Liturgia AMBROSIANA

MISA del DÍA : 24 de JUNIO

MISAL

ANTÍFONA de ENTRADA
II. Biblia:
Jn. 1. 6-7:

6 Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 7 Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
Lc. 1. 17:

17 Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto».
DESPUÉS del EVANGELIO
II. Biblia:
Mal. 3. 23a. 24a:

23 Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible.

24 Él hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.
FRACCIÓN del PAN
II. Biblia:
Jn. 1. 29:

29 Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
ANTÍFONA de COMUNIÓN
II. Biblia:
Lc. 1. 78:

78 gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente,

LECCIONARIO

LECTURA
Antes de formarte en el seno materno, te nombré profeta.
Jer. 1. 4-19:

4 La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:

5 “Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”.

6 Yo respondí: “¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven”.

7 El Señor me dijo: 7 “No digas: ‘Soy demasiado joven’, porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene. 8 No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor–”.

9 El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: “Yo pongo mis palabras en tu boca. 10 Yo te establezco en este día sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar”.

11 La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: “¿Qué ves, Jeremías?”. Yo respondí: “Veo una rama de almendro”. 12 Entonces el Señor me dijo: “Has visto bien, porque yo vigilo sobre mi palabra para realizarla”.

13 La palabra del Señor llegó a mí por segunda vez, en estos términos: “¿Qué ves?”. Yo respondí: “Veo una olla hirviendo, que se vuelca desde el Norte”. 14 Entonces el Señor me dijo: “Del Norte se desencadenará la desgracia contra todos los habitantes del país.

15 Porque ahora voy a convocar a todas las familias de los reinos del Norte –oráculo del Señor–. Ellos vendrán, y cada uno instalará su trono a la entrada de las puertas de Jerusalén, contra todos los muros que la rodean y contra todas las ciudades de Judá.

16 Pronunciaré mis sentencias contra ellos, por todas sus maldades, porque me han abandonado, han quemado incienso a dioses extraños, y se han postrado ante las obras de sus manos.

17 En cuanto a ti, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos.

18 Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país.

19 Ellos combatirán contra ti, pero no te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte –oráculo del Señor–”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Ant. Mi boca, Señor, proclamará tu justicia.
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 70. 1. 3-6. 15. 17:

1 Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme!

3 Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. 4 ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío, de las garras del malvado y del violento!

5 Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. 6 En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector, y mi alabanza está siempre ante ti.

15 Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos.

17 Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas.
EPÍSTOLA
I. Leccionario [No oficial]:

Dios me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos. (vs. 15-16)

Gál. 1. 11-19:
11 Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque 12 yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. 13 Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, 14 y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. 15 Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació 16 en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre 17 y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.

18 Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. 19 No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

Palabra de Dios.

CANTO o ACLAMACIÓN antes del EVANGELIO
I. Leccionario [No oficial]:

Entre los nacidos de mujeres, no hay alguien más grande que Juan el Bautista: él es el más grande entre los Profetas, inferior solo a los Ángeles.

Mt. 11. 11:

11 Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
+ EVANGELIO
Juan es su nombre.
Lc. 1. 57-68:

57 Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. 58 Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.

59 A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60 pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan». 61 Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre». 62 Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. 63 Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados. 64 Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. 65 Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. 66 Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.

67 Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente:

68 «Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo,

Palabra del Señor.