Salmo 67: La Santa BIBLIA - Mons. Juan Straubinger

Salmo LXVII - 67 (66)

Anhelo del Israel de Dios [ 1 | 7 ]

1 Al maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico.

2 [bj] Núm. 6. 24-25; Sal. 31. 17; Sal. 4. 7+; Jer. 33. 9 [bnp] Núm. 6. 22-27

2 * Dios tenga misericordia de nosotros
y bendíganos;
vuelva hacia nosotros su rostro sereno,

3 [bnp] Hech. 28. 28 [bti] Sal. 98. 3

3 * para que sus caminos
sean conocidos sobre la tierra,
y su salvación entre todas las naciones.
4 Alábente los pueblos, oh Dios,
te alaben los pueblos todos.

5 [bj] =Sal. 98. 9; Sal. 82. 8 [bnp] Sal. 96; Sal. 98 [bti] Sal. 9. 9; Sal. 65. 9; Sal. 96. 13

5 * Alégrense y salten de gozo las naciones,
viéndote gobernar los pueblos con justicia
y regir en la tierra a las naciones.
6 Te alaben los pueblos, oh Dios,
te alaben los pueblos todos.

7 [bj] =Sal. 85. 13; Lev. 26. 4; Ez. 34. 27; Os. 2. 23-24 [bnp] Zac. 8. 12

7 * La tierra ha dado su fruto;
nos bendijo Dios, el Dios nuestro.
¡Que Dios nos bendiga
y que le reverencien
hasta los últimos confines del universo!
2

Fórmula con que los sacerdotes bendecían al pueblo (cf. Núm. 6, 25). El salmista pide a Dios que bendiga a su pueblo para instrucción de las naciones (Crampón). La Liturgia lo ha elegido por eso para la hermosa Misa por la propagación de la Fe, junto con la grandiosa oración del Eclesiástico (36, 2-19), en que Israel pide la conversión de los gentiles. Vemos aquí la vocación apostólica de Israel entre las naciones (versículo 3) cuyo incumplimiento le reprochó Ezequiel (36, 19 ss.), y San Pablo (Romanos 2, 34), y que los profetas anuncian con frecuencia (cf. Salmo 64, 2; 65, 8 y nota; 101, 17; Ezequiel 36, 23 ss.; Romanos 11, 26, etc.).

3 s

Vaccari traduce: Al conocerse... te alabarán, etc. Tal es la bendición que esperaban ver cumplirse para Israel los justos del Evangelio: la Virgen (Lucas 1, 54 s.); Zacarías (Lucas 1, 74 s.); Simeón (Lucas 2, 32); Ana (Lucas 2, 38); José de Arimatea (Lucas 23, 51) y los discípulos (Lucas 19, 51). Por camino y salvación entienden los Padres a Cristo, cuyo rostro ansiaban ver en su primera venida los santos de Israel, como nosotros debemos ansiar la segunda para verlo triunfante (cf. Apocalipsis I, 7; Tito 2, 13, citado por el Catecismo Romano I cap. 8, 1). Algunos repiten este estribillo también después del último versículo.

5

Sobre este reino mesiánico, en el cual reinará la justicia, cf. Salmo 71, 2; Jeremías 23, 5 ss.; Salmo 101, 29 y nota; 116, 1 s.; Romanos 15, 11 s., etc.

7

Como observa Ubach, el pueblo al agradecer los beneficios que había recibido, “desea que inmediatamente esta manifestación de su bondad hacia Israel la conozcan y veneren todos los habitantes de la tierra”. Es la idea que vemos en Salmo 101, 16 s. “No hay Salmo en que el Profeta se interese más viva y ardientemente por la conversión de todos los pueblos. Sus ruegos deben enseñarnos con qué sentimiento hemos de rogar por el retorno de Israel” (Ed. Babuty). La tierra ha dado su fruto: “Todo el Salmo nos lleva a ver en esta expresión algo más que una rica cosecha: las bendiciones de que Dios habrá colmado a la tierra y a la gran familia humana” (Fillion). Cf. Salmo 64, 11; 84, 13 y notas. En sentido acomodaticio Pedro Lombardo lo aplica diciendo: María dio a luz a Jesús (cf. Isaías 4, 2). Así también se aplica esta frase en forma proverbial cada vez que el alma se reconoce un nuevo yerro: la tierra ha dado su fruto, como diciendo: ¿qué otra cosa puedo dar yo de mí mismo? ¿Cómo extrañarse de que el hombre dé los frutos de miseria propios de su degeneración original?