Liturgia AMBROSIANA

MISA : LUNES 7 - TdP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
Las conquistas de Josué en la tierra de Canaán.
Jos. 11. 15-23:
15 Josué se atuvo exactamente a las órdenes que le había dado Moisés –el servidor del Señor– órdenes que este, a su vez, había recibido del Señor. Y al ejecutarlas, no descuidó nada de lo que el Señor había ordenado a Moisés.

16 Así Josué conquistó todo este territorio, la Montaña, todo el Négueb, toda la región de Gosen, la Sefelá, la Arabá, la montaña de Israel y sus estribaciones, 17 desde la montaña Desnuda que sube hacia Seir, hasta Baal Gad, en el valle del Líbano, al pie del Hermón. Josué capturó a sus reyes y los mandó matar. 18 Él tuvo que combatir mucho tiempo contra estos reyes; 19 y como ninguna ciudad, excepto los jivitas que habitan en Gabaón, quiso hacer las paces con los israelitas, estos tuvieron que conquistarlas a todas por la fuerza. 20 Pero el designio del Señor era que ellos se obstinaran en hacer la guerra contra Israel, a fin de que fueran consagrados sin piedad al exterminio y así fueran aniquilados, como el Señor había ordenado a Moisés.

21 En aquel tiempo, Josué hizo una campaña contra los anaquitas y los exterminó de la Montaña: de Hebrón, de Debir, de Anab, en una palabra, de toda la montaña de Judá y de toda la montaña de Israel. Los consagró al exterminio con todas sus ciudades, 22 y no quedó un solo anaquita en territorio de Israel. Sólo quedaron algunos en Gaza, en Gad y en Asdod.

23 Así Josué se apoderó de todo el país, de acuerdo con lo que el Señor le había dicho a Moisés, y lo entregó como propiedad hereditaria a cada una de las tribus de Israel. Y ya no hubo más guerra en el país.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. El Señor es la fuerza de su pueblo.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 27. 6-9:

6 Bendito sea el Señor, porque oyó la voz de mi plegaria; 7 el Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en él. Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda: por eso le daré gracias con mi canto.

8 El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. 9 Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre.
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
Los muros de Jericó.
Jos. 6. 6-17. 20:

6 Josué, hijo de Nun, convocó a los sacerdotes y les dijo: “Levanten el Arca de la Alianza, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas de cuerno delante del Arca del Señor”. 7 Después dijo al pueblo: “Vayan adelante y den la vuelta alrededor de la ciudad; que los guerreros avancen delante del Arca del Señor”. 8 En seguida se hizo lo que Josué había dicho al pueblo: los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno delante del Señor, avanzaron tocando las trompetas, mientras el Arca de la Alianza del Señor iba detrás de ellos. 9 Los guerreros, por su parte, marchaban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, mientras que la retaguardia iba detrás del Arca. Y en ningún momento se dejó de tocar las trompetas. 10 Pero Josué dio esta orden al pueblo: “No lancen ningún grito de guerra ni dejen oír sus voces; que no salga de la boca de ustedes ninguna palabra, hasta que yo les diga: ‘¡Griten!’. Sólo entonces gritarán”. 11 Así hizo que el Arca del Señor diera una vuelta alrededor de la ciudad, formando un círculo en torno a ella. Luego volvieron otra vez al campamento, y allí pasaron la noche.

12 A la mañana siguiente, Josué se levantó de madrugada y los sacerdotes tomaron el Arca del Señor. 13 Los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno delante del Arca del Señor, avanzaban sin dejar de tocar las trompetas; los guerreros marchaban delante de ellos, y la retaguardia iba detrás del Arca del Señor. En ningún momento se dejó de tocar las trompetas. 14 Así dieron la vuelta alrededor de la ciudad el segundo día, y después regresaron al campamento. Esto mismo se hizo durante seis días.

15 El séptimo día se levantaron al despuntar el alba y dieron siete vueltas alrededor de la ciudad, de la manera acostumbrada: sólo ese día dieron siete vueltas alrededor de la ciudad. 16 Al dar la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron con más fuerza las trompetas, y Josué dijo al pueblo: “Lancen el grito de guerra, porque el Señor les entrega la ciudad. 17 Ustedes consagrarán al Señor la ciudad con todo lo que hay en ella, exterminándola por completo. Quedarán con vida solamente Rajab, la prostituta, y todos los que estén con ella en su casa, porque ella ocultó a los emisarios que nosotros habíamos enviado.

20 Entonces el pueblo lanzó un fuerte grito y se tocaron las trompetas. Al oir el sonido de las trompetas, el pueblo prorrumpió en un griterío ensordecedor, y el muro se desplomó sobre sí mismo. En seguida el pueblo acometió contra la ciudad, cada uno contra lo que tenía adelante, y la tomaron.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. Den gracias al Señor, porque su amor es para siempre.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 135. 1-4. 16-24:

1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2 ¡Den gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor! 3 ¡Den gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor!

4 Al único que hace maravillas, ¡porque es eterno su amor!

16 Al que guió a su pueblo por el desierto, ¡porque es eterno su amor! 17 al que derrotó a reyes poderosos, ¡porque es eterno su amor! 18 y dio muerte a reyes temibles, ¡porque es eterno su amor! 19 a Sijón, rey de los amorreos, ¡porque es eterno su amor! 20 y a Og, rey de Basán, ¡porque es eterno su amor!

21 Al que dio sus territorios en herencia, ¡porque es eterno su amor! 22 en herencia a Israel, su servidor, ¡porque es eterno su amor! 23 al que en nuestra humillación se acordó de nosotros, ¡porque es eterno su amor! 24 y nos libró de nuestros opresores, ¡porque es eterno su amor!
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Este tipo de demonio no puede ser expulsado de ninguna manera, excepto mediante la oración, dice el Señor.

Mc. 9. 29: Cfr. .

29 El les respondió: «Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración».
+ EVANGELIO
Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios. (v. 43)
Lc. 9. 37-45:

37 Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una multitud vino a su encuentro. 38 De pronto, un hombre gritó: «Maestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo. 39 Cada tanto un espíritu se apodera de él y se pone a gritar; lo sacude con violencia y le hace echar espuma por la boca. A duras penas se aparta de él, dejándolo extenuado. 40 Les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron». 41 Jesús le respondió: «Generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo estaré con ustedes y tendré que soportarlos? Trae aquí a tu hijo». 42 El niño se estaba acercando, cuando el demonio lo arrojó al suelo y lo sacudió violentamente. Pero Jesús increpó al espíritu impuro, curó al niño y lo entregó a su padre. 43 Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios.

43b Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 44 «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». 45 Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

Palabra del Señor.