1 Pedro 2: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El nuevo Pueblo de Dios [ 1 | 10 ]

1 [bj] Sant. 1. 21

1 Renuncien a toda maldad y a todo engaño, a la hipocresía, a la envidia y a toda clase de maledicencia.

2 [bj] 1 Cor. 3. 2 [blpd3] Sal. 34. 9

2 Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los hará crecer para la salvación,

3 [bj] Sal. 34. 9

3 * ya que han gustado qué bueno es el Señor.

4-10 [bj] Sal. 118. 22; Mt. 21. 42p; Hech. 4. 11

4 Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios,

5 [bj] Ef. 2. 20-22; Éx. 19. 6+; Rom. 1. 9+

5 también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.

6 [bj] Is. 28. 16; Rom. 9. 33; Rom. 10. 11

6 * Porque dice la Escritura: Yo pongo en Sión una piedra angular, elegida y preciosa: el que deposita su confianza en ella, no será confundido.

7 [bj] Sal. 118. 22 [blpd3] Mt. 21. 42

7 * Por lo tanto, a ustedes, los que creen, les corresponde el honor. En cambio, para los incrédulos, la piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular:

8 [bj] Is. 8. 14s

8 * piedra de tropiezo y roca de escándalo. Ellos tropiezan porque no creen en la Palabra: esa es la suerte que les está reservada.

9 [bj] Is. 43. 20-21; Éx. 19. 5-6+; Ef. 1. 14+; Rom. 3. 24+; Col. 1. 12-13; Hech. 26. 18

9 * Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz:

10 [bj] Os. 1. 6-9; Os. 2. 3. 25 [blpd3] Os. 2. 3-25

10 * ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios; ustedes, que antes no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado.

EL TESTIMONIO DEL CRISTIANO EN EL MUNDO

La esperanza a la que hemos renacido espiritualmente, lejos de confundirse con una actitud resignada y pasiva, debe convertirse en el motor de un nuevo estilo de vida: este es el tema de la segunda parte de la Carta. Por más que los cristianos sean «gente de paso y extranjeros» en este mundo (2. 11), no por eso deben apartarse de él. Al contrario, su esperanza los hace responsables de insertarse en las estructuras terrenas, guardando siempre una actitud sanamente crítica con respecto a ellas. Incluso, frente a la hostilidad abierta o solapada del mundo pagano, no cabe la agresividad, sino el testimonio del comportamiento cristiano.

Esta esperanza tiene que resplandecer sobre todo en medio de las persecuciones. Así lo recuerda Pedro a los creyentes de la Iglesia primitiva, y su advertencia nunca pierde actualidad. En lugar de sorprenderse, el cristiano debe recibir las persecuciones como una «gracia» (2. 19) y un motivo de gozo (4. 13-14). ¿Acaso no nos dice el Señor en el Sermón de la Montaña: «Felices los que son perseguidos por practicar la justicia»? (Mt. 5. 10). Las persecuciones nos ofrecen una incomparable oportunidad de dar razón de nuestra esperanza con firmeza y serenidad (3. 15). «Cristo, siendo justo, padeció por los injustos» (3. 18): es natural que los creyentes en él compartamos su misma suerte.

La conducta entre los paganos [ 11 | 12 ]

11 [bj] Gn. 23. 4; Sal. 39. 13; Heb. 11. 13; Ga. 5. 24; Sant. 4. 1

11 * Queridos míos, yo los exhorto, como a gente de paso y extranjeros: no cedan a los deseos carnales que combaten contra el alma.

12 [bj] Mt. 5. 16; 1 Tim. 5. 10+; Éx. 3. 16+; Is. 10. 3

12 * Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los mismos que ahora los calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras, tendrán que glorificar a Dios el día de su Visita.

Los deberes hacia las autoridades [ 13 | 17 ]

13 [bj] Rom. 13. 1-7; Tit. 3. 1

13 * Respeten a toda autoridad humana como quiere el Señor: 14 ya sea al rey, porque es el soberano, ya sea a los gobernadores, como delegados por él para castigar a los que obran el mal y recompensar a los que practican el bien. 15 La voluntad de Dios es que ustedes, practicando el bien, pongan freno a la ignorancia de los insensatos.

16 [bj] Gál. 5. 13; Jds. 1. 4 [blpd3] Sant. 2. 12

16 * Procedan como hombres verdaderamente libres, obedeciendo a Dios, y no como quienes hacen de la libertad una excusa para su malicia.

17 [bj] Prov. 24. 21; Mt. 22. 21+

17 Respeten a todo el mundo, amen a sus hermanos, teman a Dios, honren al rey.

Los deberes hacia los patrones [ 18 | 20 ]

18 [bj] Ef. 6. 5-8+ [blpd3] 1 Cor. 7. 20-21; Ef. 6. 5-9; Col. 3. 22-4. 1; 1 Tim. 6. 12; Tit. 2. 9-10

18 * Servidores, traten a sus señores con el debido respeto, no solamente a los buenos y comprensivos, sino también a los malos.

19 [bj] 1 Ped. 3. 14; 1 Ped. 4. 14; Sant. 5. 7-11

19 Porque es una gracia soportar, con el pensamiento puesto en Dios, las penas que se sufren injustamente. 20 En efecto, ¿qué gloria habría en soportar el castigo por una falta que se ha cometido? Pero si a pesar de hacer el bien, ustedes soportan el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios.

El ejemplo de Cristo [ 21 | 25 ]

21 [bj] Mt. 16. 24; 2 Tes. 3. 7+; Jn. 8. 46 [blpd] Jn. 13. 15; 1 Cor. 11. 1; Flp. 2. 5; Heb. 12. 2 [blpd3] Is. 52. 13-53. 12

21 * A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas.

22 [bj] Is. 53. 9

22 * Él no cometió pecado y nadie pudo encontrar una mentira en su boca.

23 [bj] Mt. 5. 39; Mt. 26. 62; Rom. 12. 19

23 Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía no profería amenazas; al contrario, confiaba su causa al que juzga rectamente.

24 [bj] Is. 53. 12; 2 Cor. 5. 21; Rom. 6. 11. 18; Is. 53. 5. 6; Ez. 34+

24 * Él llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados.

25 [blpd] Is. 53. 6; Ez. 34. 15-16; Lc. 15. 4-7

25 * Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes.
2 2

«La leche pura de la Palabra»: esta traducción parece ser la que mejor se adapta al contexto, que habla de la regeneración a una nueva Vida, en virtud del «germen incorruptible» que es «la Palabra de Dios, viva y eterna» (1. 23). La «leche» es un símbolo mesiánico, y evoca la promesa hecha por Dios a Moisés, de introducir a su Pueblo «en una tierra que mana leche y miel» (Éx. 3. 8). Otros traducen «leche pura y espiritual», y refieren el símbolo a Cristo, alimento espiritual de la comunidad mesiánica, o más concretamente, a Cristo presente en la Eucaristía, que los nuevos cristianos recibían después del bautismo.

1. 1. 23:

23 como quienes han sido engendrados de nuevo, no por un germen corruptible, sino incorruptible: la Palabra de Dios, viva y eterna.

2. Éx. 3. 8:

8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
6

Is. 28. 16

1. Is. 28. 16:

16 Por eso, así habla el Señor: Miren que yo pongo una piedra en Sión, una piedra a toda prueba, una piedra angular, escogida, bien cimentada: el que tenga fe no vacilará.
7

Sal. 118. 22. Ver nota Mt. 21. 42

1. Sal. 118. 22:

22 La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.

2. Mt. 21. 42:

42 Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
8

Is. 8. 14

1. Is. 8. 14:

14 Él será un santuario, una piedra de tropiezo y un escollo insuperable para las dos casas de Israel; será una red y una trampa para los habitantes de Jerusalén.
9

Éx. 19. 5-6. Ver Col. 1. 12-13

1. Éx. 19. 5-6:

5 Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. 6 Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada’. Estas son las palabras que transmitirás a los israelitas”.

2. Col. 1. 12-13:

12 y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. 13 Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido,
10

Texto inspirado en Os. 1. 6. 9; 2. 3. 25

1. Os. 1. 6. 9:

6 Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. El Señor dijo a Oseas: “Llámala ‘No compadecida’, porque ya no volveré a compadecerme de la casa de Israel, sino que les retiraré mi compasión. 9 Entonces el Señor dijo: “Llámalo ‘No es mi pueblo’, porque ustedes no son mi pueblo, ni yo seré para ustedes ‘El que es’”.

2. 2. 3. 25:

3 Digan a sus hermanos: “Mi pueblo” y a sus hermanas: “Compadecida”.

25 Yo la sembraré para mí en el país; tendré compasión de “No compadecida” y diré a “No es mi pueblo”: “¡Tú eres mi pueblo!”, y él dirá: “¡Dios mío!”.
11

Sal. 39. 13

1. Sal. 39. 13:

13 Escucha, Señor, mi oración; presta oído a mi clamor; no seas insensible a mi llanto, porque soy un huésped en tu casa, un peregrino, lo mismo que mis padres.
12

Ver Mt. 5. 16. «El día de su Visita»: en el lenguaje bíblico, esta expresión designa generalmente las intervenciones favorables de Dios, y aquí se refiere al día en que Dios visitará a los paganos con su gracia.

1. Mt. 5. 16:

16 Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
16

Gál. 5. 13; Sant. 2. 12

1. Gál. 5. 13:

13 Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.

2. Sant. 2. 12:

12 Hablen y actúen como quienes deben ser juzgados por una Ley que nos hace libres.
18

Ver Ef. 6. 5-9; Col. 3. 22-4. 11 Tim. 6. 1-2; Tit. 2. 9-10Flm. v. 16; nota 1 Cor. 7. 20-22

1. Ef. 6. 5-9:

5 Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo; 6 no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. 7 Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, 8 teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre. 9 Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, y no hace acepción de personas.

2. Col. 3. 22-4. 1:

22 Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. 23 Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. 24 Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor: 25 el que obra injustamente recibirá el pago que corresponde, cualquiera sea su condición.

1 En cuanto a ustedes, patrones, concedan a sus servidores lo que es justo y razonable, recordando que también ustedes tienen un Señor en el cielo.

3. 1 Tim. 6. 1-2:

1 Que los esclavos consideren a sus dueños dignos de todo respeto, para que el nombre de Dios y su doctrina no sean objeto de blasfemia. 2 Y si sus dueños son creyentes, que no los respeten menos por el hecho de ser hermanos. Al contrario, que pongan mayor empeño en servirlos, porque así benefician a hermanos queridos en la fe.

4. Tit. 2. 9-10:

9 Que los esclavos obedezcan en todo a sus dueños y procuren agradarlos, tratando de no contradecirlos. Que no los defrauden, 10 sino que les demuestren absoluta fidelidad, para hacer honor en todo a la doctrina de Dios, nuestro Salvador.
21

Ver Jn. 13. 15; 1 Cor. 11. 1; Flp. 2. 5; Heb. 12. 2

1. Jn. 13. 15:

15 Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

2. 1 Cor. 11. 1:

1 Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo.

3. Flp. 2. 5:

5 Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús.

4. Heb. 12. 2:

2 Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
22

Is. 53. 9

1. Is. 53. 9:

9 Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca.
24

Is. 53. 12. 5. Ver nota Hech. 3. 13-14

1. Is. 53. 12. 5:

12 Por eso le daré una parte entre los grandes, y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.
25

Is. 53. 6; Ez. 34. 15-16. Ver Lc. 15. 4-7

1. Is. 53. 6:

6 Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.

2. Ez. 34. 15-16:

15 Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-. 16 Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.

3. Lc. 15. 4-7:

4 «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, 6 y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”. 7 Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».