Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN VESPERTINA [Día Décimo Sexto]

Salmo 82: Deus stetit

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 82:

1 Salmo de Asaf. El Señor se levanta en la asamblea divina y juzga en medio de los dioses; 2 “¿Hasta cuándo juzgarán injustamente y favorecerán a los malvados?

3 ¡Defiendan al desvalido y al huérfano, hagan justicia al oprimido y al pobre; 4 libren al débil y al indigente, rescátenlos del poder de los impíos!”.

5 Pero ellos caminan en la oscuridad, faltos de inteligencia y comprensión, mientras vacilan los fundamentos de la tierra.

6 Yo había pensado: “Ustedes son dioses, todos son hijos del Altísimo”. 7 Pero morirán como cualquier hombre, caerán como cualquiera de los príncipes.

8 Levántate, Señor, juzga a la tierra, porque tú eres el dueño de todas las naciones.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 83: Deus, quis similis?

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 83:

1 Canto. Salmo de Asaf.

2 ¡Señor, no te quedes callado, Dios mío, no guardes silencio, no permanezcas inmóvil!

3 Mira cómo se agitan tus enemigos y alzan la cabeza tus adversarios: 4 hacen planes contra tu pueblo y conspiran contra tus protegidos.

5 Dicen: “Vamos a eliminarlos como nación, que ya ni se mencione el nombre de Israel”. 6 Así conspiran de común acuerdo y sellan una alianza contra ti.

7 Son los campamentos de Edóm, los ismaelitas, moabitas y agarenos; 8 Guebal, Amón y Amalec; Filistea, con los habitantes de Tiro; 9 hasta los asirios se aliaron con ellos y prestaron ayuda a los descendientes de Lot.

10 Trátalos como a Madián y como a Sísara, como a Jabín en el torrente Quisón: 11 ellos fueron exterminados en Endor y se convirtieron en abono de la tierra.

12 Trata a sus jefes como a Oreb y a Zeeb, y a sus príncipes como a Zebá y a Salmaná, 13 los que dijeron: “Conquistemos para nosotros los territorios del Señor”.

14 Conviértelos, Dios mío, en hojarasca, en paja agitada por el viento. 15 Como fuego que abrasa la selva, como llama que incendia las montañas, 16 persíguelos con tu tormenta, llénalos de terror con tu borrasca.

17 Cúbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu Nombre, Señor. 18 Queden avergonzados, aterrados para siempre, y desaparezcan llenos de confusión, 19 para que reconozcan que sólo tú llevas el nombre de “Señor”, el Altísimo sobre toda la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 84: Quam dilecta!

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 84:

1 Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

2 ¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo!

3 Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.

4 Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios.

5 ¡Felices los que habitan en tu Casa 5 y te alaban sin cesar! 6 ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación!

7 Al pasar por el valle árido, lo convierten en un oasis; caen las primeras lluvias, y lo cubren de bendiciones; 8 ellos avanzan con vigor siempre creciente hasta contemplar a Dios en Sión.

9 Señor del universo, oye mi plegaria, 9 escucha, Dios de Jacob; 10 protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido.

11 Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte; yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios antes que vivir entre malvados.

12 Porque el Señor es sol y escudo; el Señor da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud.

13 ¡Señor del universo, feliz el hombre que confía en ti!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 85: Benedixisti, Domine

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 85:

1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Salmo.

2 Fuiste propicio, Señor, con tu tierra, cambiaste la suerte de Jacob; 3 perdonaste la culpa de tu pueblo, lo absolviste de todos sus pecados; 4 reprimiste toda tu indignación y aplacaste el ardor de tu enojo.

5 ¡Restáuranos, Dios, salvador nuestro; olvida tu aversión hacia nosotros! 6 ¿Vas a estar enojado para siempre? ¿Mantendrás tu ira eternamente?

7 ¿No volverás a darnos la vida, para que tu pueblo se alegre en ti? 8 ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!

9 Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón. 10 Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra.

11 El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; 12 la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo.

13 El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. 14 La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.