Apocalipsis 1: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Prólogo [ 1 | 3 ]

1 [bj] Dn. 2. 28; Apoc. 22. 6. 16

1 * Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por Dios para enseñar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. Él envió a su Ángel para transmitírsela a su servidor Juan.

2 [bj] Apoc. 9. 10+ [bti] Apoc. 1. 9; Apoc. 6. 9; Apoc. 20. 4

2 Este atestigua que todo lo que vio es Palabra de Dios y testimonio de Jesucristo.

3 [bj] Apoc. 22. 7; 2 Cor. 6. 2+

3 Feliz el que lea, y felices los que escuchen las palabras de esta profecía y tengan en cuenta lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca.

«LO QUE SUCEDE»: CARTA A LAS SIETE IGLESIAS DE ASIA

El libro del Apocalipsis se inicia con una serie de Cartas dirigidas a siete Iglesias de la provincia romana de Asia, actualmente inexistentes. En realidad, el número siete es simbólico y dichas Iglesias representan el conjunto de las comunidades cristianas de esa región. Todas las Cartas tienen un estilo semejante y están escritas en nombre del mismo Jesucristo, a quien se le dan diversos títulos, entre ellos el de «Hijo de Dios» (2. 18). Es él quien pasa revista a la conducta de aquellas comunidades, alabándolas unas veces por sus virtudes, y enjuiciándolas otras a causa de sus infidelidades.

Salvadas las distancias, el mensaje de estas Cartas vale para las Iglesias de todas las épocas. ¿Acaso ellas no están siempre expuestas a toda suerte de dificultades, tanto externas como internas? Es inevitable, y la historia lo atestigua de sobra, que el Cuerpo visible de Cristo sufra persecuciones, desviaciones e imperfecciones. Ahora como entonces, el Señor exhorta a los creyentes en él a mantenerse fieles al fervor de los comienzos, mediante una constante renovación. La corona de esta fidelidad será la participación en el triunfo de Cristo, «el Primero que resucitó de entre los muertos» (1. 5).

Saludo y doxología [ 4 | 8 ]

4 [bj] Éx. 3. 14+ [bnp] Is. 41. 4 [bti] Apoc. 1. 8; 4. 8; 3. 1; 4. 5; 5. 6; Is. 11. 2

4 * Yo, Juan, escribo a las siete Iglesias de Asia. Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de aquel que es, que era y que viene, y de los siete Espíritus que están delante de su trono,

5 [bj] Sal. 89. 38; Is. 55. 4; Sal. 89. 28 [bnp] Col. 1. 18 [bti] Apoc. 2. 13; 3. 14; Sal. 89. 28. 38; Is. 55. 4

5 * y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre,

6 [bj] Éx. 19. 6; 1 Ped. 2. 9; Rom. 16. 27+ [bti] Apoc. 5. 10; 20. 6; Is. 61. 6; 1 Ped. 2. 5-9

6 * e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.

7 [bj] Dn. 7. 13; Zac. 12. 10. 14; Mt. 24. 30+; Jn. 19. 37 [bti] Mc. 13. 26; Lc. 21. 27; Apoc. 14. 14

7 * ¡Miren! Él viene entre las nubes y todos lo verán, aun aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén.

8 [blpd] Apoc. 21. 6; Apoc. 22. 13 [bnp] Éx. 3. 14; Is. 44. 6 [bti] Apoc. 4. 8; 11. 17; 15. 3; 16. 7. 14; 19. 6. 15; 21. 22

8 * Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.

Visión preparatoria [ 9 | 20 ]

9 [bj] Rom. 5. 3; 2 Tim. 2. 12

9 * Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jesús, estaba en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús.

10 [bj] Hech. 20. 7+ [bnp] Éx. 19. 6

10 * El Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta, que decía: 11 «Escribe en un libro lo que ahora vas a ver, y mándalo a las siete Iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea». 12 Me di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba, y vi siete candelabros de oro,

13 [bj] Apoc. 1. 20; Dn. 7. 13; Dn. 10. 5 [bnp] Ez. 9. 2 [bti] Dn. 10. 5-6; Ez. 1. 28

13 * y en medio de ellos, a alguien semejante a un Hijo de hombre, revestido de una larga túnica que estaba ceñida a su pecho con una faja de oro.

14 [bj] Dn. 7. 9 [bnp] Ez. 1. 24

14 * Su cabeza y sus cabellos tenían la blancura de la lana y de la nieve; sus ojos parecían llamas de fuego;

15 [bj] Dn. 10. 6 [blpd] Ez. 43. 2

15 * sus pies, bronce fundido en el crisol; y su voz era como el estruendo de grandes cataratas.

16 [bj] Ez. 43. 2; Ez. 2. 12 [blpd] Heb. 4. 12-14 [bti] Apoc. 19. 15; Is. 49. 2

16 * En su mano derecha tenía siete estrellas; de su boca salía una espada de doble filo; y su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.

17 [bj] Dn. 8. 18 ; Dn. 10. 15-19; Ez. 1. 28s; Is. 44. 6; Is. 48. 12; Apoc. 1. 8+; Heb. 7. 25 [blpd] Apoc. 2. 8; Apoc. 22. 13

17 * Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: «No temas: yo soy el Primero y el Último , el Viviente.

18 [bj] Mt. 16. 18+ [bti] Heb. 7. 25

18 * Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo.

19 [bj] Apoc. 4. 1; Dn. 2. 28

19 * Escribe lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro.

20 [blpd] Apoc. 7. 1; Apoc. 14. 18; Apoc. 16. 5

20 * El significado misterioso de las siete estrellas que has visto en mi mano y de los siete candelabros de oro es el siguiente: las siete estrellas son los Ángeles de las siete Iglesias, y los siete candelabros son las siete Iglesias».
1 1

Dn. 2. 28

1. Dn. 2. 28:

28 Sin embargo, hay en el cielo un Dios que revela los misterios, y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá en los días venideros. Tu sueño y las visiones de tu imaginación, cuando estabas en tu lecho, fueron estos:
4

«Aquel que es, que era y que viene» es la extensión del nombre divino revelado a Moisés: «Yo soy el que soy» (Éx. 3. 14).

1. Éx. 3. 14:

14 Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Luego añadió: “Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy ’ me envió a ustedes”.
5

Is. 55. 4; Sal. 89. 28. «Testigo»: ver nota Hech. 22. 20

1. Is. 55. 4:

4 Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones.

2. Sal. 89. 28:

28 Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra.
6

Éx. 19. 6. Ver 1 Ped. 2. 9

1. Éx. 19. 6:

6 Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada’. Estas son las palabras que transmitirás a los israelitas”.

2. 1 Ped. 2. 9:

9 Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz:
7

Dn. 7. 13; Zac. 12. 10. 14. Ver Jn. 19. 37; Mt. 24. 30

1. Dn. 7. 13:

13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.

2. Zac. 12. 10. 14:

10 Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito. 14 todas las familias restantes, cada una por su lado, y sus mujeres por su lado.

3. Jn. 19. 37:

37 Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.

4. Mt. 24. 30:

30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre. Todas las razas de la tierra se golpearán el pecho y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y de gloria.
8

«El Alfa y la Omega»: designación simbólica de Dios, principio y fin de todas las cosas, mediante la primera y la última letra del alfabeto griego. Ver 21. 6; 22. 13

1. 21. 6:

6 ¡Ya está! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

2. 22. 13:

13 Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
9

«Patmos» es una pequeña isla, situada cerca de Éfeso, que los romanos usaban como lugar de deportación.

13

Dn. 7. 13; 10. 5. «Hijo de hombre»: ver nota Mt. 8. 20

1. Dn. 7. 13:

13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.

2. 10. 5:

5 Alcé mis ojos y vi a un hombre vestido de lino y ceñido con un cinturón de oro fino de Ufaz.
14

Dn. 7. 9

1. Dn. 7. 9:

9 Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente.
15

Dn. 10. 6; Ez. 43. 2

1. Dn. 10. 6:

6 Su cuerpo brillaba como el crisólito, su rostro tenía el aspecto del relámpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus piernas como el fulgor del bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.

2. Ez. 43. 2:

2 y yo vi que la gloria del Dios de Israel venía desde el oriente, con un ruido semejante al de las aguas caudalosas, y la tierra se iluminó con su Gloria.
16

La «espada de doble filo» simboliza el poder de la Palabra. Ver Heb. 4. 12-14

1. Heb. 4. 12-14:

12 Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.

14 Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe.
17

Is. 44. 6; 48. 12. Ver 2. 8; 22. 13

1. Is. 44. 6:

6 Así habla el Señor, el Rey de Israel, su redentor, el Señor de los ejércitos: Yo soy el Primero y yo soy el Último, y no hay ningún dios fuera de mí.

2. 48. 12:

12 Escúchame, Jacob, tú, Israel, a quien yo llamé: Yo soy, yo soy el Primero y también soy el Último.

3. 2. 8:

8 Escribe al Ángel de la Iglesia de Esmirna: «El Primero y el Último, el que estuvo muerto y ha revivido, afirma:

4. 22. 13:

13 en cambio, hay gozo y alegría, se matan bueyes y se degüellan ovejas, se come carne y se bebe vino: "¡Comamos y bebamos, porque mañana moriremos!".
19

Dn. 2. 28

1. Dn. 2. 28:

28 Sin embargo, hay en el cielo un Dios que revela los misterios, y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá en los días venideros. Tu sueño y las visiones de tu imaginación, cuando estabas en tu lecho, fueron estos:
20

«Los Ángeles de las siete Iglesias»: según las antiguas concepciones judías, tanto el mundo material cuanto las personas y las comunidades estaban regidas por ángeles. Ver 7. 1; 14. 18; 16. 5; nota 1 Cor. 11. 10

1. 7. 1:

1 Después de esto, vi a cuatro Ángeles que estaban de pie en los cuatro puntos cardinales y sujetaban a los cuatro vientos para que no soplaran sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre los árboles.

2. 14. 18:


3. 16. 5: