cuya misericordia nos ha prevenido? Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las obras buenas. (Ef. 2. 10)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 16:

16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Mt. 5. 22. 28. 32. 34. 39. 44

Domingo 4 - Durante el año | | | . DOMINGO 4 DURANTE EL AÑO, CICLO B * Año o Ciclo: B. | De las Homilía sobre el evangelio de san Mateo San Juan Crisóstomo, obispo | (1: PG 57, 327-328) | ENSEñABA COMO QUIEN TIENE AUTORIDAD (MT. 7. 29; MC. 1. 22).

Pues Cristo no hablaba apoyando sus afirmaciones en la autoridad de otro, como lo hacían los profetas o el mismo Moisés, sino dejando siempre claro que era él en quien residía la autoridad. En efecto, después de haber aducido testimonios legales, solía añadir: Pero yo os digo. (Mt. 5. 22. 28. 32. 34. 39. 44) Y cuando sacó a colación el día del juicio, se presentaba a sí mismo como juez que debía decretar premio o castigo. Un motivo más para que se hubieran turbado los oyentes.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 22. 28. 32. 34. 39. 44:

22 Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.

28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

32 Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,

39 Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.

44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;

Mt. 5. 20

DOMINGO 6 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | Del Sermón sobre el discurso del Monte de San Agustín, obispo | (1, 9, 21: CCL 35, 22-23) | PARA QUE CONSERVEMOS LA INOCENCIA EN EL CORAZóN.

Os lo aseguro: si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos; (Mt. 5. 20) es decir, si no sólo cumplís aquellos preceptos menos importantes que vienen a ser como una iniciación para el hombre, sino además estos que yo añado, yo que no he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud, no entraréis en el reino de los cielos.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 20:

20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 19

DOMINGO 6 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | Del Sermón sobre el discurso del Monte de San Agustín, obispo | (1, 9, 21: CCL 35, 22-23) | PARA QUE CONSERVEMOS LA INOCENCIA EN EL CORAZóN.

Pero me dirás: Si cuando al hablar, unas líneas más arriba, de aquellos preceptos menos importantes, afirmó que, en el reino de los cielos, será menos importante el que se saltare uno solo de estos preceptos, y se lo enseñare así a los hombres, y que será grande quien los cumpla y enseñe –de donde se sigue que el tal estará en el reino de los cielos, pues se le tiene por grande en él–, ¿qué necesidad hay de añadir nuevos preceptos a los mínimos de la ley, si puede estar ya en el reino de los cielos, puesto que es tenido por grande quien los cumpla y enseñe? En consecuencia dicha sentencia hay que interpretarla así: Pero quien los cumpla y enseñe así, será grande en el reino de los cielos, (Mt. 5. 19) esto es, no en la línea de esos preceptos menos importantes, sino en la línea de los preceptos que yo voy a dictar. Y ¿cuáles son estos preceptos?

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 19:

19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Mt. 5. 9. 12

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* De los sermones de San Cromacio de Aquileya * Sermón 39 (SC 164, 216-220) * Hemos de trabajar por la paz, para que se nos llame «los hijos de Dios» *

I. Responsorio Tradicional:

R. Bienaventurados los que trabajan por la paz, * porque serán llamados hijos de Dios.
V. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en cielo.
R. Porque serán llamados hijos de Dios.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Mt. 5. 9. 12

9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

Mt. 5. 46-47

DOMINGO 14 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | San Juan Crisóstomo, | Homilía 1 sobre la cruz y el ladrón | (5: PG 49, 405-408) | IMITEMOS AL SEñOR.

Así pues, ¿qué perdón podremos esperar si, mientras el Señor y sus siervos, tanto del nuevo como del antiguo Testamento, nos exhortan a orar por los enemigos, nosotros, por el contrario, oramos contra los enemigos? Por favor, hermanos, no hagamos semejante cosa, que cuanto más numerosos son los ejemplos, tanto mayor será nuestro castigo, si no los imitamos. Más valioso es orar por los enemigos que por los amigos; y también más ventajoso. Si amáis —dice— a los que os aman, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? (Mt. 5. 46-47)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 46-47:

46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47 Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Mt. 5. 45

DOMINGO 14 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | San Juan Crisóstomo, | Homilía 1 sobre la cruz y el ladrón | (5: PG 49, 405-408) | IMITEMOS AL SEñOR.

Si, pues, oramos sólo por los amigos, no somos mejores que los paganos y publicanos; en cambio, cuando amamos a los enemigos nos hacemos, en lo que cabe, semejantes a Dios, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia a justos e injustos. (Mt. 5. 45) Seamos, pues, semejantes al Padre: Sed perfectos —dice el Señor— como vuestro Padre celestial es perfecto, para que merezcamos conseguir el reino de los cielos, por la gracia y la bondad del Señor Dios y Salvador nuestro Jesucristo, a quien corresponden el honor y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 45:

45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Mt. 5. 16

DOMINGO 16 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | San Juan Crisóstomo, | Homilía 46 sobre el evangelio de san Mateo | (2-3: PG 58, 478-480) | LO MISMO QUE LA LEVADURA HACE FERMENTAR TODA LA MASA, ASí VOSOTROS CONVERTIRéIS EL MUNDO ENTERO.

Y el mismo Cristo, ¿qué es lo que decía al dar normas a sus discípulos? ¿Haced milagros para que los hombres los vean? En absoluto. Entonces, ¿qué es lo que les decía? Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. (Mt. 5. 16) ¿Ves cómo es necesario en todas partes que la vida sea buena y esté llena de buenas obras? Pues por sus frutos —dice— los conoceréis. (Mt. 7. 16)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 16:

16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Mt. 5. 8

La Cita o Referencia bíblica es del RESPONSORIO de ese día.

* San Gregorio Magno, | Homilías sobre el libro del profeta Ezequiel * Lib 2, Hom 2, 8-9: CCL 142, 230-231 * Sobre la vida activa y la vida contemplativa * Domingo 16 - Durante el año

I. Responsorio Tradicional:

R. Se le dará, una herencia muy agradable en el templo del Señor * Porque el fruto de las buenas obras es glorioso.
V. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
R. Porque el fruto de las buenas obras es glorioso.

II. Responsorio del CONO SUR: El LIBRO del PUEBLO de DIOS

* Sab. 3. 14. 15

14 Feliz también el eunuco que no cometió ninguna iniquidad ni tuvo pensamientos perversos contra el Señor. Por su fidelidad se le dará una gracia especial, una herencia muy deseable en el Templo del Señor.

15 Porque es glorioso el fruto de los trabajos honestos, e indefectible la raíz de la Sabiduría.

* Mt. 5. 8

8 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Mt. 5. 6

DOMINGO 18 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | Balduino de Cantorbery, | Tratado sobre el sacramento del altar | (Parte 2,3: SC 93, 252-254) | CRISTO, EN SU DIGNIDAD, ES SIEMPRE DESEABLE.

Para los que creen en él, Cristo es alimento y bebida, pan y vino. Pan cuando vigoriza y da fuerzas, bebida o vino cuando alegra. Todo cuanto en nosotros hay de fuerte, sólido y firme, alegre y agradable en el cumplimiento de los mandamientos de Dios, en soportar los males, en la ejecución de la obediencia, en la defensa de la justicia; todo eso es vigor y firmeza de este pan, o la alegría de esta bebida. ¡Dichosos los que obran alegre y varonilmente! Y como nadie es capaz de hacer esto por solas sus fuerzas, dichosos los que desean con avidez practicar lo que es justo y honesto, y ser en todo confortados y regocijados por aquel que dice: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia. (Mt. 5. 6) Y si Cristo es pan y es bebida en la medida de la presente fortaleza y alegría de los justos, ¿cuánto más no lo será en el futuro en la medida en que entonces será de los justos?

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 6:

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mt. 5. 6

DOMINGO 20 DURANTE EL AÑO, A * Año o Ciclo: A. | De las Cartas Pascuales San Atanasio, obispo | (7, 6-8: PG 26, 1393-1394) | EL SEñOR OTORGó A LA MUJER EL FRUTO DE SU FE.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. (Mt. 5. 6) Conviene, pues, que los santos y amantes de la vida en Cristo se eleven al deseo de este alimento, y digan suplicantes: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. (Sal. 41. 2)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 6:

6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Mt. 5. 16

* HOMILÍAS PATRÍSTICAS, para el EVANGELIO DEL DOMINGO *
* DURANTE EL AÑO *
* DOMINGO 26 DURANTE EL AÑO, CICLO C * San Agustín de Hipona, Sermón 33 A, sobre el antiguo Testamento
* DIA: Domingo 26 - Durante el año

Atiende al evangelio, y mira y examina los pensamientos de los dos hombres de la parábola: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino y banqueteaba espléndidamente cada día. No te seduzca la felicidad de aquel que se vestía de púrpura y lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Era un soberbio, un impío; vanos eran sus pensamientos y vanos sus apetitos. Cuando murió, en ese mismo día perecieron sus planes.

En cambio, un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal. Calló el nombre del rico, pero mencionó el nombre del pobre. Dios silenció el nombre que andaba en boca de todos, mientras que mencionó el que todos silenciaban. No te extrañe, por favor. Dios se limitó a decir lo que encontró escrito en su libro. De los impíos está efectivamente escrito: No sean inscritos en tu libro. Paralelamente, a los apóstoles que se felicitaban de que en el nombre del Señor se les sometían los demonios, para que no cediesen a la vanidad y a la jactancia como suele ocurrir a los hombres, aun tratándose de un hecho tan relevante y de un poder tan insigne, Jesús les dijo: No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. Pues bien, si Dios, morador del cielo, calló el nombre del rico, es porque no lo halló escrito en el cielo. Pronunció el nombre del pobre porque lo halló allí escrito, mejor dicho, porque él mandó inscribirlo allí.

Observad ahora a aquel pobre. Dijimos, hablando de los pensamientos del rico impío, preclaro, que se vestía de púrpura y lino y que banqueteaba espléndidamente cada día, que, al morir, perecieron todos sus planes. Al contrario, el mendigo Lázaro estaba echado en el portal del rico, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Aquí quiero verte, cristiano: se describe la muerte de estos dos hombres. Poderoso es ciertamente Dios para dar la salud en esta vida, para eliminar la pobreza, para dar al cristiano el necesario sustento. Pero supongamos que Dios nada de esto hiciera: qué elegirías: ¿ser como aquel pobre o como aquel rico? No te ilusiones. Escucha el final y observa la mala elección. A buen seguro que aquel pobre, piadoso como era, al verse inmerso en las angustias de la vida presente, pensaba que un día se acabaría aquella vida y entraría en posesión del eterno descanso. Murieron ambos, pero en ese día no perecieron los planes de aquel mendigo.

Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. En ese día se realizaron todos sus deseos. Cuando exhaló su espíritu y la carne volvió a la tierra de donde salió, no perecerán sus planes, pues que espera en el Señor su Dios. Esto es lo que se aprende en la escuela de Cristo maestro, esto es lo que espera el alma del fiel oyente, éste es el certísimo premio del Salvador.

Mt. 5. 1-3

1 Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

3 «Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Is. 66. 2

2 Todo esto lo hizo mi mano y todo me pertenece –oráculo del Señor–. Aquel hacia quien vuelvo la mirada es el pobre, de espíritu acongojado, que se estremece ante mis palabras.

Mt. 5. 45

24 de JUNIO: NATIVIDAD de san JUAN BAUTISTA [S] | | | . 3. Sermón 292 |*| NOCTURNO 2, AÑO II | San Agustín, obispo, | Sermón 292 | BAC, TOMO XXV, Sermones 5°, Madrid 1984, páginas: 168-184 | EL BAUTISMO DE JESúS POR JUAN. EL áRBOL Y SU FRUTO (MT 7,17).

4. Así, pues, repito, Juan bautiza a Cristo, el siervo al Señor, la voz a la Palabra. Recordad: Yo soy la voz del que clama en el desierto; recordad también: la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. (Jn. 1. 23. 14) Juan, vuelvo a repetir, bautiza a Cristo, el siervo al Señor, la voz a la Palabra, la criatura al Creador, la lámpara al Sol, pero al Sol que creó a este sol; el Sol de quien se dijo: Ha salido para mí él sol de justicia, y mi salud está en sus alas. (Mal. 4. 2) De él han de decir los impíos, con tardío arrepentimiento, en el día del juicio de Dios: ¿De qué nos sirvió la soberbia? ¿O qué nos aportó el jactarnos de nuestras riquezas? Todas aquellas cosas pasaron como una sombra, y, con las sombras, los que se fueron tras las sombras. Por tanto, dirán: Nos extraviamos del camino de la verdad y no brilló para nosotros el sol de justicia; no salió para nosotros el sol. (Sab. 5. 6-8) Cristo no ha nacido para aquellos que no lo reconocen. El, sol de justicia, sin nube alguna, no sale para los malos ni para los impíos o infieles. A este sol corporal, en efecto, lo hace salir cada día sobre los buenos y sobre los malos. (Mt. 5. 45) Así, pues, como dije, la criatura bautiza al Creador, la lámpara al Sol, y no por eso se enorgulleció quien bautizaba, sino que se sometió al que iba a ser bautizado. A Cristo, que se le acercaba, le dijo: ¿Vienes tú a ser bautizado por mí? Soy yo quien debe ser bautizado por ti. (Mt. 3. 14) ¡Gran confesión! ¡Segura profesión de la lámpara al amparo de la humildad! Si ella se hubiese envalentonado contra el sol, rápidamente la hubiera apagado el viento de la soberbia. Esto es lo que el Señor previó y lo que nos enseñó con su bautismo. El, tan grande, quiso ser bautizado por uno tan pequeño; para decirlo en breves palabras, el salvador por el necesitado de salvación. A pesar de su grandeza, quizá Juan se acordó de alguna dolencia suya. ¿De dónde procede, si no, aquel Soy yo quien debe ser bautizado por ti? Ciertamente, el bautismo del Señor aporta la salud, porque la salud es del Señor, pues vana es la salud de los hombres. (Sal. 3. 9; Sal. 59. 13) ¿A qué vienen, pues, las palabras: Soy yo quien ha de ser bautizado por ti, si no tenía nada que necesitase curación? ¡Admirable medicina la humildad de nuestro Señor! Uno bautizaba y el otro sanaba. Cristo, pues, es el salvador de todos, especialmente de los creyentes; (1 Tim. 4. 10) es una afirmación apostólica y verídica que Cristo es el salvador de todos los hombres. Que nadie diga: «Yo no tengo necesidad de ser salvado.» Quien esto dice no se humilla ante el médico, sino que perece en su enfermedad. Si es el salvador de todos los hombres, lo es también de Juan, pues un hombre era Juan. Cristo es el salvador de todos los hombres: Juan, por tanto, lo reconoce como su salvador. En efecto, no se puede pensar que Cristo no fuese el salvador de Juan. No es eso lo que él dice haciendo esta humilde confesión: Soy yo quien debe ser bautizado por ti. Y el Señor responde: Deja por un momento que se cumpla toda justicia. ( Mt. 3. 15) ¿Qué es toda justicia? En la humildad encareció la justicia. Es, sobre todo, en la humildad donde nuestro maestro celestial y verdadero Señor nos intimó la justicia. El hecho de ser bautizado caía dentro de su enseñanza de la humildad, y como lo que iba a hacer era con vistas a enseñar esa virtud, dijo: Cúmplase toda justicia.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 45:

45 así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Mt. 5. 37

24 de JUNIO: NATIVIDAD de san JUAN BAUTISTA [S] | | | . 3. Sermón 292 |*| NOCTURNO 2, AÑO II | San Agustín, obispo, | Sermón 292 | BAC, TOMO XXV, Sermones 5°, Madrid 1984, páginas: 168-184 | EL BAUTISMO DE JESúS POR JUAN. EL áRBOL Y SU FRUTO (MT 7,17).

6. ¿Tú no ves lo que te atribuyes? El mismo Señor dice: Vendrán muchos en mi nombre diciendo: «Yo soy el Cristo.» (Mt. 24. 5) Muchos, engañados ellos y seductores a la vez, vinieron en el nombre de Cristo; a ninguno hemos oído decir: «Yo soy el Cristo.» Ha habido innumerables herejes, venidos todos en el nombre de Cristo, es decir, revestidos con el nombre de Cristo, blanqueando con tan espléndido nombre una pared de barro, y a ninguno hemos oído decir: «Yo soy el Cristo.» ¿Qué hemos de pensar, pues? ¿No sabía el Señor lo que predecía? ¿O acaso nos ha despertado del sueño para que comprendamos los secretos descifradores del secreto, para que investiguemos y llamemos a fin de que se nos manifieste lo que está cubierto, y, descubierto el techo, nos presentemos ante el Señor y, como aquel paralítico, (Mc. 2. 3-12) merezcamos ser sanados por el Señor? Ciertamente hemos encontrado a quienes dicen: «Yo soy el Cristo»; no con las palabras, sino -lo que es peor- con los hechos. Su audacia no llega hasta pronunciar tales palabras. ¿Quién los oiría? ¿Quién puede estar tan engañado que dé entrada en su corazón o en sus oídos a gente tan insensata? Si quien va a bautizar a una persona le dice: «Yo soy Cristo», ésta le da luego la espalda, abandona tan manifiesta arrogancia humana y busca la gracia de Dios. Así, pues, él no dice explícitamente: «Yo soy el Cristo.» Pero dice lo mismo de otro modo. Ved cómo Cristo es quien sana, quien purifica y quien justifica; ningún hombre justifica. ¿Qué significa «justificar»? Hacer a uno justo. Del mismo modo que «mortificar» significa dar muerte y «vivificar» dar vida a alguien, «justificar» significa hacer justo a uno. He aquí que se atraviesa un cierto bautizador que no entra por la puerta, sino que se descuelga por la tapia; no es el pastor o el guardián, sino un ladrón y salteador. De forma disimulada dice: «Yo soy quien bautiza.» Si lo refiere a su condición de ministro, me atrevo a asentir. No añadas nada más; cualquier otra cosa procede del mal. (Mt. 5. 37) Pero no duda en añadir algo más. ¿Qué añade? «Yo soy quien justifica; yo quien hace bueno.» O lo que es lo mismo: «Yo soy el árbol bueno; nazca de mí quien quiera ser fruto bueno.» Escucha un poco, si eres tan sabio que lo admites; se trata de pocas palabras; pero, si no me engaño, muy claras. «¿Eres tú quien justifica y hace justos?» Entonces crea en ti aquel a quien justificas. Di -me atrevo a proponértelo-: «Cree en mí», tú que no dudas en decir: «Soy yo quien te hará justo.» Se siente turbado, vacila, se excusa. «¿Qué necesidad tengo de decirle: Cree en mí? Cree en Cristo», le digo. Has vacilado y dudado; te has dignado concedernos algo. Algo has confesado que puede llevarte a la curación. Has dicho algo recto, a partir de lo cual puedes corregir todo lo que tienes torcido. Escucha, ya no a mí, sino a ti. Ciertamente, no te atreves a decir: «Cree en mí.» «En ningún modo», dice. Pero, sin embargo, te atreves a decir: «Yo soy quien te justifica.» Escucha y aprende que lo que te impide decir: «Cree en mí», eso mismo ha de impedirte decir: «Yo soy quien te justifica.» Es el Apóstol quien habla, ante quien cedes, a quien, quieras o no, has de someterte. Someterte no al Apóstol en cuanto hombre, sino a aquel de quien dice: ¿O queréis recibir una prueba de que Cristo habla en mí? ( 2 Cor. 13. 3) Escucha, pues, no al Apóstol, sino a Cristo por boca del Apóstol. ¿Qué dice el Apóstol? A quien cree en aquel que justifica al impío, su fe le es imputada a justicia. Prestad atención, os suplico; ved qué claro y cuan a la luz está: A quien cree en aquel que justifica al impío, su fe le es imputada a justicia. A quien crea en aquel que justifica al impío, que transforma al impío en piadoso; a quien creyere en quien justifica al impío, en quien hace justo al que antes era impío, su fe le es imputada a justicia. Di ahora, si te atreves: «Yo te justifico.» Ve cómo te he respondido con palabras del Apóstol: «Si eres tú quien me justifica, creeré en ti, porque a quien cree en aquel que justifica al impío, su fe le es imputada a justicia. (Rom. 4. 5) ¿Eres tú quien me justifica? Creeré en ti; pues, si tú me justificas, yo creeré en quien me justifica, es decir, en quien justifica al impío. Creo en la seguridad de que mi fe me es imputada como justicia. Si, pues, no te atreves a decir: «Yo soy quien te justifica»; mejor aún, si no te atreves a decir: «Cree en mí», guárdate de decir: «Yo soy quien te justifica.» Hombre perdido, te he encontrado; no me pierdas a mí ni te pierdas a ti.

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 37:

37 Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.

PADRES APOSTÓLICOS: Mt. 5 [TOTAL:2]

SAN JUAN CRISÓSTOMO: Mt. 5 [TOTAL:1]

Mt. 5. 20

Otra causa cabe alegar juntamente con las ya dichas. - ¿Cuál es ésta? -Hacerles entender que Él tenía poder sobre la vida y la muerte y que lo mismo domina en el cielo que en el infierno. De ahí que haga presentarse allí tanto a Moisés, que ya había muerto, como a Elías, que no había aún pasado por la muerte. La quinta causa (porque cinco van ya con ésta), nos la revela el mismo evangelista. ¿Y cuál es ésta? Mostrarles la gloria de la cruz, consolar a Pedro y a los otros, que temían la pasión, y levantar así sus pensamientos. Porque fue así que, llegados allí Moisés y Elías, no se estuvieron callados, sino que hablaban -dice el evangelista- de la gloria que había de cumplir en Jerusalén (Lc 9,31). Es decir, de la cruz y de la pasión, a la que llaman siempre "gloria". Y no era ése el único modo como el Señor entrenaba a sus discípulos, sino también con la virtud de aquellos dos grandes varones, que Él más requería de ellos. Él les había dicho: Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz y sígame (Mt 16,24); de ahí que ahora les pone delante aquellos dos hombres que mil veces se habían expuesto a la muerte por cumplir la voluntad de Dios y por amor del pueblo que les había sido encomendado. Los dos, por haber perdido su alma, la hallaron. Los dos valientemente se enfrentaron a tiranos: Moisés al de Egipto, Elías a Acab, y eso en favor de hombres ingratos y rebeldes. Porque los dos se vieron en extremo peligro por culpa justamente de los mismos a quienes habían salvado. Los dos trataron de librar al pueblo de la idolatría, y los dos eran hombres con muchas limitaciones. El uno era tartamudo y de escasa voz; el otro de trato rudo. Los dos, seguidores de la suma perfección de la pobreza, puesto que ni Moisés poseía nada, ni menos Elías. ¿Qué tenía éste fuera de su piel de oveja? Y todo esto en el Antiguo Testamento y sin haber recibido tan grande gracia de milagros. Porque si es cierto que Moisés dividió en dos el mar, Pedro anduvo sobre las aguas y era capaz de trasladar montañas, y curó toda clase de enfermedades corporales, y expulsó a fieros demonios, y con la sombra de su cuerpo hizo aquellos grandes prodigios, y convirtió a toda la tierra. Y si Elías resucitó a un muerto, los apóstoles resucitaron infinitos, y eso que no habían aún recibido el Espíritu Santo. He ahí, pues, una nueva razón de ponerles delante a Moisés y a Elías: quería el Señor que sus discípulos imitaran el amor al pueblo, la constancia e inflexibilidad de aquellos dos grandes profetas y que fueran mansos como Moisés y celosos como Elías y, como los dos, solícitos por la salvación del pueblo. El uno, en efecto, soportó el hambre durante tres años por amor del pueblo judío. El otro decía: Si les perdonas este pecado, perdónaselo; si no, bórrame también a mí del libro que has escrito (Ex 32,32). Todo eso quería el Señor recordarles por medio de la visión. En realidad, si el Señor hizo aparecer a Moisés y Elías en su gloria, no fue para que sus discípulos se detuvieran en ellos, sino para que los sobrepasaran en la lucha por la virtud. Así, cuando más adelante le dijeran: ¿Quieres que hagamos bajar fuego del cielo?, y le recuerdan a Elías, que lo había hecho, el Señor les dice: No sabéis a qué espíritu pertenecéis (Lc 9,54-55), alentándolos a la paciencia por la diferencia del don que habían recibido. Y nadie piense que al decir esto pretendemos condenar por imperfecto a Elías. No, no decimos eso. En verdad, él era muy perfecto. Pero en sus tiempos, cuando la mente de los hombres era más infantil, necesitaba de aquella pedagogía. Según eso, también Moisés era perfecto y, sin embargo, a los apóstoles se les exige más que a Moisés. Porque, si vuestra justicia no aventaja a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos (Mt 5,20). Porque los apóstoles no tenían que entrar sólo en Egipto, sino en el mundo entero, que estaba peor dispuesto que Egipto; ni iban tampoco a hablar con Faraón, sino a luchar con el mismo diablo, tirano de la maldad. En verdad, su combate había de consistir en atar al tirano y arrebatarle luego todos sus instrumentos, y esto lo hicieron no rompiendo -el mar, sino hiriendo el abismo de la impiedad por medio de la vara de Jesé -aquel abismo de ondas más agitadas que las del mar-. Mira, sino, cuántos motivos de espanto tenían los apóstoles: la muerte, la pobreza, la ignominia, los sufrimientos sin término. Y más temían ellos todo esto que antaño los judíos el mar Rojo. Y, sin embargo, el Señor les persuadió a que rompieran con todo eso y que con toda tranquilidad atravesaran aquel mar como si caminaran por encima de tierra firme. Queriendo, pues, el Señor prepararlos para todo eso, les llevó allí sobre el monte a los que habían más gloriosamente brillado en el Antiguo Testamento. (Lc. 9. 31; Mt. 16. 24; Éx. 32. 32; Lc. 9. 54-55; Mt. 5. 20)

TEXTO DE LA REFERENCIA:

* Mt. 5. 20:

20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.