Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Cuarto]

Salmo 19: Caeli enarrant

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 19:

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; 3 un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia.

4 Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, 5 resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Allí puso una carpa para el sol, 6 y este, igual que un esposo que sale de su alcoba, se alegra como un atleta al recorrer su camino.

7 Él sale de un extremo del cielo, su órbita llega hasta el otro extremo, y no hay nada que escape a su calor.

8 La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple.

9 Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos.

10 La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.

11 Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal.

12 También a mí me instruyen: observarlos es muy provechoso. 13 Pero ¿quién advierte sus propios errores? Purifícame de las faltas ocultas.

14 Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine: entonces seré irreprochable y me veré libre de ese gran pecado.

15 ¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 20: Exaudiat te Dominus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 20:

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 El Señor te haga triunfar en el momento del peligro, que el nombre del Dios de Jacob sea tu baluarte.

3 Que él te auxilie desde su Santuario y te proteja desde Sión; 4 que se acuerde de todas tus ofrendas y encuentre aceptables tus holocaustos.

5 Que satisfaga todos tus deseos y cumpla todos tus proyectos, 6 para que aclamemos tu victoria y alcemos los estandartes en nombre de nuestro Dios. ¡Que el Señor te conceda todo lo que pides!

7 Ahora sé que el Señor ha dado la victoria a su Ungido, lo ha hecho triunfar desde su santo cielo con las proezas de su mano salvadora.

8 Unos se fían de sus carros y otros de sus caballos, pero nuestra fuerza está en el nombre de nuestro Dios. 9 Ellos tropezaron y cayeron, mientras nosotros nos mantuvimos erguidos y confiados.

10 ¡Señor, concede la victoria al rey, escúchanos cuando te invocamos!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 21: Domine, in virtute tua

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 21:

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 Señor, el rey se regocija por tu fuerza, ¡y cuánto se alegra por tu victoria! 3 Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.

4 Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito y pones en su cabeza una corona de oro puro. 5 Te pidió larga vida y se la diste: días que se prolongan para siempre.

6 Su gloria se acrecentó por tu triunfo, tú lo revistes de esplendor y majestad; 7 le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegría en tu presencia. 8 Sí, el rey confía en el Señor y con la gracia del Altísimo no vacilará.

9 Tu mano alcanzará a todos tus enemigos, tu derecha vencerá a los que te odian. 10 Los convertirás en un horno encendido, cuando se manifieste tu presencia. El Señor los consumirá con su enojo, el fuego los destruirá por completo: 11 eliminarás su estirpe de la tierra, y a sus descendientes de entre los hombres.

12 Ellos trataron de hacerte mal, urdieron intrigas, pero sin resultado: 13 porque tú harás que vuelvan la espalda, apuntándoles a la cara con tus arcos.

14 ¡Levántate, Señor, con tu fuerza, para que cantemos y celebremos tus proezas!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.