Salmo 102 (101): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

La interpretación de este Salmo se ve dificultada por la inclusión en un mismo poema de elementos bastante heterogéneos: súplica individual (vs.2-12, 24-25), expresiones hímnicas (vs.13, 26-28), y anuncio profético (vs.14-23). Para resolver esta dificultad, se podría dar la siguiente explicación: durante el exilio babilónico, se aplicó la súplica de un enfermo grave a la situación en que se encontraba Israel, cuando Jerusalén y el Templo estaban en ruinas. Entonces se añadió un oráculo que anunciaba la reconstrucción del Santuario (v.17)y el retorno de los desterrados (v.23).

Este es uno de los Salmos llamados “penitenciales” (Sal.6; 32; 38; 51; 130; 143). El tema de los vs.2-12 hace que se lo incluya entre las “Oraciones de los enfermos” (Sal.6; 38; 41; 88;).

SÚPLICA Y PROMESA DE SALVACIÓN

1 Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor.

Lamentación de un afligido [ 2 | 13 ]

2 Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
3 no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
4 Porque mis días se disipan como el humo,
y mis huesos arden como brasas;
5 mi corazón se seca, marchitado como la hierba,
¡y hasta me olvido de comer mi pan!
6 Los huesos se me pegan a la piel,
por la violencia de mis gemidos.
7 Me parezco a una lechuza del desierto,
soy como un búho entre las ruinas;
8 estoy desvelado, y me lamento
como un pájaro solitario en el tejado;
9 mis enemigos me insultan sin cesar,
y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
10 Yo como ceniza en vez de pan
y mezclo mi bebida con lágrimas,
11 a causa de tu indignación y tu furor,
porque me alzaste en alto y me arrojaste.
12 * Mis días son como sombras que se agrandan,
y me voy secando como la hierba.
13 Pero tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente.

Confianza en la restauración de Jerusalén [ 14 | 18 ]

14 Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
ya ha llegado el momento señalado:
15 tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
16 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
17 cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
18 cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.

El futuro glorioso de Israel [ 19 | 23 ]

19 * Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
20 porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
21 para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
29 Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
22 para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
23 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor.

Reiteración y fundamentación de la súplica [ 24 | 28 ]

24 Mis fuerzas se debilitaron por el camino
y se abreviaron mis días;
25 * pero yo digo: «Dios mío,
no me lleves en la mitad de mi vida,
tú que permaneces para siempre».
26 * En tiempos remotos, fundaste la tierra,
y el cielo es obra de tus manos;
27 ellos se acaban, y tú permaneces:
se desgastan lo mismo que la ropa,
los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo,
y tus años no tienen fin.
102 12

“Como sombras que se agrandan”: alusión a la puesta del sol y a la llegada de la noche, cuyas sombras simbolizan la muerte.

19

Ver 22. 31-32

1. 22. 31-32:

31 glorificarán su poder. Hablarán del Señor a la generación futura, 32 anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor.
25

“No me lleves en la mitad de mi vida”: la muerte prematura de los justos era un enigma para los antiguos israelitas, que aún no tenían ideas claras sobre la vida futura. Ver Is. 38. 9-20

1. Is. 38. 9-20:

9 Escrito de Ezequías, rey de Judá, cuando cayó enfermo y se repuso de su enfermedad:

10 “Yo decía: En lo mejor de mis días me tengo que ir: he sido destinado a las puertas del Abismo por el resto de mis años.

11 Yo decía: Ya no contemplaré al Señor en la tierra de los vivientes; no veré más a los hombres entre los habitantes del mundo.

12 Arrancan mi morada y me la arrebatan, como una carpa de pastores. Como un tejedor, yo enrollaba mi vida, pero él me corta de la trama: ¡de la mañana a la noche terminas conmigo!

13 Pido auxilio hasta la mañana; él quiebra todos mis huesos como un león: ¡de la mañana a la noche terminas conmigo!

14 Estoy piando como una golondrina, gimo como una paloma. Mis ojos se consumen de mirar a lo alto: ¡me oprimen, Señor, sé tú mi fiador!

15 ¿Qué diré para que me responda, si es él quien lo hace? Andaré errante a lo largo de mis años, con amargura en el alma.

16 Los que el Señor protege, vivirán, y su espíritu animará todo lo que hay en ellos: tú me restablecerás y me harás revivir.

17 Mi amargura se cambió en bienestar: tú has preservado mi vida de la fosa del aniquilamiento, porque has arrojado detrás de tus espaldas todos mis pecados.

18 No, el Abismo no te da gracias, la Muerte no te alaba, los que bajan a la Fosa no esperan en tu fidelidad.

19 El viviente, el que vive, te da gracias, como yo en el día de hoy. De padres a hijos, se da a conocer tu fidelidad.

20 Porque tú me salvaste, Señor, haremos resonar nuestras liras todos los días de nuestra vida junto a la Casa del Señor”.
26-28

Ver Heb. 1. 10-12

1. Heb. 1. 10-12:

10 Y también le dice: “Tú, Señor, al principio fundaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos.

11 Ellos desaparecerán, pero tú permaneces. Todos se gastarán como un vestido 12 y los enrollarás como un manto: serán como un vestido que se cambia. Pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tendrán fin.”