Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : JUEVES 9 - TdP

PRIMERA LECTURA
Lectura, año I: 2 Rey. 9. 1-16. 22-27
UN DISCÍPULO DE ELISEO UNGE A JEHÚ COMO REY DE ISRAEL
2 Rey. 9. 1-16. 22-27:

1 El profeta Eliseo llamó a uno de la comunidad de profetas y le dijo: “Ajústate el cinturón, toma contigo este frasco de aceite y ve a Ramot de Galaad. 2 Cuando llegues, busca allí a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí. Luego entra, sácalo de en medio de sus camaradas y llévalo a la habitación más retirada. 3 Toma entonces el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza y di: Así habla el Señor: Yo te he ungido rey de Israel. Después, abre la puerta y escapa sin detenerte”.

4 El joven profeta partió en seguida para Ramot de Galaad. 5 Al llegar, encontró a los jefes del ejército que estaban reunidos, y dijo: “Tengo un mensaje para ti, jefe”. “¿Para quién de nosotros?”, preguntó Jehú. Él respondió: “Para ti, jefe”.

6 Jehú se levantó y entró en la casa. Entonces el joven derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: “Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te he ungido rey del pueblo del Señor, de Israel. 7 Tú acabarás con la familia de Ajab, tu señor, y yo vengaré la sangre de mis servidores los profetas y la sangre de todos los servidores del Señor derramada por la mano de Jezabel. 8 Toda la casa de Ajab perecerá: extirparé de la dinastía de Ajab a todos los varones, sean esclavos o libres en Israel. 9 Trataré a la casa de Ajab como a la casa de Jeroboám, hijo de Nebat, y como a la casa de Basá, hijo de Ajías. 10 En cuanto a Jezabel, los perros la devorarán en la parcela de Izreel, y nadie la sepultará”. En seguida abrió la puerta y escapó.

11 Cuando Jehú salió a reunirse con los oficiales de su señor, le preguntaron: “¿Hay alguna novedad? ¿Para qué vino a verte ese exaltado?”. Él les respondió: “Ustedes conocen a ese hombre y su cantinela”. 12 Ellos dijeron: “No es cierto. Explícanos qué pasa”. Entonces él les replicó: “Esto es todo lo que me dijo: Así habla el Señor: Yo te he ungido rey de Israel”. 13 Inmediatamente, ellos tomaron cada uno su manto y los tendieron a sus pies, encima de las gradas. Luego tocaron la trompeta y gritaron: “¡Jehú es rey!”.

14 Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí, conspiró contra Jorám. Este, con todo Israel, estaba defendiendo a Ramot de Galaad contra Jazael, rey de Arám, 15 pero tuvo que volver a Izreel para hacerse curar de las heridas que le habían infligido los arameos, mientras combatía contra Jazael, rey de Arám. Jehú dijo: “Si realmente están de acuerdo, que nadie escape de la ciudad para llevar la noticia a Izreel”. 16 Luego subió a su carro y partió para Izreel, porque allí guardaba cama Jorám, y Ocozías, rey de Judá, había bajado a visitarlo. 22 y apenas Jorám vio a Jehú, dijo: “¿Te va bien, Jehú?”. Este respondió: “¿Cómo me va a ir bien, mientras duren las prostituciones de tu madre Jezabel y sus innumerables brujerías?”. 23 Jorám volvió las riendas y huyó, diciendo a Ocozías: “¡Traición, Ocozías!”. 24 Pero Jehú, que había tendido su arco, hirió a Jorám en plena espalda; la flecha le atravesó el corazón, y él se desplomó en su carro. 25 Entonces Jehú dijo a Bidcar, su escudero: “Levántalo y arrójalo en la parcela del campo de Nabot el izreelita. Acuérdate que cuanto tú y yo cabalgábamos a la par, detrás de su padre Ajab, el Señor pronunció contra él esta sentencia:

26 ¿No he visto ayer la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos?–oráculo del Señor–. Yo te daré tu merecido en este mismo campo–oráculo del Señor–. Ahora, levántalo y arrójalo en esta parcela, conforme a la palabra del Señor”.

27 Al ver esto, Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de Bet Hagán. Jehú se lanzó en persecución de él, y ordenó: “¡Hiéranlo también a él!”. Lo hirieron sobre su carro, en la cuesta de Gur, que está cerca de Ibleám, y él huyó a Meguido, donde murió.

Responsorio [ Sal. 44. 8; 2 Rey. 9. 13; Lc. 19. 37 ]

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 44. 8: R.

8 tú amas la justicia y odias la iniquidad. Por eso el Señor, tu Dios, prefiriéndote a tus iguales, te consagró con el óleo de la alegría:
2 Rey. 9. 13: *.
13 Inmediatamente, ellos tomaron cada uno su manto y los tendieron a sus pies, encima de las gradas. Luego tocaron la trompeta y gritaron: “¡Jehú es rey!”.
Lc. 19. 37: V.
37 Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto.
Lectura, año II: 1 Rey. 1. 11-35; 1 Rey. 2. 10-12
1 Rey. 1. 11-35:

11 Entonces Natán dijo a Betsabé, la madre de Salomón: “¿No te has enterado de que Adonías, el hijo de Jaguit, se ha proclamado rey sin que nuestro señor David lo sepa? 12 Ahora bien, te voy a dar un consejo para que salves tu vida y la de tu hijo Salomón. 13 Ve a presentarte ante el rey y dile: Rey, mi señor, tú mismo has hecho este juramento a tu servidora: ‘Salomón, tu hijo, reinará después de mí y se sentará en mi trono’. ¿Por qué entonces Adonías se ha proclamado rey? 14 Y cuando todavía estés allí, hablando con el rey, yo entraré detrás de ti y confirmaré tus palabras”.

15 Betsabé se presentó ante el rey en su habitación privada. El rey estaba muy viejo y Abisag, la sunamita, lo servía. 16 Betsabé se inclinó profundamente ante el rey, y este le preguntó: “¿Qué quieres?”. 17 Ella le dijo: “Mi señor, tú mismo has hecho a tu servidora este juramento, por el Señor, tu Dios: ‘Tu hijo Salomón reinará después de mí y se sentará en mi trono’. 18 Pero ahora Adonías se ha proclamado rey, sin que tú, mi señor el rey, lo sepas. 19 Él ha sacrificado una gran cantidad de bueyes, de terneros cebados y de corderos, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Ebiatar, y a Joab, el jefe del ejército. Pero no ha invitado a tu hijo Salomón. 20 Por eso, todo Israel tiene los ojos puestos en ti, para que le anuncies quién debe sentarse en el trono de mi señor el rey, después de él. 21 De lo contrario, cuando mi señor el rey se vaya a descansar con sus padres, yo y mi hijo Salomón correremos la suerte de los culpables”.

22 Todavía estaba hablando con el rey, cuando llegó el profeta Natán. 23 Le anunciaron al rey: “Está aquí el profeta Natán”. Él se presentó al rey y se postró delante de él con el rostro en tierra. 24 Luego dijo Natán: “Mi señor el rey, sin duda tú has dicho: ‘Adonías reinará después de mí y se sentará en mi trono’. 25 Porque hoy bajó a sacrificar una gran cantidad de bueyes, de terneros cebados y de corderos, e invitó a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Ebiatar. Ahora están comiendo y bebiendo delante de él, y lo han aclamado: ¡Viva el rey Adonías! 26 Pero a mí, que soy tu servidor, al sacerdote Sadoc, a Benaías, hijo de Iehoiadá, y a tu servidor Salomón, no nos ha invitado. 27 Tal vez esta decisión provenga de mi señor el rey, sin que tú hayas querido hacer saber a tus servidores quién se sentaría en el trono de mi señor el rey, después de él”.

28 Entonces el rey David tomó la palabra y dijo: “Llámenme a Betsabé”. Ella se presentó al rey y se quedó de pie delante de él. 29 Y el rey juró, diciendo: “¡Por la vida del Señor, que me ha librado de todo peligro, 30 hoy mismo daré cumplimiento a lo que te he jurado por el Señor, el Dios de Israel, cuando dije: Tu hijo Salomón reinará después de mí y se sentará en mi trono en lugar mío!”. 31 Betsabé se inclinó con el rostro en tierra y se postró delante del rey. Luego exclamó: “¡Viva para siempre mi señor el rey David!”.

32 El rey David dijo: “Llámenme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Iehoiadá”. Ellos se presentaron ante el rey, 33 y él les ordenó: “Tomen con ustedes a los servidores de su señor, monten a mi hijo Salomón en mi propia mula y háganlo bajar a Guijón. 34 Allí, el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán rey de Israel; ustedes sonarán la trompeta y lo aclamarán: ¡Viva el rey Salomón! 35 Luego volverán a subir detrás de él, y él vendrá a sentarse en mi trono y reinará en mi lugar: yo lo he constituido jefe de Israel y de Judá”.
1 Rey. 2. 10-12:

10 David se fue a descansar con sus padres, y lo enterraron en la Ciudad de David. 11 Cuarenta años duró su reinado sobre Israel: reinó siete años en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. 12 Salomón se sentó en el trono de su padre David, y su realeza quedó firmemente afianzada.

Responsorio [ Sal. 71. 1; Sal. 71. 7; Lc. 1. 32 ]

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 71. 1: R.

1 De Salomón. Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes,
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 71. 7: *.

7 Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna;
Lc. 1. 32: V.

32 él será grande y se lo llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
SEGUNDA LECTURA
Lectura, año II: Sab. 12. 12; Sal. 18. 15; Sal. 138. 7-11
De la «Carta a los Corintios» de san Clemente I, papa.
[Textos bíblicos citados en esta lectura...]
Sab. 12. 12:

12 ¿Quién podrá decirte: “¿Qué has hecho?”. ¿Quién se opondrá a tu sentencia? ¿Quién te hará algún cargo por destruir a las naciones que tú creaste? ¿Quién se levantará contra ti como vengador de los injustos?
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 18. 15:

15 ¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor!
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 138. 7-11:

7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? 8 Si subo al cielo, allí estás tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente.

9 Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, 10 también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha.

11 Si dijera: "¡Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!",