Liturgia AMBROSIANA

MISA : MIÉRCOLES 12 - TdP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
Carta a Darío sobre la reconstrucción del templo.
Esd. 4. 24-5. 17:
24 Así fueron interrumpidas las obras de la Casa de Dios en Jerusalén, y quedaron suspendidas hasta el segundo año del reinado de Darío, rey de Persia.

1 Entonces el profeta Ageo y el profeta Zacarías, hijo de Idó, comenzaron a profetizar a los judíos de Judea y de Jerusalén, en nombre del Dios de Israel que velaba sobre ellos. 2 Al oírlos, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué, hijo de Josadac, se decidieron a reanudar la construcción de la Casa de Dios que está en Jerusalén, acompañados por los profetas de Dios que los apoyaban.

3 En ese mismo tiempo, Tatnai, gobernador de la región de este lado del Éufrates, Setar Boznai y sus colegas fueron a verlos y les preguntaron: “¿Quién les dio la orden de edificar esta Casa y de restaurar este Santuario?”. 4 Y añadieron: “¿Cómo se llaman los hombres que construyen este edificio?”. 5 Pero Dios tenía puesta su mirada sobre los ancianos de los judíos, y no se los obligó a suspender los trabajos, hasta tanto se hiciera llegar un informe a Darío y se recibiera una respuesta oficial acerca de este asunto.

6 Esta es la copia de la carta que Tatnai, gobernador de la región de este lado del Éufrates, Setar Boznai, y sus colegas, los legados de la región de este lado del Éufrates, enviaron al rey Darío.

7 Ellos le enviaron un informe en estos términos: “Al rey Darío, paz. 8 Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Judá, a la Casa del gran Dios. Se la está reconstruyendo con bloques de piedra, y sus muros son revestidos de madera. El trabajo se hace con mucho empeño y adelanta rápidamente. 9 Hemos interrogado a los ancianos, diciéndoles: '¿Quién les dio la orden de edificar esta Casa y de restaurar este Santuario?'. 10 Además, les hemos preguntado cómo se llamaban, para hacértelo saber, y hemos consignado por escrito los nombres de los que están al frente. 11 Ellos nos respondieron: 'Nosotros somos los servidores del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reconstruyendo la Casa que fue construida hace ya muchos años. Un gran rey de Israel comenzó a construirla y la concluyó. 12 Pero nuestros padres irritaron al Dios del cielo, y él los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, que destruyó esta Casa y deportó al pueblo a Babilonia. 13 Sin embargo, Ciro, rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, autorizó la reconstrucción de esta Casa de Dios. 14 Además, el rey Ciro hizo retirar del templo de Babilonia los utensilios de oro y plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del Templo de Jerusalén y llevado al de Babilonia. Luego esos utensilios fueron devueltos a un tal Sesbasar, al que el rey Ciro nombró comisionado. 15 Él le dijo: Toma estos utensilios, ve a depositarlos en el Templo de Jerusalén, y que la Casa de Dios sea reconstruida en el mismo sitio. 16 Entonces vino Sesbasar y puso los cimientos de la Casa de Dios que está en Jerusalén; desde ese momento hasta ahora se ha continuado la construcción, pero todavía no se ha terminado'. 17 Ahora, si al rey le parece conveniente, que se investigue en los archivos reales de Babilonia si es verdad que el rey Ciro dio la orden de reconstruir esta Casa de Dios en Jerusalén. Luego, que el rey nos envíe su decisión acerca de este asunto”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Dios mío, confío en ti. ( Sal. 30. 15* )
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 24. 1-6. 21:

1 De David. Alef A ti, Señor, elevo mi alma, Bet 2 Dios mío, yo pongo en ti mi confianza; ¡que no tenga que avergonzarme ni se rían de mí mis enemigos! 3 Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse: se avergonzarán los que traicionan en vano. 4 Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. 5 Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador, Vau y yo espero en ti todo el día. 6 Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos.

21 la integridad y la rectitud me protegen, porque yo espero en ti, Señor.
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
La defensa armada de la reconstrucción.
Neh. 4. 1-17:

1 Cuando Sambalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdoditas se enteraron de que progresaba la reparación de las murallas de Jerusalén -porque comenzaban a cerrarse las brechas- se enfurecieron, 2 y se coaligaron para atacar a Jerusalén y provocar disturbios. 3 Entonces invocamos a nuestro Dios y montamos guardia de día y de noche para protegernos de ellos.

4 El pueblo de Judá decía: "Flaquea la mano de obra y hay demasiados escombros; así nosotros no podremos reconstruir la muralla"

5 Nuestros adversarios decían: "No sabrán ni verán nada, hasta que irrumpamos en medio de ellos. Entonces los mataremos y pondremos fin a la obra". 6 Y cuando llegaban los judíos que vivían cerca de ellos, nos repetían insistentemente: "Van a atacarlos desde todos los lugares donde habitan".

7 Yo aposté entonces a mi gente en las partes bajas, por detrás de las murallas, en los puntos desguarnecidos, disponiendo al pueblo por familias, con sus espadas, sus lanzas y sus arcos. 8 Y al ver que tenían miedo, me levanté y dije a los notables, a los magistrados y al resto del pueblo: "¡No les tengan miedo! Acuérdense del Señor grande y temible, y combatan por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas". 9 Cuando nuestros enemigos advirtieron que estábamos alerta y que Dios había desbaratado sus planes, volvimos todos a las murallas, cada uno a su trabajo.

10 Pero, a partir de ese día, sólo la mitad de mi gente hacía el trabajo, mientras la otra mitad tenía en la mano las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas, y los jefes estaban detrás de toda la casa de Judá. 11 Los que reconstruían las murallas y los que transportaban las cargas iban armados: con una mano hacían el trabajo y con la otra empuñaban el arma; 12 y los que construían tenían cada uno la espada ceñida a la cintura mientras trabajaban. Además, había junto a mí un hombre encargado de hacer sonar el cuerno. 13 Yo dije a los notables, a los magistrados y al resto del pueblo: "La obra es considerable y extensa, y nosotros estamos esparcidos sobre la muralla, lejos unos de otros. 14 Allí donde oigan el sonido del cuerno, corran a reunirse con nosotros: nuestro Dios combatirá a favor nuestro". 15 Así hacíamos el trabajo -mientras una mitad empuñaba las lanzas- desde que despuntaba el alba hasta que aparecían las estrellas.

16 En aquella oportunidad, dije también al pueblo: "Que cada uno, con su servidor, pase la noche en Jerusalén; de noche, para montar guardia, y de día, para trabajar". 17 Pero ni yo, ni mis hermanos, ni mi gente, ni los guardias que me seguían, nos quitábamos la ropa, y cada uno llevaba el arma en su mano derecha.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. Con Dios haremos maravillas. ( Sal. 59. 14 )
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 59. 5-11. 13-14:

5 Impusiste a tu pueblo una dura prueba, nos hiciste beber un vino embriagador.

6 Diste a tus fieles la señal de retirada, para que huyeran de los arqueros. 7 ¡Sálvanos con tu poder, respóndenos, para que se pongan a salvo tus predilectos!

8 El Señor habló desde su Santuario: "Yo repartiré triunfalmente a Siquém y distribuiré el valle de Sucot. 9 Mío es Galaad, Manasés me pertenece; Efraím es mi yelmo, mi cetro es Judá, 10 Moab es la vasija donde yo me lavo; plantaré mis sandalias en Edóm y cantaré victoria sobre Filistea".

11 ¿Quién me llevará hasta la ciudad fortificada, quién me conducirá hasta Edóm,

13 Danos tu ayuda contra el adversario, porque es inútil el auxilio de los hombres. 14 Con Dios alcanzaremos la victoria y él aplastará a nuestros enemigos.
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Jerusalén, Jerusalén, dice el Señor, cuántas veces quise reunir a tus hijos, pero no reconociste el tiempo en que fuiste visitada.

Mt. 23. 37:

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Lc. 19. 44:
44 Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios».
+ EVANGELIO
Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo. (v. 56a)*
Lc. 12. 54-56:

54 Dijo también a la multitud: «Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. 55 Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede. 56 ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?

Palabra del Señor.