Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Vigésima Cuarto]

Salmo 116: Dilexi, quoniam

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 116:

1 Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica, 2 porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco.

3 Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, caí en la angustia y la tristeza; 4 entonces invoqué al Señor: “¡Por favor, sálvame la vida!”.

5 El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo; 6 el Señor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salvó.

7 Alma mía, recobra la calma, porque el Señor ha sido bueno contigo. 8 Él libró mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.

9 Yo caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes.

10 Tenía confianza, incluso cuando dije: “¡Qué grande es mi desgracia!”. 11 Yo, que en mi turbación llegué a decir: “¡Los hombres son todos mentirosos!”.

12 ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

13 Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. 14 Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo.

15 ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! 16 Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas.

17 Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. 18 Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo, 19 en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 117: Laudate Dominum

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 117:

1 ¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!

2 Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 118: Confitemini Domino

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 118:

1 ¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2 Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor!

3 Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! 4 Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor!

5 En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó dándome un alivio. 6 El Señor está conmigo: no temeré; ¿qué podrán hacerme los hombres? 7 El Señor está conmigo y me ayuda: yo veré derrotados a mis adversarios.

8 Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; 9 es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.

10 Todos los paganos me rodearon, pero yo los derroté en el nombre del Señor; 11 me rodearon por todas partes, pero yo los derroté en el nombre del Señor; 12 me rodearon como avispas, ardían como fuego en las espinas, pero yo los derroté en el nombre del Señor.

13 Me empujaron con violencia para derribarme, pero el Señor vino en mi ayuda. 14 El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación.

15 Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos: "La mano del Señor hace proezas, 16 la mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas".

17 No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. 18 El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte.

19 "Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor". 20 "Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella".

21 Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

22 La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. 23 Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. 24 Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.

25 Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. 26 ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: 27 el Señor es Dios, y él nos ilumina. "Ordenen una procesión con ramas frondosas hasta los ángulos del altar". 28 Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mío, yo te glorifico.

29 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.