Liturgia ANGLICANA

DOMINGO de PENTECOSTÉS [DOMINGO de PENTECOSTÉS]

MISA

Oración COLECTA: Dios omnipotente, en este día abriste el camino de la vida eterna a toda raza y nación por el don prometido de tu Espíritu Santo: Esparce este don sobre todo el mundo por la predicación del Evangelio, para que llegue a los confines de la tierra; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

LECTURAS

Ciclo A

LECTURA, Ciclo A , DOMINGO de PENTECOSTÉS

***

Hech. 2. 1-11:

1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3 Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. 6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

SALMO, Ciclo A , DOMINGO de PENTECOSTÉS

Página del L.O.C: 629

***

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 104. 25-32:

25 Allí está el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños. 26 Por él transitan las naves, y ese Leviatán que tú formaste para jugar con él.

27 Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo: 28 se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados.

29 Si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. 30 Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.

31 ¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! 32 Él mira, y la tierra se estremece; toca las montañas, y echan humo.

EPÍSTOLA, Ciclo A , DOMINGO de PENTECOSTÉS

***

1 Cor. 12. 4-13:

4 Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. 5 Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. 6 Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. 7 En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

8 El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu; 9 a otro, la fe, también en el mismo Espíritu. A este se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu; 10 a aquel, el don de hacer milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas. 11 Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere.

12 Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. 13 Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y griegos, esclavos y hombres libres– y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

+ EVANGELIO, Ciclo A , DOMINGO de PENTECOSTÉS

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN

Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor!

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Jn. 20. 19-23:

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes».

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

El Evangelio del Señor
Pueblo: Te Alabamos, Cristo Señor.

Ciclo B

LECTURA, Ciclo B , DOMINGO de PENTECOSTÉS

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Hech. 2. 1-11:

1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3 Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. 6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

SALMO, Ciclo B , DOMINGO de PENTECOSTÉS

Página del L.O.C: 629

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 104. 25-32:

25 Allí está el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños. 26 Por él transitan las naves, y ese Leviatán que tú formaste para jugar con él.

27 Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo: 28 se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados.

29 Si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. 30 Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.

31 ¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! 32 Él mira, y la tierra se estremece; toca las montañas, y echan humo.

EPÍSTOLA, Ciclo B , DOMINGO de PENTECOSTÉS

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1 Cor. 12. 4-13:

4 Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. 5 Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. 6 Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. 7 En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

8 El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu; 9 a otro, la fe, también en el mismo Espíritu. A este se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu; 10 a aquel, el don de hacer milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas. 11 Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere.

12 Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. 13 Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo –judíos y griegos, esclavos y hombres libres– y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

+ EVANGELIO, Ciclo B , DOMINGO de PENTECOSTÉS

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN

Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor!

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Jn. 14. 8-17:

8 Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta». 9 Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”?

10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

11 Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

12 Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre.

13 Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14 Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.

15 Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.

16 Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: 17 el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.

El Evangelio del Señor
Pueblo: Te Alabamos, Cristo Señor.

Ciclo C

LECTURA, Ciclo C , DOMINGO de PENTECOSTÉS

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Gn. 11. 1-9:

1 Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. 2 Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. 3 Entonces se dijeron unos a otros: «¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego». Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. 4 Después dijeron: «Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra».

5 Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, 6 y dijo: «Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. 7 Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros». 8 Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. 9 Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.

Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

SALMO, Ciclo C , DOMINGO de PENTECOSTÉS

Página del L.O.C: 525

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SALMOS RESPONSORIALES Sal. 33. 12-22:

12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia!

13 El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres; 14 él mira desde su trono a todos los habitantes de la tierra; 15 modela el corazón de cada uno y conoce a fondo todas sus acciones.

16 El rey no vence por su mucha fuerza ni se libra el guerrero por su gran vigor; 17 de nada sirven los caballos para la victoria: a pesar de su fuerza no pueden salvar.

18 Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 19 para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

20 Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 21 Nuestro corazón se regocija en él: nosotros confiamos en su santo Nombre.

22 Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

EPÍSTOLA, Ciclo C , DOMINGO de PENTECOSTÉS

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Hech. 2. 1-11:

1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. 3 Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. 6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

+ EVANGELIO, Ciclo C , DOMINGO de PENTECOSTÉS

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN

Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor!

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Jn. 7. 37-39a:

37 El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó: «El que tenga sed, venga a mí; y beba 38 el que cree en mí». Como dice la Escritura: De su seno brotarán manantiales de agua viva.

39 Él se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.

El Evangelio del Señor
Pueblo: Te Alabamos, Cristo Señor.