Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Vigésimo Séptimo]

Salmo 120: Ad Dominum

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 120:

1 Canto de peregrinación En mi aflicción invoqué al Señor , y él me respondió. 2 ¡Líbrame, Señor, de los labios mentirosos y de la lengua traicionera.

3 ¿Con qué te castigará el Señor, lengua traicionera? 4 Con flechas afiladas de guerrero y con brasas de retama.

5 ¡Ay de mí, que estoy desterrado en Mésec, y vivo en los campamentos de Quedar! 6 Mucho tiempo he convivido con los que odian la paz. 7 Cuando yo hablo de paz, ellos declaran la guerra.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 121: Levavi oculos

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 121:

1 Canto de peregrinación. Levanto mis ojos a las montañas: ¿de dónde me vendrá la ayuda? 2 La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

3 Él no dejará que resbale tu pie: ¡tu guardián no duerme! 4 No, no duerme ni dormita él guardián de Israel.

5 El Señor es tu guardián, es la sombra protectora a tu derecha: 6 de día, no te dañará el sol, ni la luna de noche.

7 El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida. 8 Él te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 122: Laetatus sum

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 122:

1 Canto de peregrinación. De David. ¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”!

2 Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. 3 Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa.

4 Allí suben las tribus, las tribus del Señor –según es norma en Israel– para celebrar el nombre del Señor. 5 Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David.

6 Auguren la paz a Jerusalén: “¡Vivan seguros los que te aman! 7 ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!”.

8 Por amor a mis hermanos y amigos, diré: “La paz esté contigo”. 9 Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 123: Ad te levavi oculos meus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 123:

1 Canto de peregrinación. Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo.

2 Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor, y los ojos de la servidora en las manos de su dueña: así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.

3 ¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios! 4 Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 124: Nisi quia Dominus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 124:

1 Canto de peregrinación. De David. Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte – que lo diga Israel – 2 si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros, 3 nos habrían devorado vivos. Cuando ardió su furor contra nosotros, 4 las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, 5 nos habrían sumergido las aguas turbulentas.

6 ¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa de sus dientes! 7 Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos.

8 Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 125: Qui confidunt

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 125:

1 Canto de peregrinación. Los que confían en el Señor son como el monte Sión, que permanece inconmovible para siempre.

2 Jerusalén está rodeada de montañas: así rodea el Señor a su pueblo, desde ahora y para siempre.

3 No permanecerá el cetro de los malvados sobre la herencia de los justos; no sea que también los justos inclinen sus manos a la maldad.

4 Colma de bienes, Señor, a los buenos y a los rectos de corazón. 5 ¡Que el Señor haga ir con los malvados a los que se desvían por caminos tortuosos! ¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.