Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Segundo]

Salmo 9: Confitebor tibi

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 9a:

1 Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo de David.

Alef 2 Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas. 3 Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo.

Bet 4 Cuando retrocedían mis enemigos, tropezaron y perecieron delante de ti, 5 porque tú defendiste mi derecho y mi causa, sentándote en el trono como justo Juez.

Guímel 6 Escarmentaste a las naciones, destruiste a los impíos y borraste sus nombres para siempre; 7 desapareció el enemigo: es una ruina irreparable; arrasaste las ciudades, y se perdió hasta su recuerdo.

He 8 Pero el Señor reina eternamente y establece su trono para el juicio: 9 él gobierna al mundo con justicia y juzga con rectitud a las naciones.

Vau 10 El Señor es un baluarte para el oprimido, un baluarte en los momentos de peligro. 11 ¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre, porque tú no abandonas a los que te buscan!

Zain 12 Canten al Señor, que reina en Sión, proclamen entre los pueblos sus proezas. 13 Porque él pide cuenta de la sangre, se acuerda de los pobres y no olvida su clamor.

Jet 14 El Señor se apiadó de mí, contempló mi aflicción; me tomó y me alzó de las puertas de la Muerte, 15 para que pudiera proclamar sus alabanzas y alegrarme por su victoria en las puertas de Sión.

Tet 16 Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron, su pie quedó atrapado en la red que ocultaron. 17 El Señor se dio a conocer, hizo justicia, y el impío se enredó en sus propias obras.

Iod 18 Vuelvan al Abismo los malvados, todos los pueblos que se olvidan de Dios. Caf 19 Porque el pobre no será olvidado para siempre ni se malogra eternamente la esperanza del humilde.

20 ¡Levántate, Señor! Que los hombres no se envanezcan, y las naciones sean juzgadas en tu presencia. 21 Infúndeles pánico, Señor, para que aprendan que no son más que hombres.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 10: Ut quid, Domine?

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 10:

Lámed 1 ¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te ocultas en los momentos de peligro? 2 El pobre se consume por la soberbia del malvado y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él.

Nun 3 Porque el malvado se jacta de su ambición, el codicioso blasfema y menosprecia al Señor; 4 el impío exclama en el colmo de su arrogancia: "No hay ningún Dios que me pida cuenta". Esto es lo único que piensa.

5 Sus caminos prosperan constantemente; tus juicios, allá arriba, lo tienen sin cuidado; elimina de un soplo a todos sus rivales 6 y se dice a sí mismo: "No vacilaré, seré siempre feliz, no tendré contrariedades".

Pe 7 Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de violencias; detrás de sus palabras hay malicia y opresión; 8 se pone al acecho en los poblados y mata al inocente en lugares ocultos. Sus ojos espían a los débiles; 9 acecha ocultamente como el león en su guarida; se agazapa para atrapar al pobre, y lo atrapa arrastrándolo en sus redes.

10 Espía, se inclina, se dobla, y cae sobre el débil con todas sus fuerzas. 11 Luego piensa: "Dios lo olvida; aparta su rostro y nunca ve nada".

Cof 12 ¡Levántate, Señor Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres! 13 ¿Por qué el malvado desprecia a Dios, pensando que tú no pides cuenta?

Res 14 Pero tú lo estás viendo: tú consideras los trabajos y el dolor, para tomarlos en tus propias manos. El débil se encomienda a ti; tú eres el protector del huérfano.

Sin 15 ¡Quiebra el brazo del malvado y del impío, castiga su malicia y no subsistirá! 16 El Señor reina para siempre y los paganos desaparecerán de la tierra.

Tau 17 Tú, Señor, escuchas los deseos de los pobres, los reconfortas y les prestas atención. 18 Tú haces justicia al huérfano y al oprimido: ¡que el hombre hecho de tierra no infunda más temor!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 11: In Domino confido

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 11:

1 Del maestro de coro. De David. Yo tengo mi refugio en el Señor, ¿cómo pueden decirme entonces: "Escapa a la montaña como un pájaro, 2 porque los malvados tienden su arco y ajustan sus flechas a la cuerda, para disparar desde la penumbra contra los rectos de corazón? 3 Cuando ceden los cimientos, ¿qué puede hacer el justo?".

4 Pero el Señor está en su santo Templo, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos observan el mundo, sus pupilas examinan a los hombres: 5 el Señor examina al justo y al culpable, y odia al que ama la violencia.

6 Que él haga llover brasas y azufre sobre los impíos, y les toque en suerte un viento abrasador. 7 Porque el Señor es justo y ama la justicia, y los que son rectos verán su rostro.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.