Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Décimo Séptimo]

Salmo 86: Inclina, Domine

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 86:

1 Oración de David. Inclina tu oído, Señor, respóndeme, porque soy pobre y miserable; 2 protégeme, porque soy uno de tus fieles, salva a tu servidor que en ti confía.

3 Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día; 4 reconforta el ánimo de tu servidor, porque a ti, Señor, elevo mi alma.

5 Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan: 6 ¡atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi súplica!

7 Yo te invoco en el momento de la angustia, porque tú me respondes. 8 No hay otro dios igual a ti, Señor, ni hay obras como las tuyas.

9 Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti, y glorificarán tu Nombre, Señor, 10 porque tú eres grande, Dios mío, y eres el único que hace maravillas.

11 Indícame tu camino, Señor, para que yo viva según tu verdad; orienta totalmente mi corazón al temor de tu Nombre.

12 Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón, y glorificaré tu Nombre eternamente; 13 porque es grande el amor que me tienes, y tú me libraste del fondo del Abismo.

14 Dios mío, los orgullosos se levantaron contra mí, y una banda de forajidos atenta contra mi vida sin preocuparse para nada de ti.

15 Pero tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarte, rico en amor y fidelidad, 16 vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí; fortalece a tu servidor, salva al hijo de tu servidora.

17 Dame una prueba de tu bondad, para que mis adversarios queden confundidos, al ver que tú, Señor, eres mi ayuda y mi consuelo.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 87: Fundamenta ejus

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 87:

1 De los hijos de Coré. Salmo. Canto. ¡Esta es la Ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas! 2 Él ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob.

3 Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios: 4 “Contaré a Egipto y a Babilonia entre aquellos que me conocen; filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella”.

5 Así se hablará de Sión: “Este, y también aquel, han nacido en ella, y el Altísimo en persona la ha fundado”.

6 Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá: “Este ha nacido en ella”. 7 Y todos cantarán, mientras danzan: “Todas mis fuentes de vida están en ti”.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 88: Domine, Deus

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 88:

1 Canto. Salmo de los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para la aflicción. Poema de Hemán, el Aborigen.

2 ¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti: 3 que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor!

4 Porque estoy saturado de infortunios, y mi vida está al borde del Abismo; 5 me cuento entre los que bajaron a la tumba, y soy como un hombre sin fuerzas.

6 Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano.

7 Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas; 8 tu indignación pesa sobre mí, y me estás ahogando con tu oleaje.

9 Apartaste de mí a mis conocidos, me hiciste despreciable a sus ojos; estoy prisionero, sin poder salir, 10 y mis ojos se debilitan por la aflicción. Yo te invoco, Señor, todo el día, con las manos tendidas hacia ti. 11 ¿Acaso haces prodigios por los muertos, o se alzan los difuntos para darte gracias?

12 ¿Se proclama tu amor en el sepulcro, o tu fidelidad en el reino de la muerte? 13 ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas, o tu justicia en la tierra del olvido?

14 Yo invoco tu ayuda, Señor, desde temprano te llega mi plegaria: 15 ¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué me ocultas tu rostro?

16 Estoy afligido y enfermo desde niño, extenuado bajo el peso de tus desgracias; 17 tus enojos pasaron sobre mí, me consumieron tus terribles aflicciones.

18 Me rodean todo el día como una correntada, me envuelven todos a la vez. 19 Tú me separaste de mis parientes y amigos, y las tinieblas son mis confidentes.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.