Mateo 5: Biblia de América

SERMON DEL MONTE

EL REINO EN PALABRAS +*

La auténtica felicidad [ 1 | 12 ] *

|| Lc 6 20-23

|| Sal 1 1-2; Prov 3 3; Is 61 1-3; Sal 37 11; 24 3-4

|| 1 Pe 3 14; 4 14; Heb 11 23-38

1 [bj] ||Lc. 6. 20-23

1 Al ver tanta gente, Jesús subió a la montaña, se sentó, y se le acercaron sus discípulos.

2 [bj] Sab. 2. 16; Ecli. 14. 20; Ecli. 25. 7-12

2 Entonces comenzó a enseñarles con estas palabras:
3 Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

4 [bj] Sal. 37. 11; Gn. 13. 15; Lev. 25. 23

4 Dichosos los afligidos,
porque Dios los consolará.

5-10 [bj] Tob. 13. 14; Ecli. 48. 24; Sal. 126. 5; Is. 61. 2-3; Is. 40. 1; Sal. 107. 5-8s; Is. 51. 1; Am. 8. 11-12; Lc. 1. 53; Sal. 37. 19; Prov. 9. 5; Ecli. 24. 21; Jn. 6. 35; Gn. 20. 5s; Sal. 24. 3-4; Sal. 11. 7; Prov. 22. 11; Éx. 33. 20+; Heb. 12. 14; Sal. 34. 14; Prov. 12. 20; Zac. 8. 16; Os. 11. 1

5 Dichosos los humildes,
porque heredarán la tierra.
6 Dichosos los que tienen hambre y sed
de hacer la voluntad de Dios,
porque Dios los saciará.
7 Dichosos los misericordiosos,
porque Dios tendrá misericordia de ellos.
8 Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
9 Dichosos los que construyen la paz,
porque Dios los llamará sus hijos.
10 Dichosos los perseguidos
por hacer la voluntad de Dios,
porque de ellos es el reino de los cielos.

11-12 [bj] 1 Ped. 3. 14; Is. 51. 7; Hech. 5. 41; Flp. 1. 29; Col. 1. 24; Heb. 10. 34; Sant. 1. 2; Gn. 15. 1; Ecli. 2. 8; Mt. 23. 34

11 Dichosos serán ustedes cuando los injurien y los persigan, y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa mía. 12 Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes.

Sal y luz del mundo [ 13 | 16 ]

|| Mc 9 50; Lc 14 34-35; Jn 8 12; 9 5; Lc 8 16; Mc 4 21; Ef 5 8-9

13 [bj] ||Mc. 9. 50; ||Lc. 14. 34-35; Lev. 2. 13; Núm. 18. 19; Col. 4. 6

13 Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará? Ya no sirve para nada, sino para tirarla fuera y que la pisen los hombres.

14 [bj] Jn. 8. 12+; Is. 2. 2; ||Mc. 4. 21; ||Lc. 8. 16; Lc. 11. 33 [bpe] Mc. 9. 50; Lc. 14. 34s

14 Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de una montaña. 15 Tampoco se enciende una lámpara de aceite para cubrirla con una vasija de barro; sino que se pone sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.

16 [bj] Jn. 3. 21; Jn. 15. 8; 1 Cor. 10. 31

16 Brille su luz delante de los hombres de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos.

Una actitud más allá de la ley [ 17 | 20 ]

|| Lc 16 17; Sant 2 10

17 [bj] Rom. 3. 31; Rom. 10. 4; Rom. 13. 8-10

17 No piensen que he venido a abolir las enseñanzas de la ley y los profetas; no he venido a abolirías, sino a llevarlas hasta sus últimas consecuencias.

18 [bj] ||Lc. 16. 17; Lc. 24. 34s

18 Porque les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra la más pequeña letra de la ley estará vigente hasta que todo se cumpla.

19 [bj] Sant. 2. 10; Mt. 5. 20+; Gál. 6. 2; Sant. 1. 25

19 Por eso, el que descuide uno de estos mandamientos más pequeños y enseñe a hacer lo mismo a los demás, será el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los cumpla y enseñe, será grande en el reino de los cielos.

20 [bj] Lev. 19. 15s; Rom. 10. 3; Flp. 3. 9

20 Por eso les digo que si no son mejores que los maestros de la ley y los fariseos, ustedes no entrarán en el reino de los cielos.

Comportamiento fraterno [ 21 | 26 ]

|| Ex 20 13; Dt 5 11; Lc 12 58-59; Mt 18 34-35

21 [bj] Gn. 9. 6; Éx. 20. 13; Deut. 5. 17

21 Han oído que se dijo a nuestros antepasados: No matarás; y el que mate será llevado a juicio.

22 [bj] Ecli. 10. 6; Ef. 4. 26; Sant. 1. 19-20; Deut. 17. 8-13; 1 Jn. 3. 15; Sant. 3. 6; Mt. 3. 12+; Mc. 11. 25

22 Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano será llevado a juicio; el que lo llame estúpido será llevado a juicio ante el Consejo de Ancianos, y el que lo llame imbécil será condenado al fuego que no se apaga. 23 Así pues, si en el momento de llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,

24 [bj] Ecli. 28. 2; ||Lc. 12. 58-59

24 deja allí tu ofrenda ante el altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano; luego regresa y presenta tu ofrenda. 25 Trata de ponerte de acuerdo con tu adversario mientras vas de camino con él; no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.

26 [bj] Éx. 20. 14; Deut. 5. 18

26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Adulterio y divorcio [ 27 | 32 ]

|| Mc 9 43. 47; 10 4. 11-12; Lc 16 18; Ex 20 14; Dt 5 1s; Mt 18 8-9; Mc 9 43-47; Dt 24 1; Mt 19 9; 1 Cor 7 10-11

27 [bj] Ecli. 9. 5

27 Han oído que se dijo: No cometerás adulterio.

28 [bj] =Mt. 18. 8-9

28 Pero yo les digo que todo el qué mira con malos deseos a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho es ocasión de pecado para ti, arráncatelo y arrójalo lejos de ti; te conviene más perder uno de tus miembros, que ser echado todo entero al fuego que no se apaga. 30 Y si tu mano derecha es ocasión de pecado para ti, córtatela y arrójala lejos de ti; te conviene más perder uno de tus miembros, que ser arrojado todo entero al fuego que no se apaga.

31 [bj] Deut. 24. 1-4; Mal. 2. 14-16

31 También se dijo: El que se separe de su mujer, que le dé un acta de divorcio.

32 [bj] =Mt. 19. 9s; ||Mc. 10. 11-12; ||Lc. 16. 18; 1 Cor. 7. 10-11; Os. 1. 2+

32 Pero yo les digo que todo el que se separa de su mujer, salvo en caso de unión ilegítima, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una separada, comete adulterio.

Sinceridad al hablar [ 33 | 37 ]

|| Lv 19 12; Nm 30 3; Dt 23 21; Is 66 1; Sal 48 2; Sant 5 12

33 [bj] Éx. 20. 7; Núm. 30. 3; Deut. 23. 22; Ecli. 23. 9; Sant. 5. 12; Sal. 11. 4; Is. 66. 1

33 También han oído que se dijo a nuestros antepasados: No jurarás en falso, sino que cumplirás lo que prometiste al Señor con juramento. 34 Pero yo les digo que no juren en modo alguno; ni por el cielo, que es el trono de Dios;

35 [bj] Sal. 48. 3; Mt. 5. 36; 2 Cor. 1. 17-19; Sant. 5. 12

35 ni por la tierra, que es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran rey. 36 Ni siquiera jures por tu cabeza, porque no puedes cambiar de color ni uno solo de tus cabellos.

37 [bj] Éx. 21. 24; Lev. 24. 20; Deut. 19. 21

37 Que tu palabra sea sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que pasa de ahí, viene del maligno.

Venganza [ 38 | 42 ]

|| Lc 6 29-30; Ex 21 24; Lv 24 20; Dt 19 21; 1 Cor 6 7

38 Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.

39 [bj] ||Lc. 6. 29; Is. 50. 6; Hech. 23. 2; Rom. 12. 19. 21; Lc. 6. 30; Deut. 15. 7s

39 Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra; 40 al que te demande para quitarte la túnica, dale también el manto; 41 y al que te pida que lo acompañes mil pasos, ve con él dos mil.

42 [bj] Lev. 19. 18; Mt. 5. 43; Deut. 23. 4. 7; ||Lc. 6. 27-36; Lc. 23. 34; Hech. 7. 60; Rom. 12. 20; Ecli. 4. 10; Gál. 4. 7

42 Da a quien te pida, y no des la espalda al que te pide prestado.

Amor a los enemigos [ 43 | 48 ]

|| Lv 19 1s; Lc 6 27-28. 32-36; Rom 12 20; Ex 23 4-5

43 Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. 45 Así serán dignos hijos de su Padre del cielo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia sobre justos e injustos.

46 [bj] Lc. 3. 12

46 Porque, si aman a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen también eso los que recaudan impuestos para Roma?

47 [bj] Lev. 11. 44; Lev. 19. 2+; Tob. 12. 8; 1 Ped. 1. 16; Sant. 1. 4

47 Y si saludan sólo a sus hermanos ¿qué hacen de más? ¿No hacen lo mismo los paganos? 48 Ustedes sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.
+ 5 1-7 29

A partir de diversas fuentes, Mateo ha organizado este gran discurso, que es el primero de una serie de cinco: Mt 5-7; 10; 13; 18; 24-25. Es una síntesis de las enseñanzas de Jesús, un catecismo elemental de vida cristiana para sus discípulos. A diferencia de Lucas, que también conoce y utiliza estas fuentes (véase Lc 6 20-49), Mateo insiste en las leyes y prácticas judías, pues sus destinatarios viven en un ambiente judío. El "sermón del monte" puede leerse así: las actitudes básicas en el reino (Mt 5 3-16) superan a las de la ley (Mt 5 17-48), deben ponerse en práctica sin pretensiones de vanagloria (Mt 6 1-18); exigen una disposición de gran confianza en Dios (Mt 6 19#7 12) y una resuelta decisión, discernimiento y compromiso serio con la voluntad del Padre (Mt 7 13-23).

5 1-12

Las palabras de Jesús tienen un marco solemne: desde un monte, sentado, cerca de sus discípulos, rodeado de las multitudes que lo siguen y en actitud de enseñar. Sobre el soporte de un esquema literario muy conocido en la tradición sapiencial judía (Sal 1 1; 33 12; Prov 3 3) y utilizado otras veces por Jesús (Mt 11 6; 13 16; 24 46), Mateo va señalando las pistas que conducen a la verdadera felicidad. La primera de ellas resume de algún modo las demás: llama dichosos a los que viven la pobreza, entendida aquí como la actitud religiosa de desprendimiento y dependencia de Dios, y al mismo tiempo invita a adoptar esta misma actitud a todos aquellos que quieran tener parte en el reino.

En la visión de Mateo las bienaventuranzas aparecen como pautas para el comportamiento cristiano. Sin embargo, una comparación con el texto paralelo de Lucas (Lc 6 20-23) muestra que en labios de Jesús estas palabras eran más bien gritos que expresaban su alegría por la llegada del reino. Por eso Jesús proclama dichosos a hombres considerados de ordinario malditos y desgraciados: ellos son los humildes, los pobres del Señor, para quienes la llegada del reino es verdaderamente una buena noticia.

En la cuarta y octava bienaventuranzas (Mt 5 6.10) hemos traducido la palabra justicia por la expresión hacer la voluntad de Dios. Mateo utiliza en otros lugares esta misma palabra (Mt 5 20; 6 1.33), y en ningún caso se refiere a lo que nosotros entendemos hoy por justicia. Esta palabra, muy utilizada en el judaísmo del siglo I, resume para Mateo el estilo de vida de los que ponen en práctica la voluntad de Dios, manifestada en las enseñanzas de Jesús.

5 13-16

Los que viven según las bienaventuranzas se convierten en sal de la tierra y luz del mundo, es decir, en fermento de una nueva humanidad. La buena noticia de Jesús no puede permanecer oculta por miedo a la persecución (Mt 5 11-12) o por la negligencia de los discípulos, sino que debe hacerse presente en el testimonio de vida.

5 17-48

Frente a la interpretación casuística, Jesús muestra que el precepto no matarás se refiere a cualquier ofensa hecha al hermano; que el adulterio empieza en el corazón (sobre la expresión unión ilegítima véase nota a Mt 19 1- 12); que el juramento debe ser sustituido por la absoluta transparencia en las palabras; que la venganza debe dar paso a un amor sin medida; que el amor al prójimo se refiere a todos los hombres sin distinción... Las palabras finales: Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto, son la clave para entender lo que Jesús propone: vivir desde la actitud de quien tiene su mirada fija en Dios y no pone límites ni barreras al amor.