Lucas 8: Biblia de América

Acompañantes de Jesús [ 1 | 3 ] *

|| Mc 1 39; Mt 27 55-56

1 Después de esto, Jesús caminaba por pueblos y aldeas predicando y anunciando el reino de Dios. Los Doce iban con él 2 y también algunas mujeres que había liberado de malos espíritus y sanado de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que había expulsado siete demonios,
3 Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, Susana, y otras muchas que lo ayudaban con sus bienes.

Parábola del sembrador [ 4 | 15 ] *

|| Mc 4 1-9. 13-20; Mt 13 1-9. 18-23; Mt 11 15; 13 43; Is 6 9-10

4 En una ocasión se reunió mucha gente venida de todas las ciudades, y Jesús les dijo esta parábola:
5 -Salió el sembrador a sembrar su semilla. Mientras iba sembrando, parte de la semilla cayó al borde del camino; fue pisoteada y los pájaros del cielo se la comieron. 6 Otra parte cayó en terreno pedregoso y apenas brotó se secó, porque no tenía humedad. 7 Otra cayó entre maleza y, al crecer junto con la maleza, ésta la ahogó.
8 Otra parte cayó en tierra buena, brotó y dio como fruto el ciento por uno. Y concluyó: -Quien tenga oídos, que oiga.
9 Sus discípulos le preguntaron qué significaba esa parábola. 10 El les dijo: -A ustedes Dios les concede comprender los misterios de su reino; a los demás, en cambio, todo les resulta enigmático, de manera que miran pero no ven, y oyen pero no entienden. 11 La parábola significa lo siguiente: La semilla es el mensaje de Dios.
12 La semilla que cayó al borde del camino se refiere a los que oyen el mensaje, pero luego viene el diablo y les arrebata de sus corazones el mensaje para que no crean ni se salven. 13 La semilla que cayó en terreno pedregoso se refiere a los que al oír el mensaje lo aceptan con alegría, pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero cuando llega la hora de la prueba se echan para atrás. 14 La semilla que cayó entre la maleza se refiere a los que escuchan el mensaje, pero luego se ven atrapados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a dar fruto.
15 La semilla que cayó en tierra buena se refiere a los que, después de escuchar el mensaje con corazón noble y generoso, lo retienen y dan fruto por su constancia.

El ejemplo de la lámpara [ 16 | 18 ]

|| Mc 4 21-25; Mt 5 15; Lc 11 33; 19 26

16 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija o la oculta debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entren vean la luz. 17 Porque nada hay oculto que no se descubra, ni secreto que no se conozca y quede al descubierto. 18 Pongan, pues, atención a cómo están escuchando, porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará incluso lo que cree tener.

La verdadera familia de Jesús [ 19 | 21 ]

|| Mc 3 31-35; Mt 12 46-50

19 Entonces se presentaron su madre y sus hermanos, pero no pudieron llegar hasta Jesús a causa del gentío. 20 Entonces le avisaron: -Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte.
21 El les respondió: -Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.

Jesús calma una tempestad [ 22 | 25 ]

|| Mc 4 35-41; Mt 8 23-27

22 Uno de aquellos días subió Jesús con sus discípulos a una barca y les dijo: -Pasemos a la otra orilla del lago. Y comenzaron la travesía. 23 Mientras navegaban, Jesús se durmió. Entonces una tempestad se desató sobre el lago, y la barca empezó a hundirse, con el consiguiente peligro de naufragio. 24 Los discípulos se le acercaron y lo despertaron, diciendo: -¡Maestro, maestro, nos hundimos! Jesús se levantó y ordenó calmarse al viento y al oleaje; éstos amainaron y el lago quedó en calma. 25 Entonces dijo a sus discípulos: -¿Dónde quedó su fe? Y llenos de miedo y asombro se decían unos a otros: -¿Quién es éste que manda incluso a los vientos y al agua, y lo obedecen?

Jesús sana a un endemoniado [ 26 | 39 ]

|| Mc 5 1-20; Mt 8 28-34; Lc 4 34

26 Llegaron a la región de los gerasenos, que está enfrente de Galilea. 27 Al saltar Jesús a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad, un endemoniado que desde hacía mucho tiempo andaba semidesnudo y no vivía en una casa, sino entre los sepulcros. 28 Al ver a Jesús, se puso a gritar, se postró a sus pies y dijo con fuerte voz: -¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te pido que no me atormentes.
29 Y es que Jesús estaba mandando al espíritu impuro que saliera de aquel hombre. Pues muchas veces el demonio se apoderaba de él, y a pesar de que lo ataban con cadenas y lo sujetaban con argollas, él rompía las ataduras y, empujado por el demonio, se iba a lugares desiertos. 30 Jesús le preguntó: -¿Cuál es tu nombre? Respondió: -Legión. Porque habían entrado en él muchos demonios. 31 Y le pedían que no les ordenara regresar al abismo donde habitaban.
32 Había allí una gran cantidad de cerdos buscando alimento en la montaña; los demonios le rogaron que les permitiera entrar en ellos. Y Jesús les concedió lo que pedían. 33 Los demonios salieron del hombre, entraron en los cerdos y entonces todos se lanzaron por el barranco al lago y se ahogaron.
34 Los que cuidaban los cerdos, al ver lo ocurrido, huyeron y lo contaron tanto en la ciudad como en los alrededores. 35 Salieron, pues, a ver lo ocurrido y, al presentarse donde estaba Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios sentado a los pies de Jesús, vestido y en su sano juicio; y se llenaron de miedo. 36 Quienes habían visto lo ocurrido les contaron cómo Jesús había salvado al endemoniado. 37 Entonces toda la gente de la región de los gerasenos le rogó que se alejara de ellos, porque les había entrado mucho miedo. Jesús subió a la barca y se dispuso a regresar. 38 El hombre de quien habían salido los demonios le pedía ir con él, pero Jesús lo despidió diciendo:
39 -Regresa a tu casa y cuenta lo que Dios ha hecho contigo. El hombre fue proclamando por toda la ciudad lo que Jesús había hecho con él.

La hija de Jairo y la mujer enferma de hemorragias [ 40 | 56 ]

|| Mc 5 21-43; Mt 9 18-26; Lc 6 19; 7 50; 1 Re 17 21-22

40 Cuando regresó Jesús, lo recibió la gente, porque todos lo estaban esperando.
41 En esto, llegó un hombre llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga, y se echó a los pies de Jesús, rogándole que fuera a su casa, 42 porque tenía una hija única de unos doce años, que se estaba muriendo. Mientras iba de camino, la gente lo apretujaba por todas partes. 43 Entonces, una mujer, que padecía hemorragias desde hacía doce años y que había gastado en médicos todo lo que tenía sin que ninguno la hubiera sanado, 44 se acercó por detrás, tocó el borde de su manto, y en el acto cesó la hemorragia. 45 Jesús preguntó: -¿Quién me ha tocado? Como todos decían que ellos no habían sido, Pedro le dijo: -Maestro, es la gente que se viene encima y te aprieta.
46 Pero Jesús dijo: -Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí.
47 La mujer, al verse descubierta, se acercó toda temblorosa y, echándose a sus pies, contó en presencia de todos por qué lo había tocado y cómo inmediatamente había quedado sana. 48 El le dijo: -Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz.
49 Todavía estaba hablando, cuando llegó uno de la casa del jefe de la sinagoga a decirle: -Tu hija ha muerto, ya no molestes más al Maestro.
50 Pero Jesús, que lo oyó, le dijo: -No temas, sólo cree y ella se salvará.
51 Al llegar a la casa, no permitió entrar con él a nadie más que a Pedro, a Juan y a Santiago, y al padre y la madre de la niña.
52 Todos lloraban y gemían por ella. Jesús dijo: -No lloren más, porque no ha muerto; está dormida.
53 Pero ellos se burlaban de él, pues sabían bien que había muerto. 54 Pero Jesús, tomándola de la mano, dijo en voz alta: -Muchacha, levántate.
55 Su espíritu regresó, y se levantó al instante. Entonces Jesús mandó que le dieran de comer. 56 Los padres quedaron admirados, pero Jesús les encargó que no dijeran a nadie lo que había pasado.
8 1-3

Jesús anuncia el evangelio por todas partes en compañía de los Doce. El hecho de que Jesús fuera acompañado por varias mujeres era algo insólito entre los rabinos judíos. Lucas, que da una gran importancia a la mujer, nos indica que ésta no debe ocupar en la Iglesia un puesto secundario. Comparte la misma convicción de Pablo (Gal 3 28). Ellas serán, por otra parte, los primeros testigos de la resurrección (Lc 24 1-10).

8 4-15

Esta parábola describe la suerte que puede correr la palabra de Dios, es decir, el mensaje que Jesús está proclamando por todos los pueblos. Frente al aparente fracaso actual, en el futuro producirá el ciento por uno (véase Is 55 11). Después de esta parábola, hay una explicación alegórica (Lc 8 10-15), reflejo de la interpretación que de ella hizo la Iglesia primitiva. En ella, el centro de la parábola está en la diversidad de respuestas a la palabra. El designio de salvar a todos está condicionado por la actitud que cada uno adopta ante el mensaje de Jesús.

8 16-18

La comparación de la lámpara puede entenderse como conclusión de la parábola del sembrador: lo oculto y secreto llegará a ser público y notorio. Lucas opone la oscuridad actual y el aparente fracaso de la predicación de Jesús a la fuerza misionera de la predicación eclesial.

8 19-21

Con este episodio termina el discurso de Lucas sobre las parábolas. Las palabras de Jesús aclaran el sentido de lo que la tradición llamaba hacer la voluntad de Dios (Mc 3 35). Para Lucas, hacer la voluntad de Dios significa, ante todo, escuchar la palabra y ponerla en práctica (Lc 10 3942; 11 28). Los que actúan así se convierten en la verdadera familia de Jesús.

Sobre los hermanos de Jesús véase nota a Gal 1 11-24.

8 22-25

Este acontecimiento manifiesta el poder de Jesús, que, como Dios, domina las inclemencias del mar (Sal 29 3; 65 8). La Iglesia primitiva tomó conciencia de esta dimensión cósmica de Jesús después de su resurrección, y desde esa convicción recuerda estos pasajes y los actualiza para la vida del creyente, que teme perecer en medio de las contrariedades de la vida.

8 26-39

Jesús se encuentra de nuevo con el mal y afirma su poder frente a él. En la época de Jesús la gente pensaba que la enfermedad era una manifestación de las fuerzas del mal. Se consideraba al demonio la causa última de todo mal, lo mismo que se consideraba a Dios la causa de cualquier bien. Jesús elimina el mal y derrota de esta forma al demonio que está simbolizado en los oerdos (animales impuros) que son arrojados al abismo (véase Mc 5 1-20).

Es ésta la única vez que Jesús, según Lucas, actúa en territorio pagano. En efecto, la región de los gerasenos está enfrente de Galilea, es decir, fuera de Israel. De este modo, Lucas anuncia la futura misión de la Iglesia. Este mundo, nos dice el texto, está también sometido a los poderes del mal, pero ha sido liberado por la palabra de Jesús.

8 40-56

Con estos dos hechos alcanzamos la cima de la manifestación del poder divino revelado en Jesús. Por una parte, Jesús libera a una mujer de una enfermedad estrechamente ligada al don de la vida. Como la lepra, también la hemorragia crónica era considerada por la ley judía una enfermedad impura (Lv 15 25-30). Jesús sana a la mujer, y la despide en paz, expresión que es mucho más que un simple saludo; es la constatación de que con Jesús han comenzado los tiempos de la salvación, y que por tanto todo es ya nuevo y purificado.

El segundo hecho prodigioso narrado en este pasaje pone de manifiesto que Jesús tiene poder incluso sobre la muerte. El tiempo nuevo inaugurado por Jesús es también tiempo de resurrección y de vida. Y lo es porque Jesús, que es Señor de la vida y de la muerte, ahora quiere manifestarse sobre todo como fuente de vida (véase Jr 2 13; 17 13; Sal 36 10). Dice Lucas que los padres de la niña quedaron admirados; sin duda porque, convencidos como estaban de que sólo Dios puede dar y devolver la vida, intuyeron que en la personalidad de Jesús se escondía algo más que un puro hombre.