Liturgia AMBROSIANA

MISA de la VIGILIA de PENTECOSTÉS : DOMINGO de PENTECOSTÉS

MISAL

ANTÍFONA de ENTRADA
II. Biblia:
Is 60. 1. 3a:

1 ¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!

3 Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.
FRACCIÓN del PAN
II. Biblia:
2 Cor. 1. 21-22:
21 Y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a ustedes; el que nos ha ungido, 22 el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu.
ANTÍFONA de COMUNIÓN
II. Biblia:
Jn. 6. 32-33:

32 Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo».

LECCIONARIO

LECTURA : 1
La torre de Babel y la dispersión de los pueblos.
Gn. 11. 1-9:

1 Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras. 2 Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. 3 Entonces se dijeron unos a otros: «¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego». Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. 4 Después dijeron: «Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra».

5 Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, 6 y dijo: «Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua. 7 Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros». 8 Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. 9 Por eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 67. 2. 27:

2 ¡Se alza el Señor! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de él.

27 ¡Bendigan al Señor en medio de la asamblea! ¡Bendigan al Señor desde la fuente de Israel!
LECTURA : 2
La teofanía en el Sinaí y el pueblo de Dios.
Éx. 19. 3-8. 16-19:

3 Moisés subió a encontrarse con Dios. El Señor lo llamó desde la montaña y le dijo: “Habla en estos términos a la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas:

4 ‘Ustedes han visto cómo traté a Egipto, y cómo los conduje sobre alas de águila y los traje hasta mí. 5 Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, serán mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. 6 Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación que me está consagrada’. Estas son las palabras que transmitirás a los israelitas”.

7 Moisés fue a convocar a los ancianos de Israel y les expuso todas estas palabras, como el Señor se lo había ordenado. 8 El pueblo respondió unánimemente: “Estamos decididos a poner en práctica todo lo que ha dicho el Señor”. Y Moisés comunicó al Señor la respuesta del pueblo.

16 Al amanecer del tercer día, hubo truenos y relámpagos, una densa nube cubrió la montaña y se oyó un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció de temor. 17 Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y todos se detuvieron al pie de la montaña. 18 La montaña del Sinaí estaba cubierta de humo, porque el Señor había bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaña temblaba violentamente. 19 El sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte. Moisés hablaba, y el Señor le respondía con el fragor del trueno.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 71. 18-19. 1:

18 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas. 19 Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. ¡Amén! ¡Amén!

1 De Salomón. Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes,
LECTURA : 3
El Espíritu vivificante revive los huesos secos.
Ez. 37. 1-14:

1 La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. 2 Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos. 3 El Señor me dijo: “Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?”. Yo respondí: “Tú lo sabes, Señor”. 4 Él me dijo: “Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. 5 Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. 6 Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor”. 7 Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un estruendo: hubo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros. 8 Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos. 9 Entonces el Señor me dijo: “Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan”. 10 Yo profeticé como él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso.

11 Luego el Señor me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: “Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos perdidos!”. 12 Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. 13 Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. 14 Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré -oráculo del Señor-.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 103. 30:

30 Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 102. 1:

1 De David. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
LECTURA : 4
La efusión del Espíritu sobre cada hombre.
Jl. 3. 1-5:

1 Después de esto, yo derramaré mi espíritu sobre todos los hombres: sus hijos y sus hijas profetizarán, sus ancianos tendrán sueños proféticos y sus jóvenes verán visiones.

2 También sobre los esclavos y las esclavas derramaré mi espíritu en aquellos días.

3 Haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo.

4 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor, día grande y terrible.

5 Entonces, todo el que invoque el nombre del Señor se salvará, porque sobre el monte Sión y en Jerusalén se encontrará refugio, como lo ha dicho el Señor, y entre los sobrevivientes estarán los que llame el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 88. 12. 2:

12 Tuyo es el cielo, tuya la tierra: tú cimentaste el mundo y todo lo que hay en él;

2 Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
EPÍSTOLA
Hemos recibido el Espíritu de Dios para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado. (v. 12)
1 Cor. 2. 9-15a:
9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.

10 Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu , porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios. 11 ¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado. 13 Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu. 14 El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu. 15 El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie.

Palabra de Dios.

CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

El Espíritu les enseñará lo que deban decir.

Lc. 12. 12:
12 porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir».
+ EVANGELIO
Cuando me haya ido, les enviaré el Paráclito, Él les guiará a la verdad plena.
Jn. 16. 5-14:

5 Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?”.

6 Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.

7 Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.

8 Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.

9 El pecado está en no haber creído en mí.

10 La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.

11 Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.

12 Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.

13 Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

14 Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Palabra del Señor.

DESPUÉS del EVANGELIO
Ez. 36. 23. 24. 26:
23 Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor –oráculo del Señor– cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. 24 Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. 26 Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.