Liturgia AMBROSIANA

MISA : SÁBADO 11 - TdP

AÑO I

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
El Señor es Dios y ha hecho oír su voz desde el cielo para educarte.
Deut. 4. 32-40:

32 Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante. 33 ¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? 34 ¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?

35 A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro dios fuera de él. 36 Él te hizo oír su voz desde el cielo para instruirte; en la tierra te mostró su gran fuego, y desde ese fuego tú escuchaste sus palabras. 37 Por amor a tus padres, y porque eligió a la descendencia que nacería de ellos, el Señor te hizo salir de Egipto con su presencia y su gran poder; 38 desposeyó a naciones más numerosas y fuertes que tú; te introdujo en sus territorios y te los dio como herencia, hasta el día de hoy. 39 Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios –allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra– y no hay otro. 40 Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Vengan, aclamemos al Señor.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 94. 1-5:

1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! 2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor!

3 Porque el Señor es un Dios grande, el soberano de todos los dioses: 4 en su mano están los abismos de la tierra, y son suyas las cumbres de las montañas; 5 suyo es el mar, porque él lo hizo, y la tierra firme, que formaron sus manos.
EPÍSTOLA
Los cristianos escuchan al Señor resucitado que les habla desde el cielo.
Heb. 12. 25-29:
25 Tengan cuidado de no desoír al que habla. Porque si los que rehusaron escuchar al que promulgaba oráculos en la tierra, no pudieron escapar al castigo, ¿cómo podremos escapar nosotros si volvemos las espaldas al que habla desde el cielo? 26 Aquel que en esa ocasión hizo temblar la tierra con su voz, ahora nos ha hecho esta promesa: Una vez más haré temblar no sólo la tierra, sino también el cielo. 27 Estas palabras una vez más quieren decir que las cosas que se conmueven van a cambiar - porque son creadas - para que permanezcan las que son inconmovibles. 28 Así, habiendo recibido la posesión de un Reino inconmovible, aferrémonos a esta gracia, y con piedad y temor, tributemos a Dios un culto que le sea agradable, 29 porque nuestro Dios es un fuego devorador.

Palabra de Dios.

CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

He venido al mundo como luz, para que todo el que cree en mí no permanezca en la oscuridad.

Jn. 12. 46:

46 Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
+ EVANGELIO
Quien escucha mis palabras y las pone en práctica es como un hombre que construyó su casa en la roca.
Mt. 7. 21-29:

21 No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?”. 23 Entonces yo les manifestaré: “Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal”.

24 Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26 Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande”.

28 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, 29 porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Palabra del Señor.

AÑO II

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
Tengan cuidado de olvidar la alianza.
Deut. 4. 23-31:
23 Tengan cuidado, entonces, de no olvidar la alianza que el Señor, su Dios, ha establecido con ustedes, y no se fabriquen ningún ídolo que tenga la figura de todo aquello que el Señor les prohíbe. 24 Porque el Señor, tu Dios, es un fuego devorador, un Dios celoso.

25 Y si después de haber tenido hijos y nietos y de haber vivido largo tiempo en el país, ustedes se pervierten y se hacen ídolos de cualquier clase, si cometen lo que es malo a los ojos del Señor, su Dios, y provocan su indignación, 26 yo les juro hoy, poniendo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra, que desaparecerán muy pronto del país que van a poseer cuando crucen el Jordán. No vivirán allí mucho tiempo, porque serán exterminados por completo: 27 el Señor los dispersará entre los pueblos y no quedarán más que unos pocos, diseminados en medio de las naciones adonde él los conduzca. 28 Allí ustedes servirán a dioses hechos por la mano del hombre, dioses de madera y de piedra, que no ven ni oyen, no comen ni sienten.

29 Entonces buscarás al Señor, tu Dios, y lo encontrarás, si lo buscas con todo tu corazón y con toda tu alma. 30 Y cuando estés angustiado, porque te habrán sucedido todas estas cosas –al cabo de los años– volverás al Señor, tu Dios, y lo escucharás. 31 Porque el Señor, tu Dios, es un Dios misericordioso, que no te abandonará, ni te destruirá, ni se olvidará de la alianza que estableció con tus padres mediante un juramento.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. Vengan, adoremos al Señor.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 94. 6-9. 1-2:

6 ¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! 7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano.

7 Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: 8 «No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, 9 cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras.

1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! 2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor!
EPÍSTOLA
Aquellos a quienes Dios siempre ha conocido, también los ha predestinado a conformarse a la imagen de su Hijo.
Rom. 8. 25-30:

25 En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia.

26 Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. 27 Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.

28 Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. 29 En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios.

CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Dios que había hablado a los padres en tiempos antiguos, en estos días nos ha hablado a través del Hijo.

Heb. 1. 1-2:

1 Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, 2 ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.
+ EVANGELIO
¡Jerusalén, Jerusalén! Cuantas veces he querido reunir a tus hijos.
Lc. 13. 31-34:

31 En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: «Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte». 32 Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. 33 Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!

Palabra del Señor.