Salmo 11 (10): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Ante una grave amenaza de muerte, cuando la prudencia humana haría razonable la huida, el salmista responde a sus amigos con una expresión de absoluta confianza en Dios. Al lirismo de los versos iniciales (vs. 1-3) se añade una reflexión de tono sapiencial (vs. 4-7). En ella se afirma que los acontecimientos humanos están regidos por la Providencia de Dios, y que a pesar del momentáneo triunfo de los malvados, al final, triunfará la justicia.

LA JUSTICIA DE DIOS, MOTIVO DE CONFIANZA

1 [bj] *Sal. 55. 7; *Sal. 91. 3; *Sal. 124. 7; *Gn. 19. 17; *Sal. 121. 1; *Ez. 7. 16; *Mt. 24. 16 [bpe] Sal. 55. 7-9 [bnp] Prov. 27. 8 [blpd] Sal. 91. 3; Sal. 124. 7; Lam. 3. 52 [bj] Sal. 55. 7

1 * Del maestro de coro. De David.
Yo tengo mi refugio en el Señor,
¿cómo pueden decirme entonces:
«Escapa a la montaña como un pájaro,

2 [bnp] Sal. 64. 5 [bj] Sal. 7. 13; Sal. 10. 8; Sal. 37. 14; Sal. 57. 5; Sal. 64. 4

2 porque los malvados tienden su arco
y ajustan sus flechas a la cuerda,
para disparar desde la penumbra
contra los rectos de corazón?

3 [bnp] Sal. 82. 5 [bc] Sal. 82. 2-5

3 Cuando ceden los cimientos,
¿qué puede hacer el justo?».

4 [blpd] 1 Rey. 8. 22-29 [bnp] ||Hab. 2. 20 [bj] Sal. 102. 20; Deut. 26. 15; Is. 66. 1; Mt. 5. 34 [bpe] Is. 18. 4; Jer. 32. 19 [bc] Sof. 1. 7; Zac. 2. 17

4 * Pero el Señor está en su santo Templo,
el Señor tiene su trono en el cielo.
Sus ojos observan el mundo,
sus pupilas examinan a los hombres:

5 [bpe] Gn. 19. 24; Is. 34. 9s; Ez. 38. 22 [bnp] Prov. 6. 16-19

5 el Señor examina al justo y al culpable,
y odia al que ama la violencia.

6 [bj] Gn. 19. 24; Ez. 38. 22; Ez. 10. 2; Apoc. 20. 10; Apoc. 8. 5; *Sal. 16. 5; *Sal. 23. 5; *Sal. 75. 9; *Mt. 20. 22; *Apoc. 14. 10; *Apoc. 16. 19; *Is. 51. 17+; *Jer. 25. 15; *Lam. 4. 21; *Ez. 23. 31s; *Hab. 2. 16 [bpe] Prov. 6. 16-19

6 Que él haga llover brasas y azufre
sobre los impíos,
y les toque en suerte un viento abrasador.

7 [blpd] Sal. 42. 3; Sal. 63. 3 [bj] *Éx. 33. 20+; *Sal. 15. 1; *Sal. 16. 11; *Sal. 17. 15; *Sal. 24. 6; *Sal. 27. 8+; *Sal. 105. 4; *Gn. 33. 10; *Jb. 33. 26; *Is. 38. 11 [bpe] Gn. 32. 30; Éx. 33. 18-21; Sal. 17; Job. 9. 11; Jb. 23. 9; Jb. 19. 27; Jb. 41. 5 [bnp] Éx. 33. 18-23

7 * Porque el Señor es justo y ama la justicia,
y los que son rectos verán su rostro.
11 1-2

El “pájaro” amenazado por las armas del cazador simboliza frecuentemente al hombre perseguido. Ver 91. 3; 124. 7; Lam. 3. 52.

1. 91. 3:

3 Él te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa;

2. 124. 7:

7 Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos.

3. Lam. 3. 52:

4

La relación entre el “trono” de Dios y su Morada terrena está bellamente expresada en la oración de Salomón con motivo de la dedicación del Templo (1 Rey. 8. 22-29).

1. 1 Rey. 8. 22-29:

22 Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, extendió sus manos hacia el cielo 23 y dijo: “Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo corazón. 24 Tú has cumplido, en favor de mi padre David, la promesa que le habías hecho, y hoy mismo has realizado con tu mano lo que había dicho tu boca. 25 Y ahora, Señor, Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, la promesa que le hiciste, diciendo: ‘Nunca te faltará un descendiente que esté sentado delante de mí en el trono de Israel, con tal que tus hijos vigilen su conducta, caminando en mi presencia como has caminado tú’. 26 Y ahora, Dios de Israel, que se verifique la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.

27 Pero ¿es posible que Dios habite realmente en la tierra? Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido! 28 No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor. 29 Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: ‘Allí residirá mi Nombre’. ¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar!
7

En el lenguaje cultual de los Salmos, “ver el rostro de Dios” significa experimentar la presencia divina en el Templo y sentirse seguro bajo su protección. Ver 42. 3; 63. 3.

1. 42. 3:

3 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios?

2. 63. 3:

3 Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria.