Liturgia AMBROSIANA

LÁUDES : SÁBADO 2

SALMODIA
I. Cántico del Deuteronomio 32
ANTÍFONAS:
Ant. Desciende como el rocío sobre nosotros * tu misericordia, Señor.

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Deut. 32. 1-12:

1 “Escucha, cielo, y hablaré, oiga la tierra las palabras de mi boca.

2 Que mi enseñanza descienda como lluvia y mi palabra caiga como rocío, como aguacero sobre la hierba, como chaparrones sobre el pasto.

3 Yo voy a proclamar el nombre del Señor: ¡den gloria a nuestro Dios!

4 Él es la Roca: su obra es perfecta, todos sus caminos son justos; es un Dios fiel y sin falsedad, justiciero y recto.

5 Pero se comportaron mal con él los que ya no son sus hijos, a causa de su depravación, esa generación tortuosa y perversa.

6 ¿Así le pagas al Señor, pueblo necio e insensato? ¿Acaso él no es tu padre y tu creador, el que te hizo y te afianzó?

7 Acuérdate de los días lejanos, considera las épocas pasadas; pregúntale a tu padre, y él te informará, a los ancianos, y ellos te lo dirán:

8 Cuando el Altísimo dio una herencia a cada nación, cuando distribuyó a los hombres, él fijó las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Dios.

9 Pero la parte del Señor es su pueblo, la porción de su herencia es Jacob.

10 Lo encontró en una tierra desierta, en la soledad rugiente de la estepa: lo rodeó y lo cuidó, lo protegió como a la pupila de sus ojos.

11 Como el águila que impulsa a su nidada, revoloteando sobre sus pichones, así extendió sus alas, lo tomó y lo llevó sobre sus plumas.

12 El Señor solo lo condujo, no había a su lado ningún dios extranjero.
II. Salmo 8
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Qué grande es tu nombre, Señor. (T.P.: Aleluia)

22 Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia,
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 8:

1 Del maestro de coro. Con la cítara de Gat. Salmo de David.

2 ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Quiero adorar tu majestad sobre el cielo: 3 con la alabanza de los niños y de los más pequeños, erigiste una fortaleza contra tus adversarios para reprimir al enemigo y al rebelde.

4 Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: 5 ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?

6 Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; 7 le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies:

8 todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; 9 las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas.

10 ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
ANTÍFONAS:
Ant. [Durante el año] Qué grande es tu nombre, Señor. (T.P.: Aleluia)
III. Salmo 116
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 116:

1 ¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!

2 Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!
IV. SALMO DIRECTO: Salmo 91
SALMOS RESPONSORIALES Sal. 91:

1 Salmo. Canto. Para el día sábado.

2 Es bueno dar gracias al Señor, y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre; 3 proclamar tu amor de madrugada, y tu fidelidad en las vigilias de la noche, 4 con el arpa de diez cuerdas y la lira, con música de cítara.

5 Tú me alegras, Señor, con tus acciones, cantaré jubiloso por la obra de tus manos. 6 ¡Qué grandes son tus obras, Señor, qué profundos tus designios! 7 El hombre insensato no conoce y el necio no entiende estas cosas.

8 Si los impíos crecen como la hierba y florecen los que hacen el mal, es para ser destruidos eternamente: 9 tú, en cambio, eres el Excelso para siempre. 10 Mira, Señor, cómo perecen tus enemigos y se dispersan los que hacen el mal.

11 Pero a mí me das la fuerza de un toro salvaje y me unges con óleo purísimo. 12 Mis ojos han desafiado a mis calumniadores, mis oídos han escuchado la derrota de los malvados.

13 El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano: 14 trasplantado en la Casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios.

15 En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso, 16 para proclamar qué justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad.