Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Noveno]

Salmo 44: Deus, auribus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 44:

1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Poema.

2 Señor, nuestros padres nos contaron, y por eso llegó a nuestros oídos, la obra que hiciste antiguamente, 3 con tu propia mano, cuando ellos vivían. Tú expulsaste a las naciones para plantarlos a ellos; y para hacerlos crecer, destruiste a los pueblos.

4 No ocuparon la tierra con su espada ni su brazo les obtuvo la victoria: fue tu mano derecha y tu brazo, fue la luz de tu rostro, porque los amabas.

5 Eras tú, mi Rey y mi Dios, el que decidía las victorias de Jacob: 6 con tu auxilio embestimos al enemigo y en tu Nombre aplastamos al agresor.

7 Porque yo no confiaba en mi arco ni mi espada me dio la victoria: 8 tú nos salvaste de nuestros enemigos y confundiste a nuestros adversarios. 9 El Señor ha sido siempre nuestro orgullo: damos gracias a tu Nombre eternamente.

10 Pero ahora nos rechazaste y humillaste: dejaste de salir con nuestro ejército, 11 nos hiciste retroceder ante el enemigo y nuestros adversarios nos saquearon.

12 Nos entregaste como ovejas al matadero y nos dispersaste entre las naciones; 13 vendiste a tu pueblo por nada, no sacaste gran provecho de su venta.

14 Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, a la risa y al escarnio de los que nos rodean; 15 hiciste proverbial nuestra desgracia y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo.

16 Mi oprobio está siempre ante mí y mi rostro se cubre de vergüenza, 17 por los gritos de desprecio y los insultos, por el enemigo sediento de venganza.

18 ¡Y todo esto nos ha sobrevenido sin que nos hayamos olvidado de ti, sin que hayamos traicionado tu alianza!

19 Nuestro corazón no se volvió atrás ni nuestros pasos se desviaron de tu senda, 20 como para que nos aplastaras en un lugar desierto y nos cubrieras de tinieblas.

21 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios y recurrido a un dios extraño, 22 el Señor lo habría advertido, porque él conoce los secretos más profundos.

23 Por tu causa nos dan muerte sin cesar y nos tratan como a ovejas que van al matadero. 24 ¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate, no nos rechaces para siempre!

25 ¿Por qué ocultas tu rostro y te olvidas de nuestra desgracia y opresión? 26 Estamos hundidos en el polvo, nuestro cuerpo está pegado a la tierra. 27 ¡Levántate, ven a socorrernos; líbranos por tu misericordia!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 45: Eructavit cor meum

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 45:

1 Del maestro de coro. Según la melodía de "Los lirios". De los hijos de Coré. Poema. Canto de amor.

2 Me brota del corazón un hermoso poema, yo dedico mis versos al rey: mi lengua es como la pluma de un hábil escribiente.

3 Tú eres hermoso, el más hermoso de los hombres; la gracia se derramó sobre tus labios, porque el Señor te ha bendecido para siempre.

4 Cíñete, guerrero, la espada a la cintura; 5 con gloria y majestad, avanza triunfalmente; cabalga en defensa de la verdad y de los pobres. Tu mano hace justicia y tu derecha, proezas; 6 tus flechas son punzantes, se te rinden los pueblos y caen desfallecidos los rivales del rey.

7 Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre; el cetro de tu realeza es un cetro justiciero: 8 tú amas la justicia y odias la iniquidad. Por eso el Señor, tu Dios, prefiriéndote a tus iguales, te consagró con el óleo de la alegría: 9 tus vestiduras exhalan perfume de mirra, áloe y acacia. Las arpas te alegran desde los palacios de marfil; 10 una hija de reyes está de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.

11 ¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! Olvida tu pueblo y tu casa paterna, 12 y el rey se prendará de tu hermosura. Él es tu señor: inclínate ante él; 13 la ciudad de Tiro vendrá con regalos y los grandes del pueblo buscarán tu favor.

14 Embellecida con corales engarzados en oro 15 y vestida de brocado, es llevada hasta el rey. Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían; 16 con gozo y alegría entran al palacio real.

17 Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres, y los pondrás como príncipes por toda la tierra. 18 Yo haré célebre tu nombre por todas las generaciones: por eso, los pueblos te alabarán eternamente.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 46: Deus noster refugium

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 46:

1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Canto.

2 El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. 3 Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar; 4 aunque bramen y se agiten sus olas, y con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

5 Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. 6 El Señor está en medio de ella: nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora. 7 Tiemblan las naciones, se tambalean los reinos: él hace oír su voz y se deshace la tierra.

8 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

9 Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra: 10 elimina la guerra hasta los extremos del mundo; rompe el arco, quiebra la lanza y prende fuego a los escudos.

11 Ríndanse y reconozcan que yo soy Dios: yo estoy por encima de las naciones, por encima de toda la tierra.

12 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.