Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Undécimo]

Salmo 56: Miserere mei, Deus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 56:

1 Del maestro de coro. Según la melodía de "La paloma de los dioses lejanos". De David. Mictán. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat.

2 Ten piedad de mí, Señor, porque me asedian, todo el día me combaten y me oprimen: 3 mis enemigos me asedian sin cesar, son muchos los que combaten contra mí.

4 Cuando me asalta el temor, yo pongo mi confianza en ti, Dios Altísimo; 5 confío en Dios y alabo su Palabra, confío en él y ya no temo: ¿qué puede hacerme un simple mortal?

6 Me afligen constantemente con sus palabras, sólo piensan en hacerme daño; 7 conspiran, se esconden y siguen mis rastros, esperando la ocasión de quitarme la vida.

8 ¿Podrán librarse a pesar de su maldad? ¡Derriba a esa gente, Dios mío, con tu enojo! 9 Tú has anotado los pasos de mi destierro, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!: ¿acaso no está todo registrado en tu Libro?

10 Mis enemigos retrocederán cuando te invoque. Yo sé muy bien que Dios está de mi parte; 11 confío en Dios y alabo su palabra; 12 confío en él y ya no temo: ¿qué pueden hacerme los hombres?

13 Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice: te ofreceré sacrificios de alabanza, 14 porque tú libraste mi vida de la muerte y mis pies de la caída, para que camine delante de Dios en la luz de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 57: Miserere mei, Deus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 57:

1 Del maestro de coro. "No destruyas". De David. Mictán. Cuando, huyendo de Saúl, se escondió en la cueva.

2 Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia.

3 Invocaré a Dios, el Altísimo, al Dios que lo hace todo por mí: 4 él me enviará la salvación desde el cielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad!

5 Yo estoy tendido en medio de leones que devoran con avidez a los hombres; sus dientes son lanzas y flechas, su lengua, una espada afilada.

6 ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!

7 Ellos tendieron una red a mi paso, para que yo sucumbiera; cavaron una fosa ante mí, pero cayeron en ella.

8 Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar al son de instrumentos: 9 ¡despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y cítara, para que yo despierte a la aurora!

10 Te alabaré en medio de los pueblos, Señor, te cantaré entre las naciones, 11 porque tu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad hasta las nubes.

12 ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 58: si vere utique

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 58:

1 Del maestro de coro. "No destruyas". De David. Mictán.

2 ¿Acaso ustedes, los poderosos, pronuncian realmente sentencias justas y gobiernan a los hombres con rectitud? 3 ¡No! Ustedes cometen injusticias a plena conciencia y favorecen la opresión en la tierra.

4 Los impíos están extraviados desde el seno materno; desde su nacimiento se descarriaron los impostores. 5 Tienen un veneno semejante al de las víboras; son como una serpiente sorda, que cierra los oídos, 6 para no oír la voz del encantador, la voz del mago que ejerce su arte con destreza.

7 Rómpeles, Dios mío, los dientes en la boca; arráncales, Señor, esos colmillos de leones. 8 Que se diluyan como agua que se evapora; que se marchiten como hierba pisoteada.

9 Sean como una babosa que se deshace al pasar, como un aborto de mujer que no llegó a ver el sol. 10 Que los arrastre el vendaval -verdes o quemados- antes que produzcan espinas como una zarza.

11 El justo se alegrará al contemplar la Venganza y lavará sus pies en la sangre de los impíos. 12 Entonces dirán los hombres: "Sí, el justo recibe su recompensa; sí, hay un Dios que hace justicia en la tierra".

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.