Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Vigésimo Sexto]

Salmo Sal. 119: IV: Nun Lucerna pedibus meis

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 119. 105-144:

Nun 105 Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino. 106 Hice el juramento –y lo sostengo– de cumplir tus justas decisiones. 107 Estoy muy afligido, Señor: vivifícame, conforme a tu palabra. 108 Acepta, Señor, las ofrendas de mis labios, y enséñame tus decisiones.

109 Mi vida está en constante peligro, pero yo no me olvido de tu ley. 110 Los pecadores me tienden una trampa, pero yo no me aparto de tus preceptos. 111 Tus prescripciones son mi herencia para siempre, porque alegran mi corazón. 112 Estoy decidido a cumplir tus preceptos, siempre y a la perfección

Sámec 113 Detesto la doblez del corazón y amo tu ley, 114 Tú eres mi amparo y mi escudo: yo espero en tu palabra. 115 Que los malvados se aparten de mí: yo cumpliré los mandamientos de mi Dios. 116 Sé mi sostén conforme a tu promesa, y viviré: que mi esperanza no quede defraudada.

117 Dame tu apoyo y seré salvado, y fijaré la mirada en tus preceptos. 118 Tú abandonas a los que se desvían de tus preceptos, porque todo lo que piensan es mentira. 119 Tú eliminas como escoria a los impíos, por eso amo tus prescripciones. 120 Mi carne se estremece de temor por ti, y respeto tus decisiones.

Ain 121 He obrado conforme al derecho y a la justicia: no me entregues a mis opresores. 122 Otorga una garantía a mi favor, para que no me opriman los orgullosos. 123 Mis ojos se consumen por tu salvación y por tu promesa de justicia. 124 Trátame conforme a tu bondad, y enséñame tus preceptos.

125 Yo soy tu servidor: instrúyeme, y así conoceré tus prescripciones. 126 Ha llegado, Señor, el tiempo de obrar; han quebrantado tu ley. 127 Por eso amo tus mandamientos y los prefiero al oro más fino. 128 Por eso me guío por tus preceptos y aborrezco todo camino engañoso.

Pe 129 Tus prescripciones son admirables: por eso las observo. 130 La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. 131 Abro mi boca y aspiro hondamente, porque anhelo tus mandamientos. 132 Vuelve tu rostro y ten piedad de mí; es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre.

133 Afirma mis pasos conforme a tu palabra, para que no me domine la maldad. 134 Líbrame de la opresión de los hombres, y cumpliré tus mandamientos. 135 Que brille sobre mí la luz de tu rostro, y enséñame tus preceptos. 136 Ríos de lágrimas brotaron de mis ojos, porque no se cumple tu ley.

Sade 137 Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos. 138 Tú impones tus prescripciones con justicia y con absoluta lealtad. 139 El celo me consume, porque mis adversarios olvidan tu palabra. 140 Tu palabra está bien acrisolada, y por eso la amo.

141 Soy pequeño y despreciable, pero no olvido tus preceptos. 142 Tu justicia es eterna y tu ley es la verdad. 143 Cuando me asalta la angustia y la opresión, tus mandamientos son toda mi alegría. 144 La justicia de tus prescripciones es eterna; instrúyeme y viviré.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.