Liturgia ANGLICANA

ORACIÓN MATUTINA [Día Décimo]

Salmo 50: Deus deorum

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 50:

1 Salmo de Asaf. El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso.

2 El Señor resplandece desde Sión, que es el dechado de toda hermosura: 3 ya viene nuestro Dios, y no callará; un fuego devorador lo precede, la tempestad ruge a su alrededor.

4 Él llama desde lo alto al cielo y a la tierra, para entablar un juicio contra su pueblo: 5 "Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi alianza con un sacrificio".

6 ¡Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único Juez!

7 "Escucha, pueblo mío, yo te hablo; Israel, voy a alegar contra ti: yo soy el Señor, tu Dios.

8 No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia! 9 Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales.

10 Porque son mías todas las fieras de la selva, y también el ganado de las montañas más altas. 11 Yo conozco los pájaros de los montes y tengo ante mí todos los animales del campo.

12 Si tuviera hambre, no te lo diría, porque es mío el mundo y todo lo que hay en él. 13 ¿Acaso voy a comer la carne de los toros o a beber la sangre de los cabritos?

14 Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo; 15 invócame en los momentos de peligro: yo te libraré, y tú me glorificarás".

16 Dios dice al malvado: "¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi alianza con tu boca, 17 tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras?

18 Si ves a un ladrón, tratas de emularlo; haces causa común con los adúlteros; 19 hablas mal sin ningún reparo y tramas engaños con tu lengua; 20 te sientas a conversar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu propia madre.

21 Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré* cara a cara. 22 Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios, no sea que yo los destruya sin remedio.

23 El que ofrece sacrificios de alabanza, me honra de verdad; y al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios".

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 51: Miserere mei, Deus

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 51:

1 Del maestro de coro. Salmo de David. 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

3 ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4 ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!

5 Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. 6 Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; 7 yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre.

8 Tú amas la sinceridad del corazón y me enseñas la sabiduría en mi interior. 9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

10 Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. 11 Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas.

12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. 13 No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.

14 Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15 yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.

16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! 17 Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.

18 Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19 mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

20 Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén. 21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales -las oblaciones y los holocaustos- y se ofrecerán novillos en tu altar.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 52: Quid gloriaris?

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 52:

1 Del maestro de coro. Poema de David. 2 Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl, diciéndole: "David ha entrado en casa de Ajimélec".

3 ¿Por qué te jactas de tu malicia, hombre prepotente y sin piedad? 4 Estás todo el día tramando maldades, tu lengua es como navaja afilada, y no haces más que engañar.

5 Prefieres el mal al bien, la mentira a la verdad; 6 amas las palabras hirientes, ¡lengua mentirosa!

7 Por eso Dios te derribará, te destruirá para siempre, te arrojará de tu carpa, te arrancará de la tierra de los vivientes.

8 Al ver esto, los justos sentirán temor y se reirán de él, diciendo: 9 "Este es el hombre que no puso su refugio en Dios, sino que confió en sus muchas riquezas y se envalentonó por su maldad".

10 Yo, en cambio, como un olivo frondoso en la Casa de Dios, he puesto para siempre mi confianza en la misericordia del Señor.

11 Te daré gracias eternamente por lo que has hecho, y proclamaré la bondad de tu Nombre delante de tus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.