Eclesiástico 36: El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Súplica por la liberación de Israel [ 1 | 17 ]

1 Ten piedad de nosotros, Dueño soberano,
Dios de todas las cosas, y mira,
infunde tu temor a todas las naciones.
2 Levanta tu mano contra las naciones extranjeras
y que ellas vean tu dominio.
3 Así como les manifestaste tu santidad al castigarnos,
manifiéstanos también tu grandeza castigándolas a ellas;
4 y que ellas te reconozcan,
como hemos reconocido nosotros
que no hay otro Dios fuera de ti, Señor.
5 Renueva los signos y repite las maravillas,
glorifica tu mano y tu brazo derecho.
6 Despierta tu furor y derrama tu ira,
suprime al adversario y extermina al enemigo.
7 Apresura la hora y acuérdate del juramento,
para que se narren tus hazañas.
8 Que el fugitivo sea devorado por el ardor del fuego,
y que encuentren su perdición los que maltratan a tu pueblo.
9 Aplasta la cabeza de los jefes enemigos,
que dicen: «¡No hay nadie fuera de nosotros!».
10 Congrega a todas las tribus de Jacob,
y entrégales su herencia, como al comienzo.
11 Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre,
de Israel, a quien trataste como a un primogénito.
12 Ten compasión de tu Ciudad santa,
de Jerusalén, el lugar de tu reposo.
13 Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo,
y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.
14 Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio,
y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre.
15 Dales la recompensa a los que te aguardan,
y que se compruebe la veracidad de tus profetas.
16 Escucha, Señor, la oración de los que te suplican,
conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,
17 para que todos los que viven en la tierra
reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.

El discernimiento [ 18 | 20 ]

18 El estómago asimila toda clase de alimentos, pero ha y unos mejores que otros.
19 El paladar distingue los manjares y el corazón inteligente descubre las mentiras.
20 Un corazón tortuoso provoca contrariedades, pero el hombre de experiencia le da su merecido.

Necesidad y elección de una buena esposa [ 21 | 27 ]

21 Una mujer acepta cualquier marido, pero unas jóvenes son mejores que otras.
22 La hermosura de la mujer alegra el rostro y supera todos los deseos del hombre.
23 Si en sus labios ha y bondad y dulzura, su marido ya no es más uno de tantos hombres.
24 El que adquiere una mujer tiene el comienzo de la fortuna, una ayuda adecuada a él y una columna donde apoyarse.
25 Donde no ha y valla, la propiedad es saqueada, y donde no ha y mujer, el hombre gime y va a la deriva.
26 ¿Quién puede fiarse de un salteador que va rápidamente de ciudad en ciudad?
27 Así sucede con el hombre sin nido, que se alberga donde lo sorprende la noche.