Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN VESPERTINA [Día Vigésimo Sexto]

Salmo 119: V: Cof Clamavi in toto corde meo

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 119. 145-176:

Cof 145 Yo clamo de todo corazón: escúchame, Señor, y observaré tus preceptos. 146 Clamo a ti: sálvame, y cumpliré tus prescripciones. 147 Me anticipo a la aurora para implorar tu ayuda; yo espero en tu palabra. 148 Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar tus enseñanzas.

149 Por tu amor, oye mi voz, Señor; vivifícame por tu justicia. 150 Se acercan a mí los que me persiguen con perfidia, los que están alejados de tu ley. 151 Pero tú estás cerca, Señor, y todos tus mandamientos son verdaderos. 152 Yo sé desde hace mucho tiempo que tú afirmaste para siempre tus prescripciones.

Res 153 Mira mi aflicción y líbrame, porque no me olvido de tu ley. 154 Defiende mi causa y sálvame; vivifícame, conforme a tu promesa. 155 La salvación está lejos de los impíos, porque no buscan tus preceptos. 156 Tu compasión es muy grande, Señor; vivifícame por tu justicia.

157 Son muchos los que me persiguen y me oprimen, pero yo no me desvié de tus prescripciones. 158 Veo a los pecadores y siento indignación, porque no cumplen tu palabra. 159 Mira, Señor, que yo amo tus preceptos: vivifícame por tu amor. 160 Lo primordial de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios permanecen para siempre.

Sin 161 Los poderosos me persiguen sin motivo, pero yo temo únicamente tu palabra. 162 Yo me alegro en tu promesa, como quien logra un gran botín. 163 Odio y aborrezco la mentira; en cambio, amo tu ley. 164 Te bendigo muchas veces al día, porque tus juicios son justos.

165 Los que aman tu ley gozan de una gran paz, nada los hace tropezar. 166 Yo espero tu salvación, Señor, y cumplo tus mandamientos. 167 Mi alma observa tus prescripciones, y las ama intensamente. 168 Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones, porque tú conoces todos mis caminos.

Tau 169 Que mi clamor se acerque a ti, Señor: instrúyeme conforme a tu palabra. 170 Que mi plegaria llegue a tu presencia: líbrame, conforme a tu promesa. 171 Que mis labios expresen tu alabanza, porque me has enseñado tus preceptos. 172 Que mi lengua se haga eco de tu promesa, porque todos tus mandamientos son justos.

173 Que tu mano venga en mi ayuda, porque yo elegí tus preceptos. 174 Yo ansío tu salvación, Señor, y tu ley es toda mi alegría. 175 Que yo viva y pueda alabarte, y que tu justicia venga en mi ayuda. 176 Ando errante como una oveja perdida: ven a buscar a tu servidor. Yo nunca olvido tus mandamientos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.