Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : VIERNES 10 - TdP

PRIMERA LECTURA
Lectura, año I: Ef. 3. 1-13
PABLO, MINISTRO DEL MISTERIO DE CRISTO
Ef. 3. 1-13:

1 Por eso yo, Pablo, estoy preso por Cristo Jesús, a causa de ustedes, los de origen pagano. 2 Porque seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. 3 Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. 4 Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, 5 que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. 6 Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. 7 De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.

8 Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, 9 y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, 10 para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia. 11 Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, 12 por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él. 13 Les pido, por lo tanto, que no se desanimen a causa de las tribulaciones que padezco por ustedes: ¡ellas son su gloria!

Responsorio [ Ef. 3. 8-9; Ef. 3. 10; Sal. 146. 2-3 ]

Ef. 3. 8-9: R.

8 Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, 9 y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas,
Ef. 3. 10: *.

10 para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 146. 2-3: V.

2 El Señor reconstruye a Jerusalén y congrega a los dispersos de Israel; 3 sana a los que están afligidos y les venda las heridas.
Lectura, año II: 1 Rey. 16. 29-34; 1 Rey. 17. 1-7
PRINCIPIO DEL MINISTERIO DEL PROFETA ELÍAS EN TIEMPO DE AJAB, REY DE ISRAEL
1 Rey. 16. 29-34:

29 Ajab, hijo de Omrí, comenzó a reinar sobre Israel el trigésimo octavo año de Asá, rey de Judá, y reinó sobre Israel, en Samaría, durante veintidós años. 30 Ajab, hijo de Omrí, hizo lo que es malo a los ojos del Señor, más que todos sus predecesores. 31 Y como si no le hubiera bastado persistir en los pecados de Jeroboám, hijo de Nebat, tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y se postró delante de él. 32 Erigió además un altar a Baal en el templo que le había construido en Samaría. 33 Ajab hizo también el Poste sagrado, y continuó provocando la indignación del Señor, el Dios de Israel, más que todos los reyes que lo habían precedido.

34 En su tiempo, Jiel de Betel reconstruyó Jericó: poner los cimientos le costó la vida de Abirám, su primogénito, y asentar las puertas le costó la vida de Segub, su hijo menor, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Josué, hijo de Nun.
1 Rey. 17. 1-7:

1 Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: “¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!”.

2 La palabra del Señor le llegó en estos términos: 3 “Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. 4 Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento”. 5 Él partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. 6 Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

7 Pero, al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región.

Responsorio [ Sal. 144. 15. 20. 1 ]

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 144. 15. 20. 1: Cfr. .

15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das la comida a su tiempo;

20 el Señor protege a todos sus amigos y destruye a los malvados.

1 Himno de David. La grandeza de Dios en sus acciones Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente;
SEGUNDA LECTURA
Lectura, año II: Jn. 20. 21-23; Cant. 6. 8; Ef. 4. 4-6
Del tratado sobre «La unidad de la Iglesia Católica» de san Cipriano, obispo y mártir
(4-5: CCL 3, 251-252)
Sobre todo, los obispos deben afirmar y defender la unidad
Jn. 20. 21-23:

21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes».

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».
Cant. 6. 8:

8 Son sesenta las reinas, ochenta las concubinas, e innumerables las jóvenes.
Ef. 4. 4-6:

4 Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. 5 Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. 6 Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.