Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : DOMINGO 10 - TdP

PRIMERA LECTURA
Lectura, año I: Ef. 1. 1-14
EL MISTERIO DE LA VOLUNTAD DE DIOS
Ef. 1. 1-14:

1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, saluda a los santos que creen en Cristo Jesús. 2 Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, 4 y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

5 Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

7 En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, 8 que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, 10 para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

11 En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- 12 a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.

13 En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido.

14 Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Responsorio [ Ef. 1. 3; Ef. 1. 4; Sal. 145. 1-2 ]

Ef. 1. 3: R.

3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
Ef. 1. 4: *.

4 y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 145. 1-2: V.

1 ¡Aleluya! ¡Alaba al Señor, alma mía! 2 Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré al Señor.
Lectura, año II: 1 Rey. 9. 1-9. 25
DIOS RESPONDE A LA ORACIÓN DE SALOMÓN. FIEL OBSERVANCIA CULTUAL DEL REY
1 Rey. 9. 1-9. 25:

1 Cuando Salomón terminó de construir la Casa del Señor, la casa del rey y todo lo que fue de su agrado, 2 el Señor se le apareció por segunda vez, como se le había aparecido en Gabaón, 3 y le dijo: “He oído tu oración y la súplica que has pronunciado en mi presencia. Yo he consagrado esta Casa que tú has edificado a fin de poner allí mi Nombre para siempre: mis ojos y mi corazón estarán allí todos los días.

4 En cuanto a ti, si caminas en mi presencia como lo hizo tu padre David, con integridad de corazón y rectitud, practicando todo lo que te he mandado, observando mis preceptos y mis leyes, 5 entonces yo mantendré para siempre tu trono real sobre Israel, según se lo prometí a tu padre David, cuando dije: ‘Nunca faltará uno de tus descendientes sobre el trono de Israel’.

6 Pero si ustedes y sus hijos defeccionan, si no observan los mandamientos y preceptos que puse delante de ustedes, si van a servir a otros dioses y se postran delante de ellos, 7 entonces yo extirparé a Israel del suelo que le di, y apartaré lejos de mi presencia la Casa que consagré a mi Nombre. Así Israel será la burla y la irrisión de todos los pueblos. 8 Esta Casa se convertirá en un montón de ruinas, y todo el que pase junto a ella quedará pasmado y silbará de estupor. Y se preguntará: ‘¿Por qué el Señor ha tratado así a este país y a esta Casa?’. 9 Y le responderán: ‘Porque abandonaron al Señor, su Dios, que había hecho salir a sus padres del país de Egipto, y porque siguieron a otros dioses, se postraron ante ellos y los sirvieron: por eso el Señor atrajo sobre ellos esta calamidad’”.

25 Tres veces al año, Salomón ofrecía holocaustos y sacrificios de comunión sobre el altar que había erigido al Señor, y quemaba incienso sobre el altar que estaba delante del Señor. Así completó la construcción de la Casa.

Responsorio [ 1 Rey. 9. 3; Sal. 80. 11 ]

1 Rey. 9. 3: R*.
3 y le dijo: “He oído tu oración y la súplica que has pronunciado en mi presencia. Yo he consagrado esta Casa que tú has edificado a fin de poner allí mi Nombre para siempre: mis ojos y mi corazón estarán allí todos los días.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 80. 11: V.
11 yo, el Señor, soy tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto.
SEGUNDA LECTURA
Lectura, año I: Rom. 1. 3; Mt. 3. 15; Lc. 24. 39
De la «Carta a los cristianos de Esmirna» de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir.
[Textos bíblicos citados...]
Rom. 1. 3:
3 acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne,
Mt. 3. 15:
15 Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. Y Juan se lo permitió.
Lc. 24. 39:

39 Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo».
Lectura, año II: Gn. 11. 2; Apoc. 22. 12; Dn. 7. 10; Is. 6. 3; 1 Cor. 2. 9
De la «Carta a los Corintios» de san Clemente I, papa
(Cap. 30, 3-4; 34, 2: Funk, 1, 99, 103-105)
Seguimos el camino de la verdad
[Textos bíblicos citados en esta carta...]
Gn. 11. 2:

2 Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí.
Apoc. 22. 12:
12 Pronto regresaré trayendo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obras.
Dn. 7. 10:

10 Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros.
Is. 6. 3:

3 Y uno gritaba hacia el otro: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”.
1 Cor. 2. 9:
9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.