Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN VESPERTINA [Día Vigésinmo quinto]

Salmo Sal. 119: II: Yod Manus tuae fecerunt me

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 119. 73-104:

Iod 73 Tus manos me hicieron y me formaron; instrúyeme, para que aprenda tus mandamientos. 74 Tus fieles verán con alegría que puse mi esperanza en tu palabra. 75 Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. 76 Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste.

77 Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. 78 Que se avergüencen los orgullosos, porque me afligen sin motivo; yo, en cambio, meditaré tus preceptos. 79 Que se vuelvan hacia mí tus fieles; los que tienen en cuenta tus prescripciones. 80 Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos, para que yo no quede confundido.

Caf 81 Mi alma se consume por tu salvación; yo espero en tu palabra. 82 Mis ojos se consumen por tu palabra, ¿cuándo me consolarás? 83 Aunque estoy como un odre resecado por el humo, no me olvido de tus preceptos. 84 ¿Cuántos serán los días de mi vida? ¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?

85 Los orgullosos me cavan fosas, oponiéndose a tu ley. 86 Todos tus mandamientos son verdaderos; ayúdame, porque me persiguen sin motivo. 87 Por poco me hacen desaparecer de la tierra; pero yo no abandono tus preceptos. 88 Vivifícame por tu misericordia, y cumpliré tus prescripciones.

Lámed 89 Tu palabra, Señor, permanece para siempre, está firme en el cielo. 90 Tu verdad permanece por todas las generaciones; tú afirmaste la tierra y ella subsiste. 91 Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te están sometidas. 92 Si tu ley no fuera mi alegría, ya hubiera sucumbido en mi aflicción.

93 Nunca me olvidaré de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida. 94 Sálvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos. 95 Los malvados están al acecho para perderme, pero yo estoy atento a tus prescripciones. 96 He comprobado que toda perfección es limitada: ¡qué amplios, en cambio, son tus mandamientos!

Mem 97 ¡Cuánto amo tu ley, todo el día la medito! 98 Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, porque siempre me acompañan. 99 Soy más prudente que todos mis maestros, porque siempre medito tus prescripciones. 100 Soy más inteligente que los ancianos, porque observo tus preceptos.

101 Yo aparto mis pies del mal camino, para cumplir tu palabra. 102 No me separo de tus juicios, porque eres tú el que me enseñas. 103 ¡Qué dulce es tu palabra para mi boca, es más dulce que la miel! 104 Tus preceptos me hacen comprender: por eso aborrezco el camino de la mentira.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.