Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN VESPERTINA [Día Decimoquinto]

Salmo 78: Parte I: Attendite, popule

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 78. 1-39:

1 Poema de Asaf. Finalidad del poema Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: 2 yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado.

3 Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos contaron nuestros padres, 4 no queremos ocultarlo a nuestros hijos, lo narraremos a la próxima generación: son las glorias del Señor y su poder, las maravillas que él realizó.

5 El Señor dio una norma a Jacob, estableció una ley en Israel, y ordenó a nuestros padres enseñar estas cosas a sus hijos.

6 Así las aprenderán las generaciones futuras y los hijos que nacerán después; y podrán contarlas a sus propios hijos, 7 para que pongan su confianza en Dios, para que no se olviden de sus proezas y observen sus mandamientos.

8 Así no serán como sus padres, una raza obstinada y rebelde, una raza de corazón inconstante y de espíritu infiel a Dios: 9 como los arqueros de la tribu de Efraím, que retrocedieron en el momento del combate.

10 Ellos no mantuvieron su alianza con Dios, se negaron a seguir su ley; 11 olvidaron las proezas del Señor y las maravillas que les hizo ver.

12 El Señor hizo prodigios a la vista de sus padres, en la tierra de Egipto, en los campos de Tanis; 13 abrió el Mar para darles paso y contuvo las aguas como un dique; 14 de día los guiaba con la nube y de noche, con el resplandor del fuego.

15 Partió las rocas en el desierto y les dio de beber a raudales: 16 sacó manantiales del peñasco, hizo correr las aguas como ríos.

17 Pero volvieron a pecar contra él y a rebelarse contra el Altísimo en el desierto: 18 tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida a su antojo.

19 Hablaron contra Dios, diciendo: “¿Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto? 20 Es verdad que cuando golpeó la roca, brotó el agua y desbordaron los torrentes; pero ¿podrá también darnos pan y abastecer de carne a su pueblo?”.

21 El Señor, al oírlos, se indignó, y un fuego se encendió contra Jacob; su enojo se alzó contra Israel, 22 porque no creyeron en Dios ni confiaron en su auxilio.

23 Entonces mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo: 24 hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial; 25 todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos.

26 Hizo soplar desde el cielo el viento del este, atrajo con su poder el viento del sur; 27 hizo llover sobre ellos carne como polvo y pájaros como arena del mar: 28 los dejó caer en medio del campamento, alrededor de sus carpas.

29 Ellos comieron y se hartaron, el Señor les dio lo que habían pedido; 30 pero apenas saciaron su avidez, cuando aún estaban con la boca llena, 31 la ira del Señor se desató contra ellos: hizo estragos entre los más fuertes y abatió a lo mejor de Israel.

32 A pesar de todo, volvieron a pecar y no creyeron en sus maravillas; 33 por eso él acabó sus días como un soplo, y sus años en un solo instante.

34 Cuando los hacía morir, lo buscaban y se volvían a él ansiosamente: 35 recordaban que Dios era su Roca, y el Altísimo, su libertador.

36 Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas; 37 su corazón no era sincero con él y no eran fieles a su alianza.

38 El Señor, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor: 39 sabía que eran simples mortales, un soplo que pasa y ya no vuelve.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 78: Parte II: Quoties exacerbaverunt

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 78. 40-72:

40 ¡Cuántas veces lo irritaron en el desierto y lo afligieron en medio de la soledad! 41 Volvían a tentar a Dios y a exasperar al Santo de Israel, 42 sin acordarse de lo que hizo su mano, cuando los rescató de la opresión.

43 Porque él hizo portentos en Egipto y prodigios en los campos de Tanis; 44 convirtió en sangre sus canales, y también sus ríos, para que no bebieran; 45 les mandó tábanos voraces y ranas que hacían estragos.

46 Entregó sus cosechas al pulgón y el fruto de sus trabajos a las langostas; 47 destruyó sus viñedos con el granizo y sus higueras con la helada; 48 desató la peste contra el ganado y la fiebre contra los rebaños.

49 Lanzó contra ellos el ardor de su enojo, su ira, su furor y su indignación –un tropel de mensajeros de desgracias– 50 dando así libre curso a su furor; no los quiso librar de la muerte, hizo que la peste acabara con sus vidas.

51 Hirió a los primogénitos de Egipto, a los hijos mayores de la tierra de Cam; 52 sacó a su pueblo como a un rebaño, y los guió como a ovejas por el desierto: 53 los condujo seguros y sin temor, mientras el Mar cubría a sus adversarios.

54 Los llevó hasta su Tierra santa, hasta la Montaña que adquirió con su mano; 55 delante de ellos expulsó a las naciones, les asignó por sorteo una herencia e instaló en sus carpas a las tribus de Israel.

56 Pero ellos tentaron e irritaron a Dios, no observaron los preceptos del Altísimo; 57 desertaron y fueron traidores como sus padres, se desviaron como un arco fallido.

58 Lo afligieron con sus lugares de culto, le provocaron celos con sus ídolos: 59 Dios lo advirtió y se llenó de indignación, y rechazó duramente a Israel.

60 Abandonó la Morada de Silo, la Carpa donde habitaba entre los hombres; 61 entregó su Fortaleza al cautiverio, su Arca gloriosa en manos del enemigo.

62 Entregó su pueblo a la espada, se enfureció contra su herencia; 63 el fuego devoró a sus jóvenes, y no hubo canto nupcial para sus vírgenes; 64 sus sacerdotes cayeron bajo la espada, y sus viudas no pudieron celebrar el duelo.

65 Pero el Señor se levantó como de un sueño, como un guerrero adormecido por el vino: 66 él hirió al enemigo con la espada, le infligió una derrota completa.

67 Rechazó a los campamentos de José y no eligió a la tribu de Efraím: 68 eligió a la tribu de Judá, a la montaña de Sión, su predilecta.

69 Construyó su Santuario como el cielo en lo alto, como la tierra, que cimentó para siempre; 70 y eligió a David, su servidor, sacándolo de entre los rebaños de ovejas.

71 Cuando iba detrás de las ovejas, lo llamó para que fuera pastor de Jacob, su pueblo, y de Israel, su herencia; 72 él los apacentó con integridad de corazón y los guió con la destreza de su mano.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.