Salmo 95 (94): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

LITURGIA PROCESIONAL DE ENTRADA AL SANTUARIO

Las dos partes que componen este Salmo corresponden a otros tantos momentos de una solemne acción litúrgica. La primera (vs.1-7) es un canto procesional dirigido a la comunidad para invitarla a ingresar jubilosamente en la morada del Señor. En la segunda parte (vs.8-11) se escucha un oráculo del Señor, que exhorta a Israel a no imitar la incredulidad y la rebeldía de sus antepasados en el desierto.

Invitación a la alabanza [ 1 | 7 ]

1 [bj] Deut. 32. 15

1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

3 [bj] Sal. 47. 3; Sal. 96. 4; Jb. 36. 22; Dn. 2. 47 [bti] Sal. 77. 14; Sal. 93. 1-2; Sal. 95. 3; Sal. 97. 1. 9; Sal. 99. 1-2

3 Porque el Señor es un Dios grande,
el soberano de todos los dioses:

4-5 [blpd] Sal. 24. 1-2; Sal. 104. 5-9; Sal. 136. 6

4 * en su mano están los abismos de la tierra,
y son suyas las cumbres de las montañas;

5 [bj] Sal. 24. 1-2

5 suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, que formaron sus manos.

6 [bp] Deut. 26. 1-11

6 ¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!

7-11 [blpd] 🡕Heb. 3. 7-11 [bj] =Sal. 100. 3; Ez. 34. 1+; Sal. 23. 1-4; Sal. 80. 2 [bp] Sal. 74. 1 [bti] Sal. 77. 21; Sal. 78. 52; Sal. 79. 13; Sal. 81. 9. 14

7 * Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Exhortación a la fidelidad [ 7 | 11 ]

7-11 [blpd] 🡕Heb. 3. 7-11 [bj] =Sal. 100. 3; Ez. 34. 1+; Sal. 23. 1-4; Sal. 80. 2 [bp] Sal. 74. 1 [bti] Sal. 77. 21; Sal. 78. 52; Sal. 79. 13; Sal. 81. 9. 14

7 * Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:

8 [blpd] Éx. 17. 1-7; Núm. 20. 2-13 [bj] Éx. 19. 5; 🡕Heb. 3. 7-11; Sal. 81. 9; Éx. 17. 1-7; Núm. 20. 2-13; Deut. 6. 16; Deut. 33. 8; Núm. 14. 22; Sal. 78. 8. 37; Deut. 32. 5-20; Jb. 21. 14; Sal. 132. 8. 14; Núm. 14. 30. 34; Deut. 12. 9 [bp] Prov. 28. 14

8 * «No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,

9 [bp] Núm. 14

9 cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.
10 Cuarenta años me disgustó esa generación,
hasta que dije:
‘Es un pueblo de corazón extraviado,
que no conoce mis caminos’.

11 [bp] Sal. 132. 8; Sal. 134 [bc] Sal. 132. 14; Deut. 12. 9; 1 Rey. 8. 56

11 Por eso juré en mi indignación:
‘Jamás entrarán en mi Reposo’».
95 4-5

Ver 24. 1-2; 104. 5-9; 136. 6.

1. 24. 1-2:

1 Salmo de David. Canto inicial Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, 2 porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano.

2. 104. 5-9:

5 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! 6 El océano la cubría como un manto, las aguas tapaban las montañas; 7 pero tú las amenazaste y huyeron, escaparon ante el fragor de tu trueno.

8 Subieron a las montañas, bajaron por los valles, hasta el lugar que les habías señalado: 9 les fijaste un límite que no pasarán, ya no volverán a cubrir la tierra.

3. 136. 6:

6 al que afirmó la tierra sobre las aguas, ¡porque es eterno su amor!
7

“El pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano”: ver nota 23. 1.

7-11

Ver Heb. 3. 7-11.

1. Heb. 3. 7-11:

7 Por lo tanto, como dice el Espíritu Santo: “Si hoy escuchan su voz, 8 no endurezcan su corazón como en el tiempo de la Rebelión, el día de la Tentación en el desierto, 9 cuando sus padres me tentaron poniéndome a prueba, aunque habían visto mis obras 10 durante cuarenta años. Por eso me irrité contra aquella generación, y dije: ‘Su corazón está siempre extraviado y no han conocido mis caminos.’

11 Entonces juré en mi indignación: Jamás entrarán en mi Reposo.”
8

Ver Éx. 17. 1-7; Núm. 20. 2-13.

1. Éx. 17. 1-7:

1 Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por etapas, conforme a la orden del Señor. Cuando acamparon en Refidím, el pueblo no tenía agua para beber. 2 Entonces acusaron a Moisés y le dijeron: “Danos agua para que podamos beber”. Moisés les respondió: “¿Por qué me acusan? ¿Por qué provocan al Señor?”. 3 Pero el pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: “¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?”.

4 Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: “¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?”. 5 El Señor respondió a Moisés: “Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve, 6 porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo”. Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.

7 Aquel lugar recibió el nombre de Masá –que significa “Provocación”– y de Meribá –que significa “Querella”– a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: “¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?”.

2. Núm. 20. 2-13:

2 Como la comunidad no tenía agua, se produjo un amotinamiento contra Moisés y Aarón. 3 El pueblo promovió una querella contra Moisés diciendo: “¡Ojalá hubiéramos muerto cuando murieron nuestros hermanos delante del Señor! 4 ¿Por qué trajeron a este desierto a la asamblea del Señor, para que muriéramos aquí, nosotros y nuestro ganado? 5 ¿ Por qué nos hicieron salir de Egipto, para traernos a este lugar miserable, donde no hay sembrados, ni higueras, ni viñas, ni granados, y donde ni siquiera hay agua para beber?”.

6 Moisés y Aarón, apartándose de la asamblea, fueron a la entrada de la Carpa del Encuentro y cayeron con el rostro en tierra. Entonces se les apareció la gloria del Señor, 7 y el Señor dijo a Moisés: 8 “Toma el bastón y convoca a la comunidad, junto con tu hermano Aarón. Después, a la vista de todos, manden a la roca que dé sus aguas. Así harás brotar para ellos agua de la roca y darás de beber a la comunidad y a su ganado”.

9 Moisés tomó el bastón que estaba delante del Señor, como él se lo había mandado. 10 Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés les dijo: “¡Escuchen, rebeldes! ¿Podemos hacer que brote agua de esta roca para ustedes?”. 11 Y alzando su mano, golpeó la roca dos veces con el bastón. El agua brotó abundantemente, y bebieron la comunidad y el ganado.

12 Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Por no haber confiado lo bastante en mí para que yo manifestara mi santidad ante los israelitas, les aseguro que no llevarán a este pueblo hasta la tierra que les he dado”. 13 Estas son las aguas de Meribá –que significa “Querella”– donde los israelitas promovieron una querella contra el Señor y con las que él manifestó su santidad.