Liturgia AMBROSIANA

MISA : JUEVES 9 - TdP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
David y la muerte de su hijo rebelde Absalom.
2 Sam. 18. 24-19. 9b:

24 David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela, que había subido a la azotea de la Puerta, encima de la muralla, alzó los ojos y vio a un hombre que corría solo. 25 El centinela lanzó un grito y avisó al rey. El rey dijo: “Si está solo, trae una buena noticia”. Mientras el hombre se iba acercando, 26 el centinela divisó a otro que venía corriendo y gritó al portero: “¡Otro hombre viene corriendo solo!”. El rey comentó: “Ese también trae una buena noticia”. 27 Luego el centinela dijo: “Por la manera de correr, me parece que el primero es Ajimáas, hijo de Sadoc”. Entonces el rey dijo: “Es una buena persona: seguro que viene con buenas noticias”.

28 Cuando Ajimáas se acercó, dijo al rey: “¡Paz!”. Y postrándose ante el rey con el rostro en tierra, añadió: “¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que ha reprimido a los hombres que alzaron su mano contra el rey, mi señor!”. 29 El rey preguntó: “¿Está bien el joven Absalón?”. Ajimaás respondió: “Cuando me envió Joab, el servidor del rey, vi un gran tumulto, pero no sé de qué se trataba”. 30 El rey le ordenó: “Retírate y quédate allí”. Él se retiró y se quedó de pie.

31 En seguida llegó el cusita y dijo: “¡Que mi señor, el rey, se entere de la buena noticia! El Señor hoy te ha hecho justicia, librándote de todos los que se sublevaron contra ti”. 32 El rey preguntó al cusita: “¿Está bien el joven Absalón?”. El cusita respondió: “¡Que tengan la suerte de ese joven los enemigos de mi señor, el rey, y todos los rebeldes que buscan tu desgracia!”.

1 El rey se estremeció, subió a la habitación que estaba arriba de la Puerta y se puso a llorar. Y mientras iba subiendo, decía: “¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ah, si hubiera muerto yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío!”. 2 Entonces avisaron a Joab: “El rey llora y se lamenta por Absalón”. 3 La victoria, en aquel día, se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque todos habían oído que el rey estaba muy afligido a causa de su hijo. 4 Aquel día, el ejército entró furtivamente en la ciudad, como lo hubiera hecho un ejército avergonzado por haber huido del combate. 5 Mientras tanto, el rey se había cubierto el rostro y gritaba: “¡Absalón, hijo mío! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!”.

6 Joab fue adentro a ver al rey y le dijo: “¡Hoy has cubierto de oprobio el rostro de tus servidores, esos que hoy han salvado tu vida y la vida de tus hijos y tus hijas, de tus mujeres y concubinas! 7 Porque tú amas a los que te odian y odias a los que te aman. ¡Sí, hoy has puesto de manifiesto que para ti no valen nada ni los jefes ni los soldados! Seguro que si hoy Absalón estuviera vivo, y todos nosotros muertos, a ti te parecería una cosa justa. 8 Ahora levántate y ve a dar una palabra de aliento a tus servidores. Porque si no sales, ¡juro por el Señor que esta noche no quedará nadie contigo! Y esa sí que será para ti una desgracia peor que todas las que has soportado desde tu juventud hasta ahora”. 9 Entonces el rey se levantó y fue a sentarse a la Puerta. Y cuando hicieron correr la noticia: “¡El rey está sentado a la Puerta!”, todo el pueblo acudió a presentarse ante el rey.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Dios no ha cambiado su promesa.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 88. 9b. 21a. 23. 27. 30-31. 33-36:

9 Señor, Dios del universo, ¿hay alguien como tú? Tú eres fuerte y estás rodeado de fidelidad.

21 Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado,

23 El enemigo no lo aventajará, ni podrán oprimirlo los malvados:

27 Él me dirá: ‘Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora’.

30 le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo.

31 Si sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios;

33 castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas, con el látigo.

34 Pero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad; 35 no quebrantaré mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios.

36 Una vez juré por mi santidad –¡jamás mentiré a David!–:
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
No David, pero Salomón está destinado por Dios para construir el templo.
1 Crón. 28. 2-14:
2 El rey David se puso de pie y dijo: “Óiganme, hermanos y pueblo mío. Yo me había propuesto construir una Casa donde descansara el Arca de la Alianza del Señor, que es la tarima de los pies de nuestro Dios, y había hecho preparativos para su construcción. 3 Pero Dios me dijo: ‘Tú no edificarás la Casa para mi Nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado sangre’.

4 Sin embargo, el Señor, el Dios de Israel, me eligió entre toda mi familia, a fin de que yo fuera rey de Israel para siempre. Porque él eligió como guía a la tribu de Judá, y entre las familias de Judá, a la casa de mi padre; y entre los hijos de mi padre se complació en mí para hacerme rey sobre todo Israel. 5 Y entre todos mis hijos –porque el Señor me ha dado muchos– eligió a mi hijo Salomón para que se sentara en el trono de la realeza del Señor sobre Israel. 6 Y él me dijo: ‘Tu hijo Salomón edificará mi Casa y mis atrios; porque lo he elegido como hijo y yo seré para él un padre. 7 Afianzaré su reino para siempre, si se mantiene firme en el cumplimiento de mis mandamientos y mis leyes como en el día de hoy’.

8 Y ahora, a la vista de todo Israel, que es la asamblea del Señor, y delante de nuestro Dios que nos escucha, yo les digo: ‘Cumplan y observen todos los mandamientos del Señor, nuestro Dios, para que puedan poseer esta hermosa tierra y puedan dejarla como herencia a sus hijos después de ustedes para siempre’.

9 Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvelo con un corazón íntegro y con ánimo generoso, porque el Señor sondea todos los corazones y penetra hasta el fondo de todos los pensamientos. Si lo buscas, él se dejará encontrar; pero si lo abandonas, él te rechazará para siempre. 10 Ten presente que el Señor te ha elegido para que le edifiques una Casa como Santuario. ¡Sé fuerte, y manos a la obra!”.

11 David dio a su hijo Salomón el diseño del vestíbulo y de los demás edificios, de los almacenes, de las habitaciones superiores, de las salas interiores y del lugar del Propiciatorio. 12 Le entregó también el diseño de todo lo que había proyectado para los atrios de la Casa del Señor, para las habitaciones de alrededor, para los tesoros de la Casa de Dios, para los depósitos de las cosas sagradas, 13 para las clases de los sacerdotes y de los levitas, para la manera de ejercer el servicio de la Casa del Señor y para los utensilios destinados al culto de la Casa del Señor. 14 Determinó el peso del oro y la plata para todos los objetos de oro y plata que debían utilizarse en cada servicio;

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. La fidelidad del Señor es estable para siempre.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 88. 9b. 21a. 23. 27. 30-31. 33-36:

9 Señor, Dios del universo, ¿hay alguien como tú? Tú eres fuerte y estás rodeado de fidelidad.

21 Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado,

23 El enemigo no lo aventajará, ni podrán oprimirlo los malvados:

27 Él me dirá: ‘Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora’.

30 le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo.

31 Si sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios;

33 castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas, con el látigo.

34 Pero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad; 35 no quebrantaré mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios.

36 Una vez juré por mi santidad –¡jamás mentiré a David!–:
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

El Reino de Dios está entre ustedes, dice el Señor.

Cfr. Lc. 17. 21:
21 y no se podrá decir: “Está aquí” o “Está allí”. Porque el Reino de Dios está entre ustedes».
+ EVANGELIO
El Reino de Dios ha llegado a ustedes. (v. 20)*
Lc. 11. 14-20:

14 Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, 15 pero algunos de ellos decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios». 16 Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. 17 Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. 18 Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque –como ustedes dicen– yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. 19 Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. 20 Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Palabra del Señor.