Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN VESPERTINA [Día Quinto]

Salmo 27: Dominus illuminatio

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 27:

1 De David. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?

2 Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron.

3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza.

4 Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.

5 Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca.

6 Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga; ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos, y cantaré himnos al Señor.

7 ¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme!

8 Mi corazón sabe que dijiste: "Busquen mi rostro". Yo busco tu rostro, Señor, 9 no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador. 10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá.

11 Indícame, Señor, tu camino y guíame por un sendero llano, porque tengo muchos enemigos. 12 No me entregues a la furia de mis adversarios, porque se levantan contra mí testigos falsos, hombres que respiran violencia.

13 Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. 14 Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 28: Ad te, Domine

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 28:

1 De David. Yo te invoco, Señor; tú eres mi Roca, no te quedes callado, porque si no me respondes, seré como los que bajan al sepulcro.

2 Oye la voz de mi plegaria, cuando clamo hacia ti, cuando elevo mis manos hacia tu Santuario.

3 No me arrastres con los malvados ni con los que hacen el mal: con los que hablan de paz a su prójimo, mientras su corazón está lleno de maldad.

4 Trátalos conforme a sus acciones, como corresponde a su mala conducta; trátalos según la obra de sus manos, págales su merecido.

5 Ellos no valoran lo que hace el Señor ni la obra de sus manos: por eso él los derribará y no volverá a edificarlos.

6 Bendito sea el Señor, porque oyó la voz de mi plegaria; 7 el Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en él. Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda: por eso le daré gracias con mi canto.

8 El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. 9 Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 29: Afferte Domino

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 29:

1 Salmo de David. ¡Aclamen al Señor, hijos de Dios, aclamen la gloria y el poder del Señor! 2 ¡Aclamen la gloria del nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad!

3 ¡La voz del Señor sobre las aguas! El Dios de la gloria hace oír su trueno: el Señor está sobre las aguas torrenciales.

4 ¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa!

5 La voz del Señor parte los cedros, el Señor parte los cedros del Líbano; 6 hace saltar al Líbano como a un novillo y al Sirión como a un toro salvaje.

7 La voz del Señor lanza llamas de fuego; 8 la voz del Señor hace temblar el desierto, el Señor hace temblar el desierto de Cades.

9 La voz del Señor retuerce las encinas, el Señor arrasa las selvas. En su Templo, todos dicen: "¡Gloria!".

10 El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno. 11 El Señor fortalece a su pueblo, él bendice a su pueblo con la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.