Liturgia AMBROSIANA

MISA : MARTES 4 - TdP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
Busca al Señor tu Dios en su Morada.
Deut. 12. 2-12:
2 Harán desaparecer todos los lugares de culto, donde las naciones que ustedes van a desposeer sirven a sus dioses, en las montañas, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. 3 Derriben sus altares, rompan sus piedras conmemorativas, prendan fuego a sus postes sagrados, destruyan las imágenes de sus ídolos y borren hasta sus nombres de aquel lugar.

4 Pero con el Señor, su Dios, ustedes se comportarán de una manera distinta. 5 Irán a buscarlo al lugar que él elija entre todas las tribus, para constituirlo morada de su Nombre. 6 Solamente allí presentarán sus holocaustos y sacrificios, sus diezmos y sus dones, sus ofrendas votivas y voluntarias, y también las primicias de sus ganados y rebaños. 7 Allí, ustedes y sus familias comerán en la presencia del Señor, su Dios, y se alegrarán por todos los beneficios que hayan obtenido de su trabajo, porque el Señor, tu Dios, te bendijo.

8 Entonces no se comportarán como lo hacemos ahora. Aquí cada uno hace lo que mejor le parece, 9 porque todavía no han entrado en el lugar del descanso y en la herencia que el Señor, tu Dios, te dará. 10 Pero cuando pasen el Jordán y se establezcan en la tierra que el Señor, su Dios, les dará como herencia, cuando él les dé el descanso, librándolos de todos los enemigos que estén a su alrededor, y ustedes se sientan seguros, 11 llevarán al lugar que el Señor, su Dios, elija para constituirlo morada de su Nombre, todo lo que yo les ordeno: sus holocaustos y sacrificios, sus diezmos, sus dones, y las ofrendas escogidas que le hayan prometido al Señor mediante un voto. 12 Y ustedes se alegrarán en la presencia del Señor, su Dios, junto con sus hijos y sus hijas, sus esclavos y sus esclavas, y también con el levita que viva en sus ciudades, ya que él no tendrá posesión ni herencia entre ustedes.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Te busco, Señor, en tu santuario.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 62. 2-6:

2 Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua.

3 Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. 4 Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. 5 Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre.

6 Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios.
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
Gente de dura cerviz, no por tu justicia Dios te da esta tierra.
Deut. 9. 1-6:

1 Escucha, Israel. Hoy vas a cruzar el Jordán, para desposeer a naciones más numerosas y fuertes que tú, y a grandes ciudades defendidas por murallas que se alzan hasta el cielo. 2 Son los anaquitas, un pueblo numeroso y de elevada estatura. Tú ya los conoces y has oído decir de ellos: “¿Quién es capaz de enfrentar a los anaquitas?”. 3 Pero ten presente que desde hoy el Señor irá delante de ti como un fuego devorador, y los destruirá. Él los someterá a ti para que puedas desposeerlos y hacerlos desaparecer rápidamente, como el Señor te lo ha prometido.

4 Y cuando el Señor, tu Dios, los arroje lejos de ti, no digas en tu corazón: “A causa de mi justicia, el Señor me ha puesto en posesión de esta tierra”. Porque sólo por la perversidad de esas naciones, el Señor, tu Dios, las despoja ante ti. 5 No son ni tu justicia ni la rectitud de tu corazón las que te harán tomar posesión de esa tierra. Todo lo contrario: es a causa de la maldad de esas naciones que el Señor las despoja ante ti, para cumplir la promesa que él juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob. 6 Reconoce, entonces, que el Señor no te da la posesión de esa hermosa tierra a causa de tu justicia, porque tú eres un pueblo obstinado.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. Alabamos el nombre del Señor por siempre.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 43. 2-9:

2 Señor, nuestros padres nos contaron, y por eso llegó a nuestros oídos, la obra que hiciste antiguamente, 3 con tu propia mano, cuando ellos vivían. Tú expulsaste a las naciones para plantarlos a ellos; y para hacerlos crecer, destruiste a los pueblos.

4 No ocuparon la tierra con su espada ni su brazo les obtuvo la victoria: fue tu mano derecha y tu brazo, fue la luz de tu rostro, porque los amabas.

5 Eras tú, mi Rey y mi Dios, el que decidía las victorias de Jacob: 6 con tu auxilio embestimos al enemigo y en tu Nombre aplastamos al agresor.

7 Porque yo no confiaba en mi arco ni mi espada me dio la victoria: 8 tú nos salvaste de nuestros enemigos y confundiste a nuestros adversarios. 9 El Señor ha sido siempre nuestro orgullo: damos gracias a tu Nombre eternamente.
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa.

Mt. 8. 11:

11 Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos;
+ EVANGELIO
«Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe» *
Lc. 7. 1-10:

1 Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún. 2 Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. 3 Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. 4 Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «El merece que le hagas este favor, 5 porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga». 6 Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; 7 por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 8 Porque yo –que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes– cuando digo a uno: “Ve”, él va; y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “¡Tienes que hacer esto!”, él lo hace». 9 Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe». 10 Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.

Palabra del Señor.