Liturgia AMBROSIANA

MISA : MIÉRCOLES 8 - TdP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
El afecto de Jonatán por David y los celos de Saúl.
1 Sam. 18. 1-9:

1 Apenas David terminó de hablar con Saúl, Jonatán se encariñó con él y llegó a quererlo como a sí mismo. 2 Saúl lo hizo quedar con él aquel día y no lo dejó volver a la casa de su padre. 3 Y Jonatán hizo un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo. 4 Él se despojó del manto que llevaba puesto y se lo dio a David, y lo mismo hizo con su indumentaria y hasta con su espada, su arco y su cinturón. 5 Siempre que salía de campaña, enviado por Saúl, David tenía éxito. Entonces Saúl lo puso al frente de sus hombres de guerra. David era bien visto por todo el pueblo y también por los servidores de Saúl.

6 A su regreso, después que David derrotó al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían a recibir al rey Saúl, cantando y bailando, al son jubiloso de tamboriles y triángulos. 7 Y mientras danzaban, las mujeres cantaban a coro: “Saúl ha matado a milesy David a decenas de miles”.

8 Saúl se puso furioso y muy disgustado por todo aquello, pensó: “A David le atribuyen los diez mil, y a mí tan sólo los mil. ¡Ya no le falta más que la realeza!”. 9 Y a partir de ese día, Saúl miró con malos ojos a David.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Me encomiendo a ti: sálvame, Señor.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 56. 2-4. 6. 11:

2 Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia.

3 Invocaré a Dios, el Altísimo, al Dios que lo hace todo por mí: 4 él me enviará la salvación desde el cielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad!

6 ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!

11 porque tu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad hasta las nubes.
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
David y Goliat.
1 Sam. 17. 1-11. 32-37. 40-46. 49-51:

1 Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. Se concentraron en Socó de Judá y acamparon entre Socó y Azecá, en Efes Damím. 2 También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle del Terebinto, y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos. 3 Estos filisteos estaban apostados en un monte, y los israelitas en el del lado opuesto, con el valle de por medio.

4 Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat, de Gat, que medía casi tres metros de altura. 5 Llevaba en la cabeza un casco de bronce e iba cubierto con una coraza escamada, también de bronce, que pesaba más de medio quintal. 6 Tenía unas canilleras de bronce en las piernas y una jabalina de bronce a la espalda. 7 El asta de su lanza era gruesa como el palo de un telar y el hierro de la punta pesaba unos seis kilos. Su escudero iba delante de él.

8 El filisteo se detuvo y gritó a las filas de Israel: “¿Para qué salen a presentar batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan a un hombre, y que baje a enfrentarme. 9 Si él es capaz de combatir conmigo y me derrota, seremos esclavos de ustedes. Pero si yo puedo más que él y lo derroto, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán”. 10 Y el filisteo añadió: “Hoy lanzo un desafío a las filas de Israel. Preséntenme un hombre y nos batiremos en duelo”. 11 Saúl y todo Israel, al oír estas palabras del filisteo, quedaron espantados y sintieron un gran temor. 32 David dijo a Saúl: “No hay que desanimarse a causa de ese; tu servidor irá a luchar contra el filisteo”. 33 Pero Saúl respondió a David: “Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud”. 34 David dijo a Saúl: “Tu servidor apacienta el rebaño de su padre, y siempre que viene un león o un oso y se lleva una oveja del rebaño, 35 yo lo persigo, lo golpeo y se la arranco de la boca; y si él me ataca, yo lo agarro por la quijada y lo mato a golpes. 36 Así he matado leones y osos, y ese filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha desafiado a las huestes del Dios viviente”. 37 Y David añadió: “El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo”. Entonces Saúl dijo a David: “Ve, y que el Señor esté contigo”. 40 Luego tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo.

41 El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero. 42 Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreció, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. 43 Entonces dijo a David: “¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?”. Y maldijo a David invocando a sus dioses. 44 Luego le dijo: “Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo”. 45 David replicó al filisteo: “Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. 46 Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. 49 En seguida metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. 50 Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano.

51 David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza. Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. Dios es nuestro refugio y fortaleza.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 143. 1-2. 9-10b:

1 De David. Afirmación del poder de Dios Bendito sea el Señor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha.

2 Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies.

9 Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, 10 porque tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. Líbrame de la espada maligna,
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Cuántos serán escritos en el libro de la vida del Cordero, solo ellos entrarán en la ciudad santa del cielo.

Apoc. 21. 27. 10:
27 Nada impuro podrá entrar en ella, ni tampoco entrarán los que hayan practicado la abominación y el engaño. Únicamente podrán entrar los que estén inscritos en el Libro de la Vida del Cordero. 10 Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios.
+ EVANGELIO
Alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo. (v. 20)
Lc. 10. 17-24:

17 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre». 18 Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19 Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. 20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».

21 En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. 22 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! 24 ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!».

Palabra del Señor.