Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : SÁBADO 9 - TdP

PRIMERA LECTURA
Lectura, año I: 2 Rey. 13. 10-25
REINADO DE JOÁS EN ISRAEL. MUERTE DEL PROFETA ELISEO
2 Rey. 13. 10-25:

10 El trigésimo séptimo año de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaría, Joás, hijo de Joacaz, y reinó dieciséis años. 11 Él hizo lo que es malo a los ojos del Señor; no se apartó de ninguno de los pecados con que Jeroboám, hijo de Nebat, había hecho pecar a Israel, y persistió en ellos.

12 El resto de los hechos de Joás y todo lo que él hizo, así como la valentía con que luchó contra Amasías, ¿no está escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel? 13 Joás se fue a descansar con sus padres, y Jeroboám se sentó en su trono. Joás fue sepultado en Samaría con los reyes de Israel.

14 Eliseo contrajo la enfermedad que lo llevaría a la muerte. Joás, rey de Israel, bajó a visitarlo y se echó llorando sobre su rostro, mientras decía: “¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!”. 15 Eliseo le dijo: “Toma un arco y unas flechas”. Él tomó un arco y unas flechas, 16 y Eliseo dijo al rey de Israel: “Tiende el arco”. Él lo tendió; Eliseo puso sus manos sobre las manos del rey, 17 y dijo: “Abre la ventana que da hacia el este”. Él la abrió, y Eliseo dijo: “¡Tira!”. Cuando el rey tiró, Eliseo dijo: “¡Flecha de victoria para el Señor! ¡Flecha de victoria contra Arám! Tú derrotarás a Arám en Afec hasta el exterminio”.

18 Luego dijo Eliseo: “Toma las flechas”. Él las tomó, y Eliseo dijo al rey de Israel: “¡Lánzalas contra la tierra!”. Él las lanzó tres veces y se detuvo. 19 El hombre de Dios se irritó contra él y le dijo: “Si hubieras golpeado cinco o seis veces, habrías derrotado a Arám hasta el exterminio; pero ahora, no derrotarás a Arám más que tres veces”.

20 Eliseo murió y lo enterraron. Había unas bandas moabitas que todos los años incursionaban por el país. 21 Una vez, unos que estaban enterrando a un hombre, al divisar a una de esas bandas, arrojaron al muerto en la tumba de Eliseo y se fueron. Y apenas el muerto tocó los huesos de Eliseo, revivió y se puso de pie.

22 Jazael, rey de Arám, había oprimido a Israel durante todo el tiempo de Joacaz. 23 Pero el Señor se apiadó de los israelitas y les tuvo compasión; se volvió hacia ellos a causa de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos: hasta entonces, él no los había arrojado lejos de su presencia. 24 Jazael, rey de Arám, murió, y su hijo Ben Hadad reinó en lugar de él. 25 Entonces Joás, hijo de Joacaz, recuperó del poder de Ben Hadad, hijo de Jazael, las ciudades que Jazael había arrebatado con las armas a su padre Joacaz. Joás lo derrotó tres veces, y así recuperó las ciudades de Israel.

Responsorio [ Ecli. 48. 12; Ecli. 48. 14; Sal. 91. 13; ]

Ecli. 48. 12: R.

12 Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.
Ecli. 48. 14: *.

14 En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 91. 13: V.

13 El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano:
Lectura, año II: 1 Rey. 8. 1-21
SOLEMNE DEDICACIÓN DEL TEMPLO
1 Rey. 8. 1-21:

1 Entonces Salomón reunió junto a él en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los príncipes de las casas paternas de los israelitas, para subir el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David, o sea, desde Sión. 2 Todos los hombres de Israel se reunieron junto al rey Salomón en el mes de Etaním –el séptimo mes– durante la Fiesta. 3 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el Arca, 4 y subieron el Arca del Señor, con la Carpa del Encuentro y todos los objetos sagrados que había en la Carpa. Los que trasladaron todo eso fueron los sacerdotes y los levitas. 5 Mientras tanto, el rey Salomón y toda la comunidad de Israel reunida junto a él delante del Arca, sacrificaban carneros y toros, en tal cantidad que no se los podía contar ni calcular.

6 Los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza en su sitio, en el lugar santísimo de la Casa –el Santo de los santos– bajo las alas de los querubines. 7 Porque los querubines desplegaban sus alas sobre el sitio destinado al Arca, y resguardaban por encima el Arca y sus andas. 8 Las andas eran tan largas que sus extremos se veían desde el Santo, por delante del lugar santísimo, aunque no se las veía desde afuera. Allí han estado hasta el día de hoy. 9 En el Arca se encontraban únicamente las dos tablas de piedra que Moisés, en el Horeb, había depositado allí: las tablas de la Alianza que el Señor había hecho con los israelitas a su salida de Egipto.

10 Mientras los sacerdotes salían del Santo, la nube llenó la Casa del Señor, 11 de manera que los sacerdotes no pudieron continuar sus servicios a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba la Casa. 12 Entonces Salomón dijo: “El Señor ha decidido habitar en la nube oscura.

13 Sí, yo te he construido la Casa de tu señorío, un lugar donde habitarás para siempre”.

14 Después el rey se volvió y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras esta permanecía de pie. 15 Él dijo: “Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su boca había anunciado a mi padre David, cuando le dijo: 16 ‘Desde el día en que hice salir de Egipto a mi pueblo Israel, no había elegido ninguna ciudad, entre todas las tribus de Israel, para que allí se edificara una Casa donde residiera mi Nombre, sino que elegí a David para que estuviera al frente de mi pueblo Israel’. 17 Mi padre David pensó edificar una Casa para el Nombre del Señor, el Dios de Israel. 18 Pero el Señor dijo a mi padre David: ‘Tú has pensado edificar una Casa para mi Nombre, y has hecho bien al pensar así. 19 Sin embargo, no serás tú el que edificará la Casa, sino un hijo nacido de tus entrañas: él construirá la Casa para mi Nombre’. 20 Y el Señor cumplió la palabra que había dicho: yo he sucedido a mi padre David, y me he sentado en el trono de Israel, como lo había dicho el Señor. Yo edifiqué la Casa para el Nombre del Señor, 21 y allí he asignado un lugar para el Arca, donde se encuentra la Alianza que el Señor concluyó con nuestros padres cuando los hizo salir del país de Egipto”.

Responsorio [ Apoc. 11. 4; Apoc. 3. 4 ]

Apoc. 11. 4: R.
4 Estos dos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra.
Apoc. 3. 4: V.
4 Sin embargo, tienes todavía en Sardes algunas personas que no han manchado su ropa: ellas me acompañarán vestidas de blanco, porque lo han merecido.
SEGUNDA LECTURA
Lectura, año I: Mt. 12. 33; Sal. 32. 9; 1 Cor. 6. 9-10; 1 Cor. 1. 20-23;
De la «Carta a los Efesios» de san Ignasio de Antioquía, obispo y mártir.
[Textos bíblicos citados en la carta]
Mt. 12. 33:

33 Supongan que el árbol es bueno: el fruto también será bueno. Supongan que el árbol es malo: el fruto también será malo. Porque el árbol se conoce por su fruto.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 32. 9:

9 porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste.
1 Cor. 6. 9-10:

9 ¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios.
1 Cor. 1. 20-23:

20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? 21 En efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación. 22 Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, 23 nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos,