Liturgia AMBROSIANA

MISA : MIÉRCOLES DESPUÉS de PENTECOSTÉS

AÑO I

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
Cuando Tu hijo pregunte: ¿qué significan estas leyes?
Deut. 6. 20-25:

20 Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana: ¿Qué significan esas normas, esos preceptos y esas leyes que el Señor nos ha impuesto?, 21 tu deberás responderle: Nosotros fuimos esclavos del Faraón en Egipto, pero el Señor nos hizo salir de allí con mano poderosa. 22 Él realizó, ante nuestros mismos ojos, grandes signos y tremendos prodigios contra Egipto, contra el Faraón y contra toda su casa. 23 Él nos hizo salir de allí y nos condujo para darnos la tierra que había prometido a nuestros padres con un juramento. 24 El Señor nos ordenó practicar todos estos preceptos y temerlo a él, para que siempre fuéramos felices y para conservarnos la vida, como ahora sucede. 25 Y esta será nuestra justicia: observar y poner en práctica todos estos mandamientos delante del Señor, nuestro Dios, como él nos lo ordenó.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. (Sal. 33. 12)
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 33. 2-3. 8-10. 16:

Alef 2 Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Bet 3 Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren.

Jet 8 El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. Tet 9 ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian!

Iod 10 Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen.

Ain 16 Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor;

Lámed 12 Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor.
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Sión escucha la voz del Señor y se regocija; las ciudades de Judá se regocijan por los juicios de nuestro Dios.

SALMOS RESPONSORIALES Sal. 96. 8:

8 Sión escucha y se llena de alegría, se regocijan las ciudades de Judá, a causa de tus juicios, Señor.
+ EVANGELIO
¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?
Mc. 12. 28ad-34:

28 Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?». 29 Jesús respondió: 29 «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; 30 y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos». 32 El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, 33 y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios». 34 Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

AÑO II

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
Cuídense de subir a la montaña y hasta de tocar sus bordes (v. 12).
Éx. 19. 7-15:

7 Moisés fue a convocar a los ancianos de Israel y les expuso todas estas palabras, como el Señor se lo había ordenado. 8 El pueblo respondió unánimemente: “Estamos decididos a poner en práctica todo lo que ha dicho el Señor”. Y Moisés comunicó al Señor la respuesta del pueblo.

9 El Señor dijo a Moisés: “Yo vendré a encontrarme contigo en medio de una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar cuando yo te hable. Así tendrá en ti una confianza a toda prueba”. Y Moisés comunicó al Señor las palabras del pueblo. 10 Luego añadió: “Ve adonde está el pueblo y ordénales que se purifiquen hoy y mañana. Que laven su ropa 11 y estén preparados para pasado mañana. Porque al tercer día el Señor descenderá sobre la montaña del Sinaí, a la vista de todo el pueblo. 12 Fija también un límite alrededor del pueblo, haciendo esta advertencia: ‘Cuídense de subir a la montaña y hasta de tocar sus bordes, porque todo el que toque la montaña será castigado con la muerte. 13 Pero nadie pondrá su mano sobre el culpable, sino que deberá ser apedreado o muerto a flechazos; sea hombre o animal, no quedará vivo. Y cuando suene la trompeta, ellos subirán a la montaña’”.

14 Moisés bajó de la montaña y ordenó al pueblo que se sometiera a las purificaciones rituales. Todos lavaron su ropa, 15 y luego les dijo: “Estén preparados para pasado mañana. Mientras tanto, absténganse de tener relaciones sexuales”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. Cantaré por siempre el amor del Señor.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 117. 1-6:

1 ¡Aleluya! ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2 Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor!

3 Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! 4 Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor!

5 En el peligro invoqué al Señor, y él me escuchó dándome un alivio. 6 El Señor está conmigo: no temeré; ¿qué podrán hacerme los hombres?
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

No se han acercado a un lugar tangible ni a un fuego ardiente, sino a la ciudad del Dios viviente y la Jerusalén celestial.

Heb. 12. 18. 22:

18 Ustedes, en efecto, no se han acercado a algo tangible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, 22 Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne,
+ EVANGELIO
Se acercó por detrás y tocó los flecos de su manto. (v. 44)
Lc. 8. 42b-48:
42 porque su única hija, que tenía unos doce años, se estaba muriendo. Mientras iba, la multitud lo apretaba hasta sofocarlo.

43 Una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años y a quien nadie había podido curar, 44 se acercó por detrás y tocó los flecos de su manto; inmediatamente cesó la hemorragia. 45 Jesús preguntó: «¿Quién me ha tocado?». Como todos lo negaban, Pedro y sus compañeros le dijeron: «Maestro, es la multitud que te está apretujando». 46 Pero Jesús respondió: «Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza salía de mí». 47 Al verse descubierta, la mujer se acercó temblando, y echándose a sus pies, contó delante de todos por qué lo había tocado y cómo fue curada instantáneamente. 48 Jesús le dijo entonces: «Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz».

Palabra del Señor.