Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : SÁBADO 10 - TdP

PRIMERA LECTURA
Lectura, año I: Ef. 4. 1-16
EL CUERPO DE CRISTO SE CONSTRUYE EN LA UNIDAD
Ef. 4. 1-16:

1 Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. 2 Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. 3 Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz. 4 Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. 5 Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. 6 Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

7 Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. 8 Por eso dice la Escritura: Cuando subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos y repartió dones a los hombres.

9 Pero si decimos que subió, significa que primero descendió a las regiones inferiores de la tierra. 10 El que descendió es el mismo que subió más allá de los cielos, para colmar todo el universo. 11 Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. 12 Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

14 Así dejaremos de ser niños, sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error. 15 Por el contrario, viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo. Él es la Cabeza, 16 y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la acción armoniosa de todos los miembros. Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor.

Responsorio [ Ef. 4. 7; Ef. 4. 13; Sal. 67. 36 ]

Ef. 4. 7: R.

7 Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.
Ef. 4. 13: *.

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 67. 36: V.

36 Tú eres temible, Señor, desde tus santuarios. El Dios de Israel concede a su pueblo el poder y la fuerza. ¡Bendito sea Dios!
Lectura, año II: 1 Rey. 17. 8-24
ELÍAS, Y LA RESURRECCIÓN DEL HIJO DE LA VIUDA DE SAREPTA
1 Rey. 17. 8-24:

8 Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos: 9 “Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento”.

10 Él partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: “Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber”. 11 Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: “Tráeme también en la mano un pedazo de pan”. 12 Pero ella respondió: “¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos”. 13 Elías le dijo: “No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. 14 Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo”.

15 Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. 16 El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

17 Después que sucedió esto, el hijo de la dueña de casa cayó enfermo, y su enfermedad se agravó tanto que no quedó en él aliento de vida. 18 Entonces la mujer dijo a Elías: “¿Qué tengo que ver yo contigo, hombre de Dios? ¡Has venido a mi casa para recordar mi culpa y hacer morir a mi hijo!”. 19 “Dame a tu hijo”, respondió Elías. Luego lo tomó del regazo de su madre, lo subió a la habitación alta donde se alojaba y lo acostó sobre su lecho. 20 E invocó al Señor, diciendo: “Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me ha dado albergue la vas a afligir, haciendo morir a su hijo?”. 21 Después se tendió tres veces sobre el niño, invocó al Señor y dijo: “¡Señor, Dios mío, que vuelva la vida a este niño!”. 22 El Señor escuchó el clamor de Elías: el aliento vital volvió al niño, y éste revivió. 23 Elías tomó al niño, lo bajó de la habitación alta de la casa y se lo entregó a su madre. Luego dijo: “Mira, tu hijo vive”. 24 La mujer dijo entonces a Elías: “Ahora sí reconozco que tú eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor está verdaderamente en tu boca”.

Responsorio [ Sal. 145. 10; Sal. 145. 9; Sal. 145. 1-2 ]

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 145. 10: R.

10 El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. ¡Aleluya!
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 145. 9: *.

9 El Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda;
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 145. 1-2: V.

1 ¡Aleluya! ¡Alaba al Señor, alma mía! 2 Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré al Señor.
SEGUNDA LECTURA
Lectura, año I:
De la «Carta a los Romanos» de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir.
(Capp. 3, 1 - 5, 3; Funk 1, 215-219 |*| = LHR: LU-10-TO)
No solo quiero llamarme cristiano, sino realmente ser un cristiano.

Responsorio [ Gál. 2. 19. 20 ]

Gál. 2. 19. 20:
19 Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Yo estoy crucificado con Cristo, 20 y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
Lectura, año II: Lc. 7. 12; Sal. 5. 10 Flm. 1. 20
De la «Exposición del Evangelio según Lucas» de san Ambrosio, obispo.
[Textos bíblicos citado/s]
Lc. 7. 12:
12 Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 5. 10:

10 En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua.
Flm. 1. 20:
20 Sí, hermano, préstame ese servicio por amor al Señor y tranquiliza mi corazón en Cristo.