Liturgia AMBROSIANA

MISA : MIÉRCOLES 3 - TDP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
La marcha de Israel.
Núm. 10. 33-11. 3:

33 Ellos partieron de la montaña del Señor y recorrieron un camino de tres días. Durante todo ese tiempo, el Arca de la Alianza del Señor avanzó al frente de ellos, para buscarles un lugar donde hacer un alto. 34 Desde que dejaron el campamento, la nube del Señor estaba sobre ellos durante el día.

35 Cuando el Arca se ponía en movimiento, Moisés exclamaba: ¡Levántate, Señor!¡Que tus enemigos se dispersen y tus adversarios huyan delante de ti!

36 Y cuando se detenía, exclamaba: ¡Descansa, Señor, entre los diez mil millares de Israel!

1 Una vez, el pueblo se quejó amargamente delante del Señor. Cuando el Señor los oyó, se llenó de indignación. El fuego del Señor se encendió contra ellos y devoró el extremo del campamento. 2 El pueblo pidió auxilio a Moisés. Este intercedió ante el Señor, y se apagó el fuego. 3 Aquel lugar fue llamado Taberá –que significa Incendio– porque allí se había encendido el fuego del Señor contra los israelitas.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I*II]
Ant. Perdona, Señor, la culpa de tu pueblo.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 77. 1. 11. 14. 17. 21-22. 38-39:

1 Poema de Asaf. Finalidad del poema Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca:

11 olvidaron las proezas del Señor y las maravillas que les hizo ver.

14 de día los guiaba con la nube y de noche, con el resplandor del fuego.

17 Pero volvieron a pecar contra él y a rebelarse contra el Altísimo en el desierto:

21 El Señor, al oírlos, se indignó, y un fuego se encendió contra Jacob; su enojo se alzó contra Israel, 22 porque no creyeron en Dios ni confiaron en su auxilio.

38 El Señor, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor: 39 sabía que eran simples mortales, un soplo que pasa y ya no vuelve.
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
Murmuración del pueblo e intercesión de Moisés.
Núm. 14. 2-19:
2 Los israelitas protestaban contra Moisés y Aarón, y toda la comunidad les decía: ¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto! ¡Ojalá muriéramos en este desierto! 3 ¿Por qué el Señor nos quiere hacer entrar en esa tierra donde caeremos bajo la espada? ¡Nuestras mujeres y nuestros hijos serán llevados como botín! ¡Más nos valdría regresar a Egipto! 4 Y se decían unos a otros: “¡Elijamos un jefe y volvamos a Egipto!”.

5 Moisés y Aarón cayeron con el rostro en tierra delante de toda la comunidad de los israelitas reunidos en asamblea. 6 Pero Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefuné –que estaban entre los que habían explorado el país– rasgaron su ropa 7 y dijeron a toda la comunidad de los israelitas: “La tierra que hemos recorrido y explorado es extraordinariamente buena. 8 Si el Señor nos favorece, nos hará entrar en esa tierra que mana leche y miel, y nos la dará. 9 Pero no se rebelen contra el Señor, ni le tengan miedo a la gente del país, porque los venceremos fácilmente. Su sombra protectora se ha apartado de ellos; con nosotros, en cambio, está el Señor. ¡No les tengan miedo!”.

10 Toda la comunidad amenazaba con matarlos a pedradas, cuando la gloria del Señor se manifestó a todos los israelitas en la Carpa del Encuentro. 11 Y el Señor dijo a Moisés: “¿Hasta cuándo este pueblo me seguirá despreciando? ¿Hasta cuándo no creerán en mí, a pesar de los signos que realicé en medio de ellos? 12 Los voy a castigar con una peste y los voy a desheredar. De ti, en cambio, suscitaré una nación mucho más fuerte que ellos”.

13 Pero Moisés respondió al Señor: “Cuando oigan la noticia los egipcios –de cuyo país sacaste a este pueblo gracias a tu poder– 14 se la pasarán a los habitantes de esa tierra. Ellos han oído que tú, Señor, estás en medio de este pueblo; que te dejas ver claramente cuando tu nube se detiene sobre ellos; y que avanzas delante de ellos, de día en la columna de nube, y de noche en la columna de fuego. 15 Si haces morir a este pueblo como si fuera un solo hombre, las naciones que conocen tu fama, dirán: 16 ‘El Señor era impotente para llevar a ese pueblo hasta la tierra que le había prometido con un juramento, y los mató en el desierto’. 17 Por eso, Señor, manifiesta la grandeza de tu poder, como tú lo has declarado, cuando dijiste: 18 ‘El Señor es lento para enojarse y está lleno de misericordia. Él tolera la maldad y la rebeldía, pero no las deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la cuarta generación’. 19 Perdona, por favor, la culpa de este pueblo según tu gran misericordia y como lo has venido tolerando desde Egipto hasta aquí”.

Palabra de Dios.

CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

El Señor enjugará toda lágrima de sus ojos.

Apoc. 21. 4:
4 Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».
+ EVANGELIO
¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! (v. 20) *
Lc. 6. 17-23:

17 Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18 para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; 19 y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

20 Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: 20 «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!

21 ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!

22 ¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y proscriban su nombre, considerándolo infame, a causa del Hijo del hombre!

23 ¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!

Palabra del Señor.