Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : SÁBADO 1

HIMNOS

1) Ales diéi núntius

2) Rerum, Deus, fons ómnium,

CÁNTICO DE LOS 3 JÓVENES
Dn gr. 3. 52-56:

52 “Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente.

53 Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo.

54 Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente.

55 Bendito seas tú, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo.

56 Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente.
SALMODIA
I. Cántico de ÉXODO 15
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Cantemos en honor del Señor: * él nos ha salvado.

1 Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor: «Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros.

2 El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza.
Los que habían vencido a la bestia cantaron la canto de Moisés, siervo de Dios.
2 También vi como un mar de cristal, mezclado de fuego. Los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar, teniendo en sus manos grandes arpas, 3 y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo: «¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos! ¿Quién dejará de temerte, Señor, quién no alabará tu Nombre?
Éx. 15. 1-4a. 8-13. 17-18:

1 Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor: «Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria: él hundió en el mar los caballos y los carros.

2 El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza.

3 El Señor es un guerrero, su nombre es «Señor». 4 El arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo.

8 Al soplo de tu ira se agolparon las aguas, las olas se levantaron como un dique, se hicieron compactos los abismos del mar.

9 El enemigo decía: «Los perseguiré, los alcanzaré, repartiré sus despojos, saciaré mi avidez, desenvainaré la espada, mi mano los destruirá».

10 Tú soplaste con tu aliento, y el mar los envolvió; se hundieron como plomo en las aguas formidables. 11 ¿Quién es como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién, como tú, es admirable entre los santos, terrible por tus hazañas, autor de maravillas? 12 Extendiste tu mano y los tragó la tierra. 13 Guías con tu fidelidad al pueblo que has rescatado y lo conduces con tu poder hacia tu santa morada.

17 Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos.

18 ¡El Señor reina eternamente!».
II. SALMO 104 A
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Se regocija el corazón de los que buscan al Señor.

3 ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 104. 1-25:

1 ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; 2 canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas!

3 ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor!

4 ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; 5 recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca!

6 Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: 7 el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos.

8 Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, 9 del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac: 10 él lo confirmó como norma para Jacob, como alianza eterna para Israel, 11 cuando dijo: "Yo te daré la tierra de Canaán, como porción hereditaria de todos ustedes".

12 Cuando formaban un grupo muy pequeño y eran extranjeros en aquellas regiones; 13 cuando iban de nación en nación y pasaban de un reino a otro pueblo, 14 no toleró que nadie los oprimiera, y castigó a reyes, por amor a ellos: 15 "No toquen a mis ungidos ni maltraten a mis profetas".

16 Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. 17 Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo: 18 le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, 19 hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó.

20 El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; 21 lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes, 22 con pleno poder para instruir a los príncipes y enseñar sabiduría a los ancianos.

23 Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en la tierra de Cam. 24 El Señor hizo a su pueblo muy fecundo, más fuerte que sus mismos opresores; 25 cambió el corazón de los egipcios, para que sintieran odio por su pueblo y trataran con perfidia a sus servidores.
III. SALMO 104 B
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] El Señor sacó a su pueblo con júbilo, * a sus elegidos con canciones de alegría.

43 e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo;
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 104. 26-45:

26 Luego envió a Moisés, su servidor, y a Aarón, que era su elegido; 27 por su intermedio realizó prodigios, hizo portentos en la tierra de Cam: 28 atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad, pero ellos rechazaron sus palabras.

29 Transformó sus aguas en sangre e hizo morir a sus peces; 30 el país quedó cubierto de ranas, hasta en los aposentos del rey; 31 dio una orden y vinieron los insectos, los mosquitos invadieron el país.

32 Les mandó granizo en vez de lluvia, y cayeron llamaradas en su tierra; 33 abatió sus higueras y viñedos, y destrozó los árboles en sus campos; 34 dio una orden, y vinieron langostas y pulgones en número incontable, 35 que comieron toda la hierba del campo y devoraron los frutos de la tierra.

36 Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país, a las primicias de todo ser viviente; 37 sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y nadie desfalleció entre sus tribus: 38 los egipcios se alegraron de su partida, porque los había dominado el terror.

39 Tendió una nube para que los cubriera, y envió un fuego para alumbrarlos de noche; 40 pidieron de comer y les mandó codornices, los sació con pan del cielo; 41 abrió la roca, brotaron las aguas y corrieron como un río por el desierto.

42 Él se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor, 43 e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo; 44 les dio las tierras de los paganos, y ellos heredaron las riquezas de los pueblos, 45 a fin de observar sus mandamientos y cumplir fielmente sus leyes. ¡Aleluya!