Salmo 101 (100): El Libro del Pueblo de Dios - La Biblia

Este Salmo es una profesión de fidelidad a la misión que Dios había confiado a David y a sus descendientes: la de gobernar con justicia la “Ciudad del Señor” (v.8). Es difícil determinar con exactitud en qué circunstancias el rey davídico debía pronunciar estas palabras. Probablemente, lo hacía en el transcurso de una acción litúrgica, que conmemoraba periódicamente la institución de la dinastía y la alianza del Señor con la casa de David.

La tradición cristiana ha encontrado en este Salmo el ideal y el programa de todo gobierno justo.

LAS CUALIDADES DEL BUEN GOBERNANTE

1 De David. Salmo.
Celebraré con un canto la bondad y la justicia:
a ti, Señor, te cantaré;
2 * expondré con sensatez el camino perfecto:
¿cuándo vendrás en mi ayuda?
Yo procedo con rectitud de corazón
en los asuntos de mi casa;
3 nunca pongo mis ojos
en cosas infames.
Detesto la conducta de los descarriados
y no los cuento entre mis amigos;
4 la gente falsa se aparta de mí
y nunca apruebo al malvado.
5 Al que difama en secreto a su prójimo
lo hago desaparecer;
al de mirada altiva y corazón soberbio
no lo puedo soportar.
6 Pongo mis ojos en las personas leales
para que estén cerca de mí;
el que va por el camino perfecto
es mi servidor.
7 No habita dentro de mi casa
el hombre traicionero;
la gente mentirosa no puede permanecer
delante de mi vista.
8 * Hago desaparecer día tras día
a los malvados del país,
para extirpar de la Ciudad del Señor
a todos los que hacen el mal.
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“¿Cuándo vendrás en mi ayuda?”: esta frase, que a primera vista puede parecer extraña, corresponde muy bien al contenido del Salmo. La pregunta que el rey dirige al Señor equivale a una súplica y a una expresión de confianza: ya que él ha cumplido fielmente sus obligaciones de gobernante, espera confiado que el Señor no le niegue su ayuda.

8

“Día tras día”: el texto hebreo dice literalmente “cada mañana”. Esta expresión parece tener un sentido metafórico: la mañana es la hora en que comienza a brillar el sol, símbolo de la justicia entre los pueblos del Antiguo Oriente.