Liturgia AMBROSIANA

OFICIO de LECTURAS : 31 de MAYO

SALMODIA
I. Cántico de 1 Samuel 2
ANTÍFONAS:
Ant. Mi corazón se regocija en el Señor; * solo en él el hombre puede gloriarse. Aleluya.

1 Entonces Ana oró, diciendo: "Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría.
1 Sam. 2. 1-10:

1 Entonces Ana oró, diciendo: "Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría.

2 No hay Santo como el Señor, porque no hay nadie fuera de ti, y no hay Roca como nuestro Dios.

3 No hablen con tanta arrogancia, que la insolencia no les brote de la boca, porque el Señor es el Dios que lo sabe todo, y es él quien valora las acciones.

4 El arco de los valientes se ha quebrado, y los vacilantes se ciñen de vigor; 5 los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita.

6 El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él.

7 El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece.

8 Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria; porque del Señor son las columnas de la tierra y sobre ellas afianzó el mundo.

9 Él protege los pasos de sus fieles, pero los malvados desaparecerán en las tinieblas, porque el hombre no triunfa por su fuerza.

10 Los rivales del Señor quedan aterrados, el Altísimo truena desde el cielo. El Señor juzga los confines de la tierra; él fortalece a su rey y exalta la frente de su Ungido".
II. CÁNTICO DE ISAÍAS 61-62
ANTÍFONAS:
Ant. El Señor me vistió con sus joyas, * puso su corona sobre mi cabeza. aleluya.
Is. 61. 10-11:

10 Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.

11 Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.
Is. 62. 1-3:

1 Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación, como una antorcha encendida.

2 Las naciones contemplarán tu justicia y todos los reyes verán tu gloria; y tú serás llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca del Señor.

3 Serás una espléndida corona en la mano del Señor, una diadema real en las palmas de tu Dios.
III. CÁNTICO DE ECLESIÁSTICO 24
ANTÍFONAS:
Ant. La Sabiduría ha construido una casa * en la virgen María, esposa de José. Aleluya.
Ecli. 24. 3-4. 9-20:

3 "Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina. 4 Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube.

9 Él me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir. 10 Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión; 11 él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad. 12 Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia. 13 Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón; 14 crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Jericó; como un hermoso olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto. 15 Yo exhalé perfume como el cinamomo, como el aspálato fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada. 16 Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia. 17 Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza. 18 [OMITIDO]

19 ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! 20 Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal.
LECTURA BÍBLICA
Cant. 2. 8-14:

8 ¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por las montañas, brincando por las colinas.

9 Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven. Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado.

10 Habla mi amado, y me dice: “¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

11 Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias.

12 Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.

13 La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

14 Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante”.
Cant. 8. 6-7:

6 Grábame como un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu brazo, porque el Amor es fuerte como la Muerte, inflexibles como el Abismo son los celos. Sus flechas son flechas de fuego, sus llamas, llamas del Señor.

7 Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien ofreciera toda su fortuna a cambio del amor, tan sólo conseguiría desprecio.