Liturgia AMBROSIANA

MISA : INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA [MO]

MISAL

ANTÍFONA de ENTRADA
II. Biblia:
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 13 6bc:

6 Yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. ¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido!
DESPUÉS del EVANGELIO
II. Biblia:
Lc. 2. 19:

19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
FRACCIÓN del PAN
II. Biblia:
Lc. 1. 28. 42:

28 El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».

42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
ANTÍFONA de COMUNIÓN
II. Biblia:
Jn. 19. 26-27:

26 Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». 27 Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
Escúchenme, hijos santos. (v. 13)
Ecli. 39. 13-16:

13 Escúchenme, hijos santos, y crezcan como rosal que brota junto a la corriente de agua.

14 Exhalen suave fragancia como el incienso y florezcan como el lirio; derramen aroma y entonen un canto, bendigan al Señor por todas sus obras.

15 Reconozcan que su Nombre es grande, denle gracias, proclamando su alabanza, con cantos en los labios y con arpas, y digan en la acción de gracias:

16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor, y todo lo que él ordena se cumple a su tiempo! No ha y por qué decir: “¿Qué es esto? ¿Para qué está? ”. Porque todo será comprendido en su momento.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Que los pueblos te alaben, oh Dios, que todos los pueblos te alaben. (v. 4)
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 67. 2-5. 7-8:

2 El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, 3 para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones.

4 ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias!

5 Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra.

7 La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice.

8 Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra.
EPÍSTOLA
I. Leccionario [No oficial]:

Nuestro corazón está abierto para ustdes. (v. 11)

2 Cor. 6. 11-16:

11 Les hemos hablado, corintios, con toda franqueza y hemos abierto completamente nuestro corazón. 12 En él hay cabida para todos ustedes; en cambio, en el de ustedes no la hay para nosotros. 13 Yo deseo que me paguen con la misma moneda. Les hablo como a mis propios hijos: también ustedes abran su corazón.

14 No tengan relaciones indebidas con los que no creen. Porque, ¿qué tienen en común la justicia con la iniquidad, o la luz con las tinieblas? 15 ¿Qué entendimiento puede haber entre Cristo y Belial?, ¿o qué unión entre el creyente y el que no cree? 16 ¿Qué acuerdo entre el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como lo dijo el mismo Dios: Yo habitaré y caminaré en medio de ellos; seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.

Palabra de Dios.

CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Bienaventurada la Virgen María: mantuvo la palabra de Dios meditando en su corazón.

Lc. 2. 19:

19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
+ EVANGELIO
María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Lc. 2. 8-20:

8 En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. 9 De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, 10 pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: 11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. 12 Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». 13 Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

14 «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!».

15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». 16 Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. 17 Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 18 y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.

19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. 20 Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

Palabra del Señor.