Liturgia AMBROSIANA

MISA : JUEVES 4 - TdP

LECCIONARIO

LECTURA [Año o Ciclo Ferial: I]
Dios suscitará un profeta entre ustedes.
Deut. 18. 9-22b:

9 Cuando entre en la tierra que el Señor, tu Dios, te dará, no aprendas a practicar las abominaciones que cometen esas naciones. 10 Que no haya entre ustedes nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinación, la astrología, la magia o la hechicería. 11 Tampoco habrá ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos. 12 Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Señor, tu Dios, y por causa de estas abominaciones, él desposeerá a esos pueblos delante de ti. 13 Tú serás irreprochable en tu trato con el Señor, tu Dios. 14 Porque las naciones que vas a desposeer escuchan a los astrólogos y adivinos, pero a ti el Señor no te permite semejante cosa.

15 El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo; lo hará surgir de entre ustedes, de entre tus hermanos, y es a él a quien escucharán. 16 Esto es precisamente lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea, cuando dijiste: «No quiero seguir escuchando la voz del Señor, mi Dios, ni miraré más este gran fuego, porque de lo contrario moriré». 17 Entonces el Señor me dijo: «Lo que acaban de decir está muy bien. 18 Por eso, suscitaré entre sus hermanos un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que yo le ordene. 19 Al que no escuche mis palabras, las que este profeta pronuncie en mi Nombre, yo mismo le pediré cuenta. 20 Y si un profeta se atreve a pronunciar en mi Nombre una palabra que yo no le he ordenado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá». 21 Tal vez te preguntes: «¿Cómo sabremos que tal palabra no la ha pronunciado el Señor?». 22 Si lo que el profeta dice en nombre del Señor no se cumple y queda sin efecto, quiere decir que el Señor no ha dicho esa palabra. El profeta ha hablado temerariamente: no le temas.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: I]
Ant. Feliz el pueblo que tiene al Señor como Dios. = Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 32. 12-14. 18-22:

12 ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia!

13 El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres; 14 él mira desde su trono a todos los habitantes de la tierra;

18 Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, 19 para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

20 Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. 21 Nuestro corazón se regocija en él: nosotros confiamos en su santo Nombre.

22 Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.
LECTURA [Año o Ciclo Ferial: II]
El año Sabático.
Deut. 15. 1-11:

1 Al cabo de cada siete años, harás una remisión. 2 La remisión consiste en lo siguiente: Todo acreedor condonará a su prójimo el préstamo que le haya concedido. No hará ninguna demanda a su prójimo –es decir, a su hermano– porque se ha proclamado una remisión en homenaje al Señor. 3 Podrás, eso sí, demandar al extranjero, pero deberás liberar a tu hermano del derecho que tengas sobre él. 4 Por lo demás, no habrá ningún pobre a tu lado, porque el Señor te bendecirá abundantemente en la tierra que él te da como herencia, 5 con esta sola condición: que escuches su voz, practicando cuidadosamente todo este mandamiento que hoy te prescribo. 6 Sí, el Señor, tu Dios, te bendecirá como te lo ha prometido: tú prestarás a muchas naciones, sin tener necesidad de pedirles prestado, y dominarás a muchas naciones sin que ellas te dominen.

7 Si hay algún pobre entre tus hermanos, en alguna de las ciudades del país que el Señor, tu Dios, te da, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. 8 Ábrele tu mano y préstale lo que necesite para remediar su indigencia. 9 No abrigues en tu corazón estos perversos pensamientos: “Ya está cerca el séptimo año, el año de la remisión”, mirando por eso con malos ojos a tu hermano pobre, para no darle nada. Porque él apelaría al Señor y tú te harías culpable de un pecado. 10 Cuando le des algo, lo harás de buena gana. Así el Señor te bendecirá en todas tus obras y en todas las empresas que realices. 11 Es verdad que nunca faltarán pobres en tu país. Por eso yo te ordeno: abre generosamente tu mano al pobre, al hermano indigente que vive en tu tierra.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL [Año o Ciclo Ferial: II]
Ant. El justo florecerá como una palmera.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 91. 2. 5-9. 13-16:

2 Es bueno dar gracias al Señor, y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;

5 Tú me alegras, Señor, con tus acciones, cantaré jubiloso por la obra de tus manos. 6 ¡Qué grandes son tus obras, Señor, qué profundos tus designios! 7 El hombre insensato no conoce y el necio no entiende estas cosas.

8 Si los impíos crecen como la hierba y florecen los que hacen el mal, es para ser destruidos eternamente: 9 tú, en cambio, eres el Excelso para siempre.

13 El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano: 14 trasplantado en la Casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios.

15 En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso, 16 para proclamar qué justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad.
CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

El Señor me ha enviado para traer las buenas nuevas.***

Is. 61. 1:

1 El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros,
+ EVANGELIO
«Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres!» (v. 22) *
Lc. 7. 18-23:

18 Juan fue informado de todo esto por sus discípulos y, llamando a dos de ellos, 19 los envió a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?». 20 Cuando se presentaron ante él, le dijeron: «Juan el Bautista nos envía a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”». 21 En esa ocasión, Jesús curó a mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22 Entonces respondió a los enviados: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. 23 ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!».

Palabra del Señor.