Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN VESPERTINA [Día Vigésima Cuarto]

Salmo 119: I: Alef Beati immaculati

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 119. 1-32:

Alef 1 Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor, 2 Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón, 3 los que van por sus caminos, sin hacer ningún mal. 4 Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente.

5 ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! 6 Así no sentiré vergüenza, al considerar tus mandamientos. 7 Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones. 8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo.

Bet 9 ¿Cómo un joven llevará una vida honesta? Cumpliendo tus palabras. 10 Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. 11 Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. 12 Tú eres bendito, Señor: enséñame tus preceptos.

13 Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca. 14 Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. 15 Meditaré tus leyes y tendré en cuenta tus caminos. 16 Mi alegría está en tus preceptos: no me olvidaré de tu palabra.

Guímel 17 Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra. 18 Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. 19 Soy un peregrino en la tierra, no me ocultes tus mandamientos. 20 Mi alma se consume, deseando siempre tus decisiones.

21 Tú amenazas a esos malditos arrogantes, que se desvían de tus mandamientos. 22 Aparta de mí la vergüenza y el desprecio, porque yo cumplo tus prescripciones. 23 Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. 24 Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros.

Dálet 25 Mi alma está postrada en el polvo: devuélveme la vida conforme a tu palabra. 26 Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. 27 Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. 28 Mi alma llora de tristeza: consuélame con tu palabra.

29 Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. 30 Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. 31 Abracé tus prescripciones: no me defraudes, Señor. 32 Correré por el camino de tus mandamientos, porque tú me infundes ánimo.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.