Salmo 110 (109): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

El núcleo de este Salmo “real” está constituido por un oráculo del Señor, que proclama los privilegios concedidos a los reyes davídicos en el día de su entronización. Este oráculo se articula en tres partes, introducidas y ampliadas por la palabra del salmista. El primer privilegio del rey es el de ser lugarteniente del Señor y partícipe de su soberanía (vs. 1-2). El segundo radica en su filiación divina, fundada en una adopción por parte de Dios (v. 3). El tercero es su condición de sacerdote “a la manera de Melquisedec” (v. 4), el antiguo rey de Jerusalén y sacerdote de Dios, el Altísimo (Gn. 14. 18).

Con el transcurso del tiempo -sobre todo después del exilio- este Salmo sirvió para alentar la esperanza mesiánica de Israel. En este mismo sentido lo utiliza el Nuevo Testamento, citándolo repetidamente como un testimonio profético de la dignidad mesiánica de Jesús, el Rey y Sacerdote de la Nueva Alianza.

EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

1 [blpd] Mt. 22. 44; Hech. 2. 34-35; 1 Cor. 15. 25. 27; Heb. 1. 13; Heb. 10. 12-13; Jos. 10. 24 [bj] Sal. 2; 1 Ped. 3. 22 [bpe] Sal. 80. 18; 1 Rey. 5. 17; 🡕Mt. 22. 41-46; 🡕Mt. 26. 64; 🡕Mc. 16. 19; 🡕Hech. 2. 34s; 🡕1 Cor. 15. 25s; 🡕Ef. 1. 20; 🡕1 Ped. 3. 22 [bnp] Mc. 12. 35-40; Lc. 20. 41-44

1 * De David. Salmo.
La realeza del Mesías [1 | 3]
Dijo el Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies».

2 [bpe] Sal. 45. 6

2 * El Señor extenderá el poder de tu cetro:
«¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!».

3 [blpd] Sal. 2. 7 [bpe] Jue. 5. 2. 9; Ecl. 11. 12

3 * «Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora».
110 1

Ver Mt. 22. 44; Hech. 2. 34-35; 1 Cor. 15. 25. 27; Heb. 1. 13; 10. 12-13.

“Dijo el Señor a mi Señor”: el texto original dice literalmente “Oráculo del Señor a mi Señor”. La palabra “oráculo” es característica del lenguaje profético, y designa una declaración solemne del Señor. Aquí esa declaración divina se refiere al rey, a quien el salmista llama “mi Señor”.

“Siéntate a mi derecha”: al dirigir esta invitación al rey, el Señor le confiere una dignidad que en alguna medida es similar a la suya. El Nuevo Testamento interpreta esta expresión como un anuncio profético de la glorificación de Cristo resucitado.

“Estrado de tus pies”: ver Jos. 10. 24

1. Mt. 22. 44:

44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?

2. Hech. 2. 34-35:

34 Porque no es David el que subió a los cielos; al contrario, él mismo afirma: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, 35 hasta que ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies.

3. 1 Cor. 15. 25. 27:

25 Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies.

27 ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies. Pero cuando él diga: «Todo está sometido», será evidentemente a excepción de aquel que le ha sometido todas las cosas.

4. Heb. 1. 13:

13 ¿Y a cuál de los ángeles dijo jamás: “Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?”

5. 10. 12-13:

12 Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios, 13 donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies.

6. Jos. 10. 24:

24 y una vez que los tuvieron afuera, se los llevaron a Josué. Este convocó a todos los hombres de Israel y dijo a los oficiales que lo habían acompañado: “Acérquense y pongan sus pies sobre la nuca de estos reyes”. Ellos se acercaron y les pusieron el pie sobre la nuca.
3

El texto hebreo de este versículo es extremadamente oscuro, y su interpretación ha dado lugar a innumerables conjeturas. La presente traducción está inspirada en la versión griega de los Setenta, que atribuye a las palabras del Salmo una significación similar a la de 2. 7

1. 2. 7:

7 Voy a proclamar el decreto del Señor: 7 Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy.
4

Ver Heb. 5. 6. “Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec”: después de la conquista de Jerusalén (2 Sam. 5. 6-10), David y su dinastía heredaron las prerrogativas de los antiguos reyes de esa ciudad, representados en Melquisedec, que era, a un mismo tiempo, rey y sacerdote de Dios, el Altísimo. Ver Gn. 14. 18-20

1. Heb. 5. 6:

6 Como también dice en otro lugar: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

2. 2 Sam. 5. 6-10:

6 El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: “Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo”. Con esto querían decir: “David nunca podrá entrar aquí”. 7 Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, la Ciudad de David. 8 Aquel día, él había dicho: “El que quiera derrotar a los jebuseos, que se meta por el canal. En cuanto a los ciegos y a los inválidos, David siente aversión por ellos”. Por eso se dice: “El ciego y el lisiado no entrarán en la Casa”.

9 David se instaló en la fortaleza, y la llamó Ciudad de David. Luego construyó la ciudad en derredor, desde el Terraplén hacia el interior. 10 Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

3. Gn. 14. 18-20:

18 Y Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, 19 y bendijo a Abrám, diciendo: «¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! 20 ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!». Y Abrám le dio el diezmo de todo.
5-6

Esta descripción refleja las costumbres guerreras de la época en que fue compuesto el Salmo. Su finalidad es destacar, con rasgos muy vigorosos el invencible poder de que ha sido investido el rey, en su condición de lugarteniente del Señor. La tradición cristiana aplica estos versículos a la victoria del Mesías sobre las fuerzas del mal.

7

“Beberá del torrente”: la significación exacta de este gesto simbólico no es del todo clara. Sin duda, está asociado al simbolismo del agua, que es fuente de energía y de vitalidad. Ver 1 Rey. 17. 2-5

1. 1 Rey. 17. 2-5:

2 La palabra del Señor le llegó en estos términos: 3 “Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. 4 Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento”. 5 Él partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán.